SEMANARIO

[XIX Congreso del PTS] La guerra en Ucrania y el método de análisis de la situación mundial

Emilio Albamonte

DEBATES

[XIX Congreso del PTS] La guerra en Ucrania y el método de análisis de la situación mundial

Emilio Albamonte

Ideas de Izquierda

Como parte del dossier de Ideas de Izquierda con los principales debates del XIX Congreso del PTS, presentamos a nuestrxs lectorxs esta síntesis de la intervención de Emilio Albamonte en torno a la guerra en Ucrania y el método para el análisis de la situación mundial.

Lenin, en su trabajo sobre el imperialismo, hace lo que se llama “ciencia positiva”, la cual refiere a regularidades o leyes que definen el mundo imperialista. Entonces analiza que el capital bancario no es como en el siglo XIX, que estaba separado del capital industrial –los industriales pedían dinero para hacer grandes inversiones en el mundo (desde las compañías de las Indias Orientales y Occidentales, etc.)–, sino que se une el capital industrial en forma de grandes corporaciones que exportan esencialmente capitales y no productos. Es decir, se exportan capitales para que produzcan en los países atrasados, se crean fábricas en esos países, se crean zonas de influencia y se divide el mundo en función de esa influencia. Eso es como la ley de gravedad, es decir, es ciencia positiva.

La dialéctica es –según una definición que me gusta–: la ciencia de los límites, o si ustedes quieren la ciencia de la totalidad. Es decir, ver aquellos elementos que mencionaba dentro del conjunto. Si abordamos el imperialismo hoy solo como ciencia positiva vamos a poder definir algunos pocos fenómenos y no el conjunto de los fenómenos que muchas veces son híbridos. Por eso la teoría del desarrollo desigual y combinado que elabora Trotsky dice que el capitalismo no se desarrolla homogéneamente. Al no desarrollarse homogéneamente, determinados países urgidos por el látigo de la necesidad (porque necesitan modernizarse para que no los aplasten y caer en la decadencia, en la pobreza), necesitan dar saltos y crear zonas de acumulación capitalista. Así, por ejemplo, Italia dejó todo el sur del país en manos de los terratenientes, no pudo hacer una revolución burguesa jacobina como hizo Francia que repartió la tierra.

Sobre esa base de la ley del desarrollo desigual y combinado, Trotsky formula la teoría de revolución permanente, según la cual no hace falta esperar a que la burguesía en algún momento, por ejemplo, vuelva sobre aquel sur de Italia controlado por los terratenientes y lo industrialice, sino que el proletariado, si está suficientemente concentrado y suficientemente organizado, puede hacer una revolución proletaria en los países atrasados y desde allí fortalecer el avance en la extensión de la revolución a los países avanzados. Esta combinación es clave porque lo que le va a permitir a un país atrasado llegar primero a la revolución porque la burguesía es más débil, también le va a hacer más difícil el avance hacia el socialismo, porque un país atrasado no tiene grandes fuerzas productivas para avanzar rápido a un socialismo desarrollado. Esto se debe, justamente, a que el capitalismo avanza desigualmente, a la ley del desarrollo desigual y combinado.

Desde este punto de vista, si bien Lenin plantea que la revolución, producto de la Primera Guerra Mundial, estalló en el eslabón más débil de la cadena imperialista, en referencia a Rusia será Trotsky quien en La revolución permanente de 1929/30 va a generalizar este abordaje más allá de Rusia. La teoría de la revolución permanente se aplica a los países de desarrollo burgués retrasado y, fundamentalmente, a los semicoloniales. A Rusia la considera como un país de desarrollo burgués retrasado, es decir, no imperialista. Sin tener una visión de la totalidad esto no se puede comprender. Durante 200 años, por su ejército, por los millones de campesinos que eran capaces de mandar al combate, etc., etc., Rusia fue parte del sistema de Estados como potencia, pero carecía de condiciones para transformarse en una verdadera potencia imperialista en los términos que señalábamos antes, entre otras cosas porque el capital que actuaba en Rusia era fundamentalmente extranjero.

