OPINIÓN: EXTRAÍDO DE LA REVISTA LUCHA DE CLASES N° 3

Una crítica al Plan de Desarrollo del MAS

Jueves 26 de mayo de 2016

La planificación podría ser considerada como un proceso de análisis y cuantificación de las necesidades de una población de un país o de una región, y disponer de los medios de producción públicos necesarios para cubrir esas necesidades. Se planifica el uso de los diferentes factores productivos con los que se cuenta en un país para que dado el nivel tecnológico de la economía, se promueva lo que previamente se ha calculado para garantizar un nivel de vida óptimo a toda la población.

Como instrumento de gestión, la planificación cobra un carácter diferente dependiendo de las características del modo de producción bajo el que se ejecuta, es decir, no es lo mismo la denominada planificación socialista que la ejecutada por el Estado bajo el capitalismo. Bajo la primera, la planificación abarca un campo centralizado mucho más amplio que el simple uso de factores productivos, busca incidir en el ámbito político y social del uso de la plusvalía para la creación de un nuevo tipo de relaciones humanas. Es una planificación del uso de la plusvalía en el medio de la socialización de los medios de producción y de un cambio en el carácter de clase que construye otro tipo de Estado.

En los marcos capitalistas, la planificación no borra lo político e incide en el uso de la plusvalía como renta nacional pero funcionalmente para el funcionamiento libre de la Ley del valor y la reproducción ampliada del capital. Cabe recordar que la planificación en el capitalismo del siglo XX fue importante en los países europeos que construían sobre la base de las presiones de la clase obrera las propuestas del denominado Estado de Bienestar y que para los keynesianos [1], por ejemplo, representaba un proceso necesario para tratar de absorber los desequilibrios generados por la propia dinámica del crecimiento capitalista.

En Bolivia, el 2006, el gobierno estableció las directrices de su accionar en el Plan Nacional de Desarrollo al cual bautizaron como “Bolivia digna, soberana, productiva y democrática para vivir bien 2006-2011”. En este primer plan, lleno de versos ideologizantes, se delineaban supuestos ejes de trabajo que rompían la visión anterior de encarar las tareas del desarrollo. Los conceptos de Vivir Bien y todo lo pluri-multi dominaron el documento estableciendo un supuesto nuevo modelo económico y una nueva mirada del Estado respecto a su función con relación a la economía.

Si bien el Estado asumía un cierto campo de relevancia no se volvía a los modelos de sustitución de importaciones de mediados del siglo XX en los que el Estado desbordaba con su presencia todos los aspectos de la vida económica. Una nueva etapa de capitalismo de Estado se abría y se vestía con diversos ropajes ideológicos como el denominado nuevo “paradigma del capitalismo andino” que luego mutó a socialismo comunitario y que en ninguna de ambas variantes implicó un cambio fundamental en las relaciones sociales de producción caracterizadas por la explotación del capital sobre el trabajo.

De esta manera, el Plan delineaba un conjunto de ejes que conducirían a la gestión pública al diseño y ejecución de políticas públicas; detrás de estos ejes y de la verborrea de la revolución democrática cultural quedaba implícita la búsqueda de un cambio estructural, lo cual como se mencionó, no implicaba un cambio en el modo de producción.

Para este primer Plan de Desarrollo del “Proceso de Cambio” se contó con un entorno macroeconómico muy favorable, con precios para las materias primas elevados en el mercado externo, lo cual repercutió en un incremento de los ingresos generados por las exportaciones mucho mayor a los inicialmente proyectados por el propio Plan y que llevó a contar con un acumulado de reservas internacionales sin precedentes.

Fuente: Elaboración propia con base en información del BCB y PND

Por ejemplo, las exportaciones para el periodo 2006-2010 sobrepasaron en más de 1000 millones de dólares la proyección del Plan, consolidándose en ese periodo alrededor de los 4900 millones de dólares.

