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BLACK LIVES MATTER

Trump exige prisión perpetua para tres manifestantes de Black Lives Matter

Colinford Mattis, Urooj Rahman and Samantha Shader son presos politicos. A finales de mayo, los tres activistas fueron arrestados por supuesta destrucción de propiedad durante las protestas que estallaron en todo el país. Los tres se encuentran detenidos sin posibilidad de fianza y enfrentan una vida en prisión bajo cargos federales.

Martes 23 de junio | 14:06

Samantha Shader, Urooj Rahman ans Colinford Mattis

Cuando las protestas contra el racismo policial estallaron en Nueva York a finales de mayo el alcalde instituyó el toque de queda y le dió vía libre a la policía, la cual respondió en un principio con arrestos masivos, represión y brutalidad. En las últimas semanas, la policía de Nueva York y de todo el país modificó sus tácticas cambiando la represión por la cooptación, trabajando con colaboradores para pacificar las protestas en lugar de golpear y arrestar manifestantes. Sin embargo tres manifestantes arrestados al comienzo de las protestas aún se encuentran detenidos. El estado busca intimidar a los manifestantes con condenas ejemplares.

Colinford Mattis y Urooj Rahman son hijos de inmigrantes que nacieron y crecieron entre la clase trabajadora de Brooklyn. Ambos trabajan como abogados en la ciudad. Rahman es una abogada pública trabajando para los Servicios Legales del Bronx. Ambos son además el principal sostén de sus hogares, sus hermanas adoptivas en el caso de Mattis y su anciana madre en el caso de Rahman dependen de ellos. Fueron arrestados supuestamente por haber lanzado una bomba molotov a través del vidrio de un patrullero ya destruido y abandonado en la noche del 29 de Mayo, cuando las protestas rugían en toda Nueva York y especialmente en el barrio de Fort Greene.

Samantha Shader, quien tiene un historial de encontronazos y resistencia a las fuerzas policiales, fue arrestada esa misma noche, también por presuntamente haber lanzado una bomba molotov. Esta iba apuntada a un patrullero con oficiales dentro y no causó daños.

A diferencia de los policías de Nueva York, Mattis, Rahman y Shader no lastimaron a nadie esa noche. Lo único por lo que podrían ser acusados es de intento de destrucción de propiedad, la misma propiedad que la policía fue creada para cuidar incluso a expensas de la vida humana. Rahman mismo analizo este contraste en una entrevista por video pocas horas antes de su arresto:

“Lo que vi fue atentados contra la propiedad, y ninguna propiedad está por encima de la vida humana. La destrucción de propiedad no tiene punto de comparación con un asesinato. Así que entiendo por qué la gente lo hace. Es una forma de demostrar su dolor, su furia, porque simplemente nunca se detiene.”

Increíblemente, los tres enfrentan una pena de prisión perpetua, con un mínimo de 45 años por una serie de delitos federales, incluyendo: uso de explosivos, incendio, uso de explosivos para cometer un delito, conspiración para cometer incendio, uso de un instrumento destructivo, desorden civil y poseer o fabricar un instrumento destructivo. Sumado a esto, y en un caso poco común, los tres se encuentran detenidos sin posibilidad de fianza, pese a los reclamos de las familias, amigos, miembros de la comunidad e incluso ex fiscales federales. Por si fuera poco, a pesar de que Shader fue herida durante su arresto aún no recibió un tratamiento médico adecuado.

“Cuando uno mira las acusaciones contra la Sra. Rahman y el Sr. Mattis, uno esperaría que fueran juzgados bajo la ley y juzgados estatales” dijo Ramzi Kessem, un profesor de la Escuela de Leyes en la Universidad de la Ciudad de Nueva York en una entrevista con The Intercept. “El hecho que el gobierno federal haya hecho todo lo posible para encontrar una forma para juzgarlos federalmente tiene el fin de enviar un escalofriante mensaje a los activistas.” Vincent Southerland, director ejecutivo del Center on Race, Inequality, and the Law (Centro sobre la Raza, Desigualdad, y la Ley, NdelT) de la Universidad de Nueva York añadió: “Sumado a las duras condenas posibles es extremadamente extraño que el Departamento de Justicia llegue a este extremo de negarse a la posibilidad de fianza. Tomado de conjunto sugiere que el gobierno está buscando aplicar un castigo ejemplar a estas personas para mandarle un mensaje al público, un mensaje de miedo en lo que respecta a la gente participando de las movilizaciones”

Esta política es responsabilidad de la administración de Trump, que trabajó incansablemente para lograr que los casos sean elevados al foro federal bajo una endeble excusa: dado que los patrulleros de la Policía de Nueva York provenían de fuera del estado, los supuestos crímenes de Mattis, Rahman y Shader caen bajo jurisdicción federal. Trump y sus aliados han difundido el caso en las redes sociales, convirtiéndolo en el ejemplo de sus avances contra los “Antifa”.

Contrasten los duros cargos que Mattis, Rahman y Shader enfrentan por supuesta destrucción de la propiedad contra la manera en que el sistema judicial estadounidense trata a los oficiales de policía que efectivamente asesinan personas. El estado demoró todo lo posible el arresto de los policías que asesinaron a George Floyd hasta que las masivas protestas estallaron, e incluso uno de los oficiales involucrados fue liberado tras el pago de su fianza. El policía que entró en la casa de Breonna Taylor y la asesinó en el medio de la noche sigue libre. El oficial de policía de Nueva York que atropelló con su patrullero a manifestantes y no mato a nadie de pura casualidad no esta en prision. Los oficiales en Buffalo que atacaron a un anciano fueron despedidos y sólo luego de la presión ejercida por el Gobernador Cuomo dos de ellos fueron procesados. No estamos diciendo que las soluciones carcelarias sean la respuesta, pero hay una clara diferencia entre el trato recibido por aquellos que amenazan la propiedad en defensa de las vidas de afroamericanos y aquellos que los asesinan con impunidad.

Mattis, Rahman y Shader son prisioneros políticos. Los exagerados cargos en su contra y la indignante decisión de no permitirles pagar fianza están diseñados para imponer el miedo en los corazones de cualquiera que esté dispuesto a enfrentar y protestar contra el estado de alguna manera significativa. Como socialistas, somos completamente conscientes que podríamos ser nosotros los detenidos, así como ser nosotros los que tienen por delante una vida en prisión.

El gobierno del Estado de Nueva York y los Estados Unidos ha dejado claro que no hay manera aceptable, para ellos, de enfrentarse a su régimen asesino y racista. En lugar de aterrorizarse por el ejemplo que intentan imponer, deberíamos inspirarnos a pelear con más fuerza, por la liberación de la comunidad negra, por la libertad de todos los prisioneros y la abolición del estado carcelario. Un primer paso es hacer todo en nuestro poder para asegurarnos que estos ridículos cargos criminales son descartados y que Mattis, Rahman y Shader puedan estar nuevamente en las calles peleando junto a nosotros.






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