Entonces, según lo que se esté considerando, se pone el acento en una cosa o en otra porque, como dice Lenin, la verdad es concreta. No se puede simplemente de la definición de la ciencia positiva que dice tales o cuales características corresponden a un país imperialista sacar la conclusión de que un país determinado es o no imperialista. Se necesita a su vez una aproximación desde la totalidad. La dialéctica como ciencia de la totalidad trata de ver en el sistema de Estados, el rol que jugó históricamente cada uno, etc., etc., para dar definiciones que den cuenta de la realidad concreta. Desde el punto de vista de la definición, de la científica positiva digamos, Rusia es una potencia regional, no es una potencia mundial que puede competir con China, con los Estados Unidos, con la Unión Europea. Su participación en Siria es producto de un vacío que dejó el imperio norteamericano. En aquel conflicto, a Obama todo el establishment le decía que interviniera y Obama inventó una fórmula, rara por cierto, de “dirigir desde atrás”, algo así como liderar sin involucrarse directamente. Y eso, efectivamente, dejó un espacio para que Rusia se metiera. Lo hizo en acuerdo con Israel y las potencias reaccionarias de la región.

Los marxistas tenemos la idea de totalidad. Sea cual fuere la definición de dialéctica –que es muy discutida en el marxismo–, el problema de la totalidad, la idea de ciencia de los límites, como mínimo es central. Aunque uno no siga todas las definiciones que hace Engels, y que son muy cuestionadas desde el punto de vista científico, es evidente que no se pueden hacer definiciones solo por las características de la ciencia positiva, según el nivel de desarrollo económico, de su cantidad de monopolios, etc. Entonces las preguntas son: ¿es imperialista para qué?, ¿qué grado de imperialismo es?, ¿cómo interviene en el sistema mundial de Estados, en la jerarquía mundial de Estados? Desde ese punto de vista Trotsky, que generaliza la teoría de la revolución permanente, sostenía que Rusia era un país de desarrollo atrasado porque tenía 100 millones campesinos y unos pocos millones de obreros industriales, aunque los obreros estaban influidos por la socialdemocracia rusa y concentrados en grandes ciudades (no solo en Petrogrado y Moscú, sino en el sur de Rusia), lo cual le otorgó al proletariado una potencial posición hegemónica que le permitió, con muchas vueltas, dividir al partido campesino y hacer una primera coalición con los socialrevolucionarios de izquierda luego de la revolución de Octubre.

Yendo al punto de la guerra, cuando Matías [Maiello] señalaba que Rusia es una especie de imperialismo militar, da cuenta de que el impulso a Rusia en buena medida se lo da el haber heredado las armas de la Unión Soviética (Ucrania también va a heredar un arsenal al momento de descomponerse la URSS pero se lo va a entregar luego a Rusia). Se forma así una especie de ornitorrinco que es la Rusia de Putin, una nación con uno de los arsenales nucleares más importantes del mundo, que por otro lado es atrasada económicamente. Una potencia mundial energética, en gas y en petróleo, y un importante fabricante de armas pero con su economía casi totalmente primarizada. Esto no se corresponde con la estructura de los países imperialistas que tienen su economía bastante desarrollada en distintos aspectos, aunque hoy eso es discutido porque también se terciarizan determinadas actividades industriales en países de mano de obra barata.

Rusia, lanzando la guerra, acelera lo que China no quería hacer. El discurso de China fue durante años: somos una potencia benevolente, una potencia semicolonial, etc., mientras iban creciendo y expandiendo sus negocios exponencialmente. Luego aquel discurso se hizo cada vez menos creíble y pasaron al discurso actual de Xi Jinping que da cuenta del ascenso de China y su expansión pero sosteniendo que China es una potencia intrínsecamente pacífica. Estos discursos tienen que ver con cómo se presenta cada Estado en el mundo. ¿Qué aspecto de verdad puede tener la acusación que hacen los imperialismos occidentales y su prensa al comparar las acciones de Putin con las de Hitler previas a la Segunda Guerra Mundial? Qué es una potencia “revisionista” del orden mundial actual, una potencia mucho más fuerte que retrocedió muchísimo desde la restauración capitalista. Una potencia revisionista cuyo objetivo es salir de esa situación.