Este entorno marcó un equilibrio más que relevante a nivel macroeconómico y le dio un cierto aire de respiro al Plan, lográndose revertir situaciones de déficit comercial y fiscal que se tuvieron en otros periodos, aunque a nivel de variables reales como crecimiento del PIB se pudieron obtener mejores resultados.

Fuente: Elaboracion propia con base en información del BCB y PND

Fuente: Elaboración propia con base en información del BCB y PND

Obviando los referentes del marxismo, ya que no era más que el entorno de la propaganda de gobierno, el objetivo implícito del Plan era generar un cambio sostenido en la economía y paralelamente en las dimensiones sociales.

Lo que se buscaba es la diversificación del proceso de producción con una base central en la explotación y exportación de materias primas.

Así resulta relevante el papel de los hidrocarburos como motor del frente externo, ya que casi la mitad de los recursos generados por exportación pertenecieron a este sector, mientras que la industria manufacturera no llegó al 30% y la agricultura, ganadería y pesca se encontraron por debajo de un 5% en cuanto a su participación en las exportaciones.

Fuente: Elaboración propia con datos IBCE

Fuente: Elaboración propia con datos IBCE

Las condiciones externas reflejadas en precios elevados de materias primas consolidaron la explotación y exportación de las mismas, alejando cualquier posibilidad de un cambio en el patrón de acumulación. Al ser un país ligado a este rubro de especialización mundial y estar sometido a las variaciones de precios, el Plan introdujo, como otras versiones anteriores de planes, el tema de la diversificación e integralidad productiva de otros sectores.

Esto implica asegurar excedentes y transferirlos a una estructura productiva de actores que se desenvuelven en un capitalismo mercantil o en formas articuladas de pre capitalismo pero que son adscritas a la lógica del capital funcionalmente. Es decir, la versión del capitalismo de Estado implica hacerse de los excedentes generados en los sectores de explotación de materias primas y transferirlos a un mundo atomizado y complejo de unidades productivas de baja productividad y escala de producción como son pequeñas y medianas empresas así como unidades de producción y consumo en las áreas rurales.

Esta lógica de transferencia complementada con acciones de inversión pública, búsqueda de nichos de mercado a esta unidades productivas pequeñas así como su vinculación a espacios de intercambio económico mediante tratados y hacer procesos de extensión tecnológica deberían haber dado un vuelco a las exportaciones no tradicionales que debieron ubicarse por encima del 40% del PIB. Sin embargo, las debilidades del tramado productivo son inmensas en un mundo donde la libre competencia es un postulado más que teórico y donde las unidades de pequeña y mediana empresa no son más que un freno a la acumulación del capital de largo plazo.

Aquí el Plan chocó con una visión de capitalismo idílico ya que es bueno recordar que la acumulación progresiva del capital ocurre objetivamente y no avanza hacia su democratización, sino hacia su concentración y donde las pequeñas y medianas unidades productivas son más que todo apoyo a las unidades grandes a nivel de comercialización en muchos casos o como medios de subsistencia en el marco de un discurso Estatal que al igual que los denominados gobiernos neoliberales exalta lo micro empresarial como construcción de un horizonte idílico de éxito personal en el umbral capitalista.

Una estructura económica basada en grandes unidades se hace más eficiente ya que la gran escala crea condiciones para que la producción sea social, pues el incremento en la dimensión de las empresas demanda el concurso creciente de trabajadores para su operación. Las pequeñas unidades productivas dan cuenta de un limitado desarrollo de las fuerzas productivas; en la medida que estas fuerzas se desarrollen resulta cada vez menos posible la producción basada en individuos aislados, más bien la tendencia está en la concentración mediante grandes empresas donde la producción es ejecutada por muchos trabajadores que, al cooperar, incrementan la productividad como base para elevar su propio ingreso, pero también descubren su fuerza, su identidad, su poder de negociación y el potencial político que su número encierra. Todo ello es impensable en una estructura empresarial atomizada, donde la industrialización es un sueño lejano con tibios esbozos de inversión donde las importaciones crecen y el rentismo permanece.

