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Se rompe el partido neorreformista "Nuevo Perú" de Verónika Mendoza

Por acusaciones de corrupción y de encubrimiento a posiciones homofóbicas, misóginas y xenófobas se rompe la organización neorreformista, Nuevo Perú, de Verónika Mendoza. Se suma la renuncia de ex parlamentarios y referentes como Marisa Glave e Indira Huillca.

José Rojas

Militante de la Corriente Socialistas de las y los Trabajadores "CST" de Perú

Viernes 25 de octubre | 08:09

Foto: redes

Con la ruptura pública de un sector importante vinculado al feminismo y al movimiento LGTBIQ, por acusaciones de corrupción y de encubrimiento a posiciones homofóbicas, misóginas y xenófobas se concretó el quiebre de la organización neorreformista Nuevo Perú liderada por Verónika Mendoza. A este sector se suma la renuncia de ex parlamentarios y referentes como Marisa Glave e Indira Huillca.

Días previos, dos ex congresistas también renunciaron a esta organización y otras tres ex parlamentarias acompañadas de más de 80 referentes denunciaban el actual derrotero político asumido por la mayoría del comité nacional. El principal cuestionamiento que le hacen a Mendoza y a los dirigentes que todavía le son afines, es haberse aliado para las elecciones del 2020 a dos organizaciones cuyos principales dirigentes están estrechamente vinculados a temas de corrupción y uno de ellos, Vladimir Cerrón, se declara abiertamente homofóbico, misógino y xenófobo.

Los nuevos aliados de la agrupación de Mendoza son nada menos que la organización dirigida por Yehude Simon y Perú Libertario dirigido por Vladimir Cerrón. Yehude Simon fue premier del segundo gobierno de Alan García y tuvo responsabilidad directa en la masacre de indígenas en la zona de Bagua (el baguazo) cuando estos se oponían a unos decretos que abrían la posibilidad de privatizar sus territorios. Simon, quien también fuera presidente regional de Lambayeque, ha sido acusado por el colaborador eficaz Barata de haber recibido ingentes sumas de dinero de la empresa Odebrecht y de estar involucrado en el caso de los CODINOMES, probablemente bajo el seudónimo de Sipan.

Por otro lado, Vladimir Cerrón se encuentra actualmente sentenciado a cuatro años de prisión suspendida por haber realizado malos manejos en su anterior gestión al frente del gobierno regional de Junín. Cerrón representa a un sector muy conservador de la izquierda peruana que no se ruboriza de reivindicar a Stalin y a Putin como sus referentes ideológicos, por eso abiertamente se ha pronunciado contra las luchas por la igualdad de género y la diversidad sexual declarándose enemigo de la supuesta “ideología de género” que, como se sabe, es un engendro de los sectores más reaccionarios de la sociedad. En las últimas elecciones municipales, el partido de Cerrón llevó como candidato por Lima al empresario Ricardo Belmont recordado por sus millonarias estafas a sus trabajadores y por realizar una grosera campaña de xenofobia contra los migrantes venezolanos, la misma que fue avalada y replicada por Cerrón en la región Junín, quien también se pronunció públicamente contra la comunidad judía en el Perú.

Para defender su alianza y a este par de impresentables, Verónika Mendoza y su comité político han salido a decir que se unen a estas dos organizaciones mas no a sus dirigentes y que lo hacen por la “imperiosa necesidad de la unidad de la izquierda” ya que es muy importante tener presencia en el próximo congreso transitorio que asumirá el 2020 y que tendrá vigencia hasta el 2021, que es cuando se darán las nuevas elecciones presidenciales y congresales. Sin embargo, lo que no dice Mendoza es que tanto Yehude Simon como Vladimir Cerrón, si bien pidieron licencias a sus organizaciones, jamás han renunciado a sus posiciones políticas ya mencionadas ni sus respectivas organizaciones han deslindado con estas posturas que en su momento fueron línea oficial de sus respectivos partidos ni mucho menos han roto con sus líderes. Y esto ocurre porque tanto el partido de Simon como el de Cerrón son en realidad cascarones electorales hechos para sostener a caudillos regionales que en periodos electorales como estos funcionan como franquicias que se ofertan al mejor postor.

La “imperiosa necesidad de la unidad de la izquierda” es también una falacia de Verónika Mendoza ya que, si bien en este nuevo frente electoral están incluidos los partidos mencionados a los cuales se suman la rancia vieja izquierda encabezada por el partido comunista unidad, patria roja y el partido socialista, las otras formaciones de la izquierda como el Frente Amplio de Marco Arana, el movimiento de Walter Aduviri o la agrupación de Goyo Santos fueron dejadas de lado sin ningún tipo de remordimiento o explicación alguna.

Lo cierto es que ahora Mendoza tiene ya su vientre de alquiler o su franquicia electoral, como ella misma solía decir tiempo atrás para denunciar la descomposición de los partidos políticos, sin embargo, el precio que está pagando por esta franquicia podría ser a la postre muy alto ya que no solo perdió al único sector social donde tenía incidencia real como es el movimiento feminista y de la diversidad sexual - además de importantes referentes de su organización como Marisa Glave o Indira Huilca - sino también podría terminar perdiendo el voto de importantes sectores de clase media que hasta algunos días atrás la veían como la izquierda moderna y responsable y hoy han empezado a catalogarla de corrupta y apañadora de los sectores más retrógrados de la izquierda peruana.






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