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Red Internacional

Elecciones en Brasil. Tramo final de la campaña de Lula con apoyo de empresarios, banqueros y bolsonaristas

En vísperas de las elecciones generales que se realizan el próximo domingo, el candidato Lula da Silva (PT) participó de un encuentro con representantes del gran capital nacional.

Miércoles 28 de septiembre | Edición del día

En vísperas de las elecciones generales que se realizan el próximo domingo, el candidato Lula da Silva (PT) participó de un encuentro con representantes del gran capital nacional. Su objetivo era confirmar el apoyo de la burguesía a su proyecto político, en el que una vez más buscará conciliar los intereses de la clase trabajadora y sectores populares con los de los dueños del país.

En la cena, Lula y Alckmin fueron aplaudidos por representantes de la principal cámara patronal del país, la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp) y de la Federación brasileña de Bancos (Febraban), e incluso por reconocidos bolsonaristas como Flávio Rocha, CEO de la cadena minorista Riachuelo, o Rubens Ometto, del conglomerado industrial Cosan.

A medida que se acercan las elecciones, la fórmula Lula-Alckmin va transformando las señales en compromisos con la burguesía brasileña, detrás de un completo apoyo que selle su victoria en primera vuelta. Los aplausos muestran que la fórmula obtuvo la bendición de la burguesía brasileña gracias a que va a cumplir una precondición indispensable: mantener las reformas y ataques antipopulares logrados por la burguesía desde el golpe institucional que derribó a Dilma Rousseff (PT) en 2016.

Los aplaudidores de Lula-Alckmin

Además de Josué Gomes, presidente de la Fiesp, y de Isaac José Sidney, presidente de Febrabanas, Lula y Alckmin se esfuerzan por conquistar el apoyo de gente ligada al capital financiero, como Luiz Carlos Trabuco Cappi, presidente del Consejo de Administración del banco Bradesco, o André Esteves de BTG Pactual. También pesos pesados del PBI nacional comprometidos con la máxima explotación de la clase trabajadora como Benjamin Stienbruch de la Compañía Siderúrgica Nacional, quien declaró que los trabajadores pueden comerse un sanduich con una mano mientras operan la máquina con la otra, buscando quitarles el horario de almuerzo. O el bolsonarista Flávio Rocha, de la tienda Riachuelo, denunciada por el uso de trabajo esclavo. También Rubens Ometto, de Cosan, principal patrocinador de las candidaturas bolsonaristas.

El aplauso satisfecho de este tipo de gente muestra que el programa de la fórmula Lula-Alckmin no puede revertir los ataques a las condiciones de vida de la clase trabajadora. Alianzas de este tipo solo sirven para frenar los verdaderos intereses de los trabajadores: la revocación de todas las reformas, la reducción de la jornada laboral, el reajuste salarial según la inflación, medidas que sería rechazadas por los capitalistas presentes en la reunión.

Los apoyos que con los que ya cuentan Lula-Alckmin son muy ilustrativos. Empezando por el expresidente Fernando Henrique Cardoso (PSDB), símbolo de la derecha neoliberal del país, una suerte de "Menem" brasileño que aplicó los mandatos del Consenso de Washington en los 90 y reprimió la histórica huelga petrolera que luchaba contra la expliación de los recursos naturales con la consigna "el petróleo es nuestro".

Otra figura que ya declaró su apoyo a Lula-Alckmin es Henrique Meirelles, ex presidente del Banco Central durante el primer gobierno de Lula, fue ministro de Hacienda del golpista Michel Temer y condicionó su apoyo al mantenimiento de las medidas antiobreras heredadas de los gobiernos golpistas, y ya amenazó con cerrar empresas estatales "que perdieron finalidad, cortando beneficios indebidos", es decir, haciendo propio el programa privatista del ministro bolsonarista Paulo Guedes.

Otro que ya le dio el apoyo a Lula-Alckmin es Miguel Reale Jr., ex ministro de Justicia de Fernando Henrique que fue nada más ni nada menos que coautor del pedido de destitución parlamentaria de Dilma Rousseff, hecho que abrió el proceso del golpe institucional que, con ayuda de la operación Lava-Jato, culminó con la elección de Bolsonaro.

Los bolsonaristas oportunistas que saltan el cerco

Frente a las recientes encuestas, que dan una importante ventaja a la coalición liderada por Lula, que tiene chances de ganar en primera vuelta, varios políticos bolsonaristas empiezan a saltar el cerco.

Según un relevamiento realizado por el medio Folha de S.Paulo, de los 142 alcaldes del PL (partido por el que fue elegido Bolsonaro) en la región Nordeste, al menos 20 ignoraron la candidatura a la reelección de Bolsonaro y anunciaron su apoyo a Lula. En el mismo sentido, solo tres nombraron o publicaron fotos de Bolsonaro en sus redes sociales.

Las encuestas dan a Lula-Alckmin una amplia ventaja en la región, con una intensión de voto del 57 % frente al 24 % del actual presidente. En Bahia, donde la diferencia es aún más amplia, 61 % contra 20 %, de los 20 alcaldes del PL 13 ya apoyan abiertamente a Lula-Alckmin y al candidato del PT para la gobernación de Bahia, Jerônimo Rodrigues.

Otra vez el cuento de la alianza con la derecha

La oposición de intereses entre los capitalistas y la clase trabajadora muestra el carácter reaccionario del camino de conciliación que Lula y el PT se aprestan a repetir.

Por un lado, no es un camino que sirva para recuperar lo perdido por la clase trabajadora y el pueblo frente a los empresarios y banqueros desde el golpe institucional. Por otro, tampoco estaría sirviendo para combatir a la extrema derecha, que es el principal argumento que sostiene la alianza del PT con la derecha tradicional de Alckmin y compañía. Mientras bolsonaristas se reconvierten oportunamente en demócratas, otros se preparan para consolidarse como fuerza política aun fuera del gobierno.

Es esencial combatir al bolsonarismo pero también al proyecto de conciliación con la derecha que pregona el PT y en el que se embarcó gran parte de la izquierda. Las compañeras y compañeros del Movimiento Revolucionario de Trabajadores (MRT), grupo que impulsa Esquerda Diário en Brasil, está dando una pelea a brazo partido por una alternativa política independiente de la clase trabajadora, que presente una salida propia para derrotar a Bolsonaro y a la extrema derecha en las calles, con un programa para que sean los capitalistas los que paguen por la crisis que generaron.

Con este contenido, en estas elecciones convocan a trabajadores y trabajadoras, negros y negras, jóvenes y todo el pueblo pobre a apoyar las candidaturas del MRT y del Polo Socialista Revolucionario, que reúne a organizaciones y activistas que defienden un programa independiente de empresarios, banqueros y bolsonaristas.


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