La visión de este Plan de crear, al menos, un cambio estructural en los marcos del capitalismo es limitada ya que un cambio de este tipo comprende una serie de saltos cuantitativos y cualitativos en la estructura productiva y social que tienen que ver con cambios sostenidos en las capacidades productivas, tecnológicas, organizacionales y comerciales; tiene que ver con innovaciones radicales que den lugar a la emergencia de nuevos sectores en la estructura.

El significado de cambio estructural es mucho más amplio porque hablamos de coevolución entre sistema productivo e instituciones. Es más que un cambio relativo del peso de los sectores en la economía: esto es un RESULTADO [2].

Y precisamente, lo que se obtuvo para este periodo de vigencia del Plan fueron resultados, unos más alentadores que otros a nivel de indicadores macroeconómicos y sociales, pero no se llegó al abordaje de un cambio estructural para el sistema productivo capitalista y que se refleje cualitativamente en el ámbito de los componentes de los sectores sociales. El enclave, la especialización de exportación de materias primas y el desarrollismo estatal, son una repetición consolidada de la historia que este proceso de cambio facilita.

Un nuevo Plan para más de lo mismo
Luego de un vacío considerable de tiempo, un nuevo plan acaba de salir y ser aprobado. Es el “Plan de Desarrollo Económico y Social 2016-2020 en el marco del Desarrollo Integral para Vivir Bien”. Este Plan se constituye en el marco estratégico y de priorización de Metas, Resultados y Acciones a ser desarrolladas en el tercer periodo del gobierno de la Revolución Democrática Cultural, mismo que se elabora sobre la base de la Agenda Patriótica 2025 y el Programa de Gobierno 2015 - 2020 . Si bien la retórica es más moderada que en el anterior Plan se parte de las mismas premisas de utilización “antojadiza” de conceptos y posturas ideológicas que terminan encubriendo la defensa del capital y de las nuevas así como viejas clases burguesas.

«“El Socialismo Comunitario es el campo de batalla dentro de cada territorio nacional entre una civilización dominante, el capitalismo aún vigente pero decadente, enfrentada contra la nueva civilización comunitaria emergente desde los intersticios, desde las grietas y contradicciones del propio capitalismo. El Socialismo que nace en este milenio solo puede ser democrático, comunitario y del Vivir Bien, y es la única esperanza real para una regeneración de los pueblos y de la propia naturaleza. El Socialismo Comunitario para el nuevo milenio se alimenta de nuestra raíz ancestral, incorporando los conocimientos y las prácticas indígenas de diálogo y convivencia con la Madre Tierra”.» [3]

Este tipo de expresiones en realidad se convierten en un caballito de Troya contra el marxismo y encubren detrás de conceptos rimbombantes un nacionalismo que niega las diferencias de clase y el carácter de la misma de los denominados procesos democratizantes y comunitarios. Pero más allá de esto o las referencias al supuesto “Vivir Bien”, el nuevo Plan parte de las mismas premisas que el anterior, es decir, integralidad y diversificación del desarrollo.

Más de un capitalismo de Estado que parece seguir apuntando a una dinámica de crecimiento centrada en la expansión de la demanda interna y al asentamiento de la producción y venta de hidrocarburos y minerales. El modelo no sale de una perspectiva de incremento del consumo privado de las familias que como se ha hecho se amplió a través de incrementos de los salarios mínimos, dobles aguinaldos y las transferencias de recursos caracterizados por paquetes de bonos, recordando que esto inyectó una importante cantidad de liquidez a la economía en los últimos años e incluso obligó al Banco Central a emitir bonos al público con el objetivo de retirar masa monetaria para evitar un marco inflacionario.