Ahora bien, cuál es el gran problema que tiene Rusia con la OTAN. No es un problema solamente militar; creo que existen pocas posibilidades en la situación actual de que la OTAN ataque directamente a Rusia. Junto con el problema militar, el gran problema que tiene Rusia es que varias naciones de la CEI [Comunidad de Estados Independientes, que se crea luego de la disolución de la URSS] buscan integrarse a la economía imperialista por el terrible atraso que tiene Rusia. En el caso de los países del este de Europa, la Unión Europea es atrayente, es un club dirigido por potencias imperialistas donde el que se integra no solo tiene garantías militares, sino determinadas condiciones económicas, un estándar de vida que es superior al que puede tener Rusia. Algunos analistas se preguntan por qué la invasión se produce ahora. Por la pandemia, por el revés que esta implicó para Rusia. Por ejemplo, según el periódico Asia Times, en el 2020 durante la primera etapa de la pandemia, por la escasa demanda debieron cerrar muchos pozos petroleros y según la misma fuente cuesta mucho dinero reabrirlos. Por su parte, Ucrania quería avanzar en acuerdos energéticos que la separen de Rusia, por ejemplo, con Rumania. No sé si estas explicaciones serán suficientes para semejante ofensiva, pero no hay explicaciones más convincentes de por qué ahora. A su vez, Ucrania no solo tiene trigo sino también metales industriales. El problema que tiene la CEI es que el imperialismo occidental la termine de hacer implosionar, como la hizo implosionar a la URSS, por una combinación de presión militar y económica. Es decir, todos esos países que tuvieron revueltas, como señalaron muy bien los compañeros, como Kazajistán, Bielorrusia, etc., cuentan con importantes sectores de la población que ven a la economía imperialista occidental como una potencia mucho mayor y mucho más atrayente que Rusia.

Entonces Rusia no tiene un problema solamente militar. ¿Por qué ahora? Porque hubo pandemia, porque se hundió en ese momento el petróleo y porque los Estados de la CEI, así como las repúblicas que forman parte de la propia Federación Rusa que son decenas, tienen una presión centrífuga respecto a Rusia. Entonces el problema central de Rusia no es solo la OTAN, sino también la Unión Europea por su mayor desarrollo, cuya comparación expone el atraso ruso. ¿Por qué una medida tan brutal como invadir Ucrania (más allá de los recursos de los que se puede apropiar Rusia tomando su territorio)? Porque han sacado la conclusión de que el armamento de la OTAN y la atracción económica de la Unión Europea les trae tendencias centrífugas cada vez más profundas con los Estados de su zona de influencia y de la propia Federación Rusa, como se expresa en los levantamientos que se producen en esos países, que son esencialmente pro-occidentales porque opinan que en Occidente se vive mejor. Rusia está dirigida por una camarilla, con una economía privatizada, un ejército con armamento nuclear, que mejoró relativamente en los últimos años, pero como se puede ver a lo largo del desarrollo de la invasión está atravesado por múltiples problemas que se vinculan con las características del atraso del país, que mencionaba.

Volviendo al problema de método. Creo que las definiciones, por un lado, desde el punto de vista de la ciencia positiva que mencionábamos con Lenin y si cumple o no con determinadas características como la exportación de capitales, la proyección de sus monopolios, etc. y, por otro lado, el hecho de que actúa –y ha actuado históricamente– como un imperialismo militar, no son necesariamente contradictorias, sino dos aspectos de un mismo fenómeno. Desde luego, el principal fenómeno a debatir para caracterizar a dónde se dirige el sistema mundial capitalista es China. Desde la FT-CI venimos desarrollando un proceso de elaboración y discusión, en el marco del cual en Ideas de Izquierda hemos ido publicando diferentes estudios de compañeros como Juan Chingo, Esteban Mercatante, André Barbieri, Lorenzo Lodi, entre otros.