Esta posición también fue ayudada por el comportamiento del gasto público como dinamizador de la demanda, ampliando la burocracia a través de mayores contrataciones y con la creación de nuevas empresas públicas de dudosa eficiencia. Pero este esquema que no parece cambiar tiene límites que se encuentran generados por el frente externo fundamentalmente, ya que los precios de materias primas (gas y minerales) fijados por los mercados internacionales han comenzado a caer, lo cual debilita y condiciona negativamente las proyecciones de nuestra economía hacia el futuro y la realización del nuevo Plan.

La estructura del nuevo Plan
El documento se elaboró considerando los pilares de la agenda patriótica (erradicar la pobreza extrema, universalización de los servicios básicos, salud-educación y deporte, soberanía científica y tecnológica, soberanía comunitaria y financiera, soberanía productiva con diversificación, soberanía sobre los recursos naturales, soberanía alimentaria, soberanía ambiental con desarrollo integral, integración complementaria de los pueblos con soberanía, soberanía y transparencia en la gestión pública, disfrute y felicidad, reencuentro soberano con nuestra alegría, felicidad, prosperidad y nuestro mar).

El documento es un mar de contradicciones y de saltos de cifras en lo relacionado a lo productivo que trata de insertar la idea de un país que ha cambiado la matriz productiva. Por ejemplo se menciona que “La transformación de la matriz productiva fue la base de la Bolivia Productiva, habiéndose establecido que su estructura estaría diferenciada entre: i) el sector estratégico generador de excedentes: hidrocarburos, minería y metalurgia, electricidad y recursos ambientales, y ii) el sector generador de ingresos y empleo: desarrollo agropecuario, transformación industrial manufacturera, turismo y vivienda”.

Párrafos más abajo se dice …”En los últimos años, las exportaciones continuaron concentradas en las actividades extractivas de hidrocarburos y minerales. El año 2014 ambas actividades representaron el 66,9% de las exportaciones, hidrocarburos (51,2%) y minerales (15,8%). Las actividades agropecuaria y de industria manufacturera concentraron solamente el 33,1% de las exportaciones….La generación de la renta exportadora aún depende fuertemente de la producción y exportación de productos minerales, hidrocarburos y de la producción de oleaginosas; y en términos de renta directa, son los hidrocarburos los que proporcionan mayores ingresos para su distribución y redistribución”.

Entonces, ¿cambiaron o no la matriz productiva? Qué lectura de país hacen cuando mencionan… ”En estos años del proceso de cambio se eliminó la economía dual de Bolivia, en la que coexistían, por una parte, un sector agroindustrial de medianas y grandes empresas que concentraban las mayores tierras, y por otra parte, un grupo mayoritario de pequeños productores minifundistas que sólo tenían acceso a tierras con poca capacidad productiva. Esta economía dual caracterizada por una tenencia injusta de la tierra ha sido superada y sustancialmente revertida” [4].

¿Acaso presentan pruebas de haber cambiado, en este caso, la productividad? Y más cuando luego mencionan “Sin embargo, continúan existiendo grandes desafíos en este sector debido a los bajos rendimientos para el conjunto de los cultivos, limitaciones en el uso y acceso a tecnologías de producción, la baja tecnificación rural, el aún limitado acceso a insumos y créditos y la limitada cobertura de sistemas de riego…” [5] .

El Plan se convierte en una lista de buenos deseos en el marco de su modelo basado en la explotación de materias primas; cuenta con 68 metas y 340 resultados que van desde montar la Empresa Nacional de Alimentos hasta el reactor nuclear. En realidad se podría escribir un libro entero, sector por sector, en cuento a las farsas que contradicen los supuestos principios y valores de este gobierno dizque ligados al socialismo, el comunitarismo indígena y la defensa de la “madre tierra”.