Hay muchos que a la hora de pensar la definición de países como Rusia o China como imperialistas, lo encaran como una cuestión formal. Es decir, digo que China es imperialista y entonces ya me puedo quedar tranquilo que sé cómo actuar, por ejemplo, en una guerra entre China y Estados Unidos: si la consideramos como guerra interimperialista, definir la política por anticipado de derrotismo de ambos bandos. No importa que para definir esto por anticipado se esté haciendo abstracción de las contradicciones que atraviesan un fenómeno como el ascenso de China, tampoco las características concretas que tendría el desarrollo de una futura guerra de ese tipo que aún no sabemos. Por ejemplo, la Segunda Guerra Mundial fue mucho más compleja que la Primera, tanto es así que muchos plantearon que se trataba de una guerra entre democracia y fascismo, cuestión que Trotsky discutió en contra.

Nosotros tenemos que avanzar en una discusión que esté bien fundamentada, donde demostremos el problema de qué es Rusia desde el punto de vista científico y en qué orden mundial se inserta. Por ejemplo, lo más probable en mi opinión, aunque esto no es una predicción científica, es que la guerra en Ucrania termine de alguna forma como la que mencionó Claudia [Cinatti] del estilo de la guerra de Corea, donde hay un armisticio (de derecho o de hecho) con división territorial pero sin ningún acuerdo de paz. Esto lo digo porque veo casi imposible que los ucranianos puedan retomar el territorio que ha tomado el ejército ruso y tampoco veo posible que se selle un acuerdo donde una parte de Ucrania sea reconocida como territorio ruso.

Pero el problema es cómo queda la situación mundial. Es decir, ¿se retrocede bastante en las sanciones y se vuelve a la política globalizadora neoliberal ahora más senil o no? El destino de China es mucho más importante que Rusia para definir esto. Si le ponen sanciones a China, por menores que sean, empieza una tendencia a dos bloques, un bloque imperialista encabezado por la OTAN y un bloque de países como China y Rusia. Esto puede crear una situación mundial nueva, y creo que es lo más probable como perspectiva tal como se está desarrollando la situación mundial. Es muy difícil retroceder al statu quo anterior.

El gran problema que tenemos los marxistas es que lo que vemos en la prensa son todos análisis geopolíticos, pero los marxistas no somos geopolíticos, ni somos economistas. Opinamos que hay que prestar especial atención a la economía y a la jerarquía mundial de Estados pero que hay que ver el carácter determinante en última instancia de la lucha de clases. En este marco, la definición que hemos hecho nosotros sobre la guerra es la siguiente: si fuera por el problema de autodeterminación nacional estaríamos con Ucrania; hay un problema de autodeterminación nacional en que una enorme potencia invada a un país semicolonial. Pero Ucrania no es un país dependiente o una semicolonia cualquiera sino que por votación, porque hicieron un golpe, etc. etc., se propuso como un apéndice de la Unión Europea y si es posible de la OTAN. Como esto es así y está en el pensamiento del mainstream ucraniano, en las clases dominantes de Ucrania, así como en lo que quieren una mayoría de los ucranianos, es muy difícil hacer lo que dicen determinados grupos de izquierda que ponen el eje en la entrega de armas a Ucrania. ¿A quiénes se les entregarían? ¿A organizaciones que apoyan a Zelensky? El problema es que todo esto depende de si hay una fuerza política independiente en Ucrania, que hoy no es el caso.

La revista The Economist saca un significativo artículo titulado “De la inflación a la insurrección”. Publicamos una traducción en La Izquierda Diario que recomiendo leer, ya que demuestra que hay decenas de países en el mundo donde la suba desbocada de los precios de los alimentos y la energía está provocando crisis y el comienzo de situaciones de aguda lucha de clases. Esto es lo que más nos importa desde el punto de vista marxista, si mantenemos firme la noción de que las guerras han sido parteras de revoluciones.


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Emilio Albamonte

Dirigente del PTS, coautor del libro Estrategia socialista y arte militar (2017)