Empero, más allá de estos aspectos, un tema importante está en cómo sostener financieramente este plan que estaría cercano a los 60.000 millones de dólares en inversión pública. En un marco de desaceleración económica de los principales socios comerciales de Bolivia en la región, con los erráticos comportamientos de China en los mercados de materias primas, una caída de los volúmenes de exportación y un precio del petróleo oscilando no más de 35 dólares el barril, los ingresos fiscales tienden más a contraerse que a crecer.

Esto implica déficits fiscales que contemplados en el plan sobrepasan el 7% y que las fuentes de financiamiento de estas necesidades están centradas en comerse las reservas internacionales acumuladas, lo cual ya ha venido sucediendo este 2015-16 (casi 2700 millones de dólares), y préstamos internacionales o aumento de deuda externa. Evidentemente se podría aumentar la eficiencia tributaria o buscar inversión extranjera pero la apuesta más raída parece el frente de deuda que ya comenzó con los créditos chinos.

El gobierno piensa llevar el coeficiente de la deuda externa cerca del 50% del PIB; esta es una gran apuesta en el marco de una gestión dirigida por un plan que busca consolidar el capitalismo de Estado sin aumentar la productividad de la economía, recreando burbujas de consumo y ajustando las crisis venideras sobre la espalda de los sectores de trabajadores.

En Bolivia, el nivel de atraso del que veníamos antes del 2005, ha sido tan grande que es evidente que cualquier reforma por más pequeña que sea haya tenido un impacto positivo hacia abajo. Considerando las condiciones externas extraordinarias que vivió Bolivia y América Latina en el último decenio y viendo el despliegue propagandístico de los resultados logrados por el actual gobierno desde el 2006, habría que preguntar, ¿no es acaso lo mínimo que podían hacer en los rubros que hicieron algo?

Algunos dirán que podían no haber hecho nada como caracterizaba a los grupos de élite que son parte de la historia del país, pero olvidan que la fuerza inicial que presionó las acciones de reforma estaba depositada en la fuerza social desplegada en las calles desde el 2003 y poco a poco aniquilada con la firma pactada de la Constitución Política del Estado (CPE) el 2008-2009. De ahí en adelante, la destrucción de esa fuerza social movilizada, la adecuación del MAS (Movimiento al Socialismo) a las conductas clásicas de los grupos burgueses de poder y el asentamiento en su rol como garante de la reconstitución del Estado Burgués, lo llevo a una transformación rápida en la antípoda de la base social que lo encumbró con el mandato de cambiar el país.

La gestión del Movimiento al Socialismo, los instrumentos de planificación usados y los resultados alcanzados y proyectados se enmarcan dentro de la finalidad mayor de contener la lucha de clases dentro del orden capitalista y la dependencia, lo cual hace muy difícil remontar los límites del marco histórico que Bolivia viene repitiendo.

Notas:

1. Teoría económica que centró su análisis en las causas y consecuencias de las variaciones de la demanda agregada y su impacto en el conjunto de la economía. Para esta teoría, en periodos de crisis del capitalismo, el manejo de lo fiscal o la intervención del Estado a partir de la manipulación de su presupuesto representaba el mejor mecanismo de control, ya que el gasto fiscal tenia efecto directo sobre la demanda agregada.
2. Saviotti, P.P., Pyka, A., 2008. Micro and macro dynamics: Industry life cycles, inter-sector coordination and aggregate growth. Journal of Evolutionary Economics, 18, 167-182.
3. Ministerio de Planificación del Desarrollo. 2016, “Plan de Desarrollo Económico y Social 2016-2020 en el marco del Desarrollo Integral para Vivir Bien”. P 13, La Paz-Bolivia.
4. Ministerio de Planificación del Desarrollo. 2016, “Plan de Desarrollo Económico y Social 2016-2020 en el marco del Desarrollo Integral para Vivir Bien”. P 32, La Paz-Bolivia.
5. Ministerio de Planificación del Desarrollo. 2016, “Plan de Desarrollo Económico y Social 2016-2020 en el marco del Desarrollo Integral para Vivir Bien”. P 43, La Paz-Bolivia.






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