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¿Qué está en juego en las elecciones en Ecuador?

Las elecciones presidenciales y de representantes de la Asamblea Legislativa en Ecuador se realizarán este domingo 7 de febrero, donde ninguno de los principales candidatos a ocupar la silla presidencial en el Palacio de Carondelet tiene chance de ganar en primera vuelta según marcan las encuestas.

Milton D'León

Caracas @MiltonDLeon

Manuel Suárez V.

Corresponsal en Ecuador

Viernes 5 de febrero | 17:37

Se trata de una campaña electoral y las propias elecciones que ya han arrancado marcadas por la pandemia. Ecuador registró durante el recién finalizado mes de enero unos 38.000 nuevos casos de la Covid-19, casi el doble del cómputo del mes anterior, según cifras oficiales. Las provincias en peor situación son Pichincha, Guayas, Manabí y Azuay. Ante esta situación, y con una desastrosa gestión de la pandemia, el gobierno de Lenín Moreno apeló una vez más a medidas represivas imponiendo un toque de queda y ley seca en todo el país, de 22H00 a 06H00, hora local, desde el jueves 4 hasta el lunes 8 de febrero.

Más de 13 millones de votantes, de los que más de 410.000 residen en el exterior, están llamados a las urnas el domingo para elegir entre 16 fórmulas o binomios a su presidente y vicepresidente, a 137 miembros de la Asamblea Nacional y cinco representantes del Parlamento Andino.

Con el voto de los presos este jueves arrancaron oficialmente las elecciones, horas después que el jueves a medianoche cerrara la campaña electoral. "El día de hoy hemos iniciado ya formalmente la jornada de elecciones", declaró a los medios la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Diana Atamaint, tras inaugurar la apertura de urnas en una penitenciaría de Quito.

Se trata de unas elecciones donde ninguno de los principales candidatos presidenciales son favoritos para ganar en una primera vuelta de acuerdo a las últimas encuestas. Para acceder a la presidencia en primera vuelta, los candidatos deben sumar más del 40% de los sufragios y superar por más de 10 puntos porcentuales a su más inmediato rival.

Los más cercanos a entrar en 2da vuelta son: Andrés Arauz por el correísmo (Unión por la Esperanza), que recogería según encuestas un 32% de los votos; el empresario Guillermo Lasso (CREO), ex banquero y de la tradicional derecha, es el candidato de la burguesía más concentrada y del gobierno de Moreno, con un 21%;y el ecologista indígena Yaku Pérez (Pachakutik) con el 12%. Hay que destacar el alto porcentaje de indecisión, alcanzado el 42.5% respecto a quién elegir para que sea el presidente los siguientes 4 años, lo cual puede cambiar las mencionadas proyecciones, incluso la posibilidad de que Arauz se impusiera en 1ra vuelta.

Los principales candidatos a la presidencia

Andrés Arauz, el candidato correísta. Es un economista de 35 años, representa al Movimiento Centro Democrático y la Unión por la Esperanza. Fue Ministro Coordinador de Conocimiento y Talento Humano del ex presidente Rafael Correa, aunque también ocupó la cartera de Cultura en los primeros meses de 2017. Antes había sido director general bancario en el Banco Central de Ecuador (BCE).

Aunque nadie pensaba en él como la figura de recambio del movimiento correísta, en agosto del año pasado fue designado como candidato de la Lista-1, siendo arropado inmediatamente por el exmandatario que reside en Bélgica desde 2017. Ha advertido que desconocerá varios de los acuerdos que el Gobierno de Lenín Moreno, un exaliado de Correa convertido en su más enconado rival, ha suscrito con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Habla de reconstruir la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

Su promesa es el regreso del correísmo luego de la “traición” de Lenin Moreno con el partido y plan de gobierno. Aunque es el candidato que se perfila como el mejor posicionado, las nuevas condiciones internacionales económicas y políticas, así como las internas -la correlación de fuerzas que llevó a Correa a la presidencia, difícilmente le harán volver a las condiciones en las que gobernó el ahora exiliado en Bélgica en sus distintos períodos.

El no posicionarse en primera vuelta, o muy distante al menos de los otros candidatos ya expresan su debilidad y condiciones distintas en que gobernó su principal sostén, así como un movimiento político original dividido. Pero le favorecen la tendencia latinoamericana, que luego de la crisis de los gobiernos como Macri, el propio Lenin Moreno, la derrota de los golpistas en Bolivia, la debacle de la oposición venezolana, o la fuerte crisis en Perú, se ve un retorno de gobiernos de la vieja tendencia posneoliberal, solo que, en clave más moderada, como Luis Arce en Bolivia o Alberto Fernández en Argentina.

Guillermo Lasso, la unión de partidos de derecha. Es el candidato del movimiento CREO (Movimiento Creando Oportunidades) y del Partido Social Cristiano, representa la opción conservadora de centro derecha. Lasso, empresario, banquero (es accionista del Banco de Guayaquil, uno de los más importantes del país) y político, ha dirigido varias empresas. En 2013 y 2017 se presentó a las elecciones presidenciales ecuatorianas al grito de "Primero la familia", vinculado al Opus Dei, acérrimo antiabortista y contrario a cualquier normativa que pueda alentar el derecho al aborto.

Con una clara tendencia liberal, este candidato trae recuerdos de una de las crisis más recordadas por las y los ecuatorianos que fue la dolarización (mantenida luego por Correa y su “Revolución Ciudadana”) que profundizó los lazos de dependencia y atraso económico del país. Los primeros vínculos de Lasso con el sector público datan de 1998, cuando el expresidente democristiano Jamil Mahuad lo designó gobernador de la provincia de Guayas y, después, "superministro de Economía" durante la peor crisis financiera de la historia del país, también conocida como "feriado bancario" (1999).

Es considerado uno de los artífices de la crisis, que costó al Estado más de 8.000 millones de dólares en rescates bancarios y provocó un dramático auge de la migración y la pobreza, ello pese a que Lasso sólo estuvo en el cargo un mes y una semana entre agosto y septiembre de 1999.

Es el candidato que también ha sido conocido como “El Magnate de las offshore” por tener relación con más de 49 empresas offshore que tuvieron un crecimiento de capital entre 1999 con 1 millón de dólares a 2002 con 30 millones de dólares gracias a la especulación con los bonos emitidos tras el feriado bancario, mientras el pueblo trabajador de Ecuador sufrió una crisis sin precedentes.

Yaku Pérez, representación de poblaciones indígenas. Es el candidato del Movimiento indígena Pachakutik, fue presidente de la confederación de pueblos indígenas ECUARUNARI. Su nombre original es Carlos Ranulfo Pérez Guartambel, que se cambió en agosto de 2017 por Yaku Sacha, que en lengua kichwa quiere decir agua y bosque.

Abogado con estudios en justicia indígena y derecho ambiental, Yaku Pérez estuvo al mando del gobierno de la provincia de Azuay. Su primer cargo público fue en 1996 cuando fue elegido como concejal del Municipio de Cuenca por el Pachakutik

"Yaku" no identifica diferencias sustanciales entre el gobierno de Correa y el de Moreno, pues considera que ambos son parte de una misma moneda que “no ha dejado nada bueno al país”, marcándose por izquierda con respecto a ambos candidatos especialmente en lo que refiere a la cuestión indígena y ambiental, y embanderándose de representar la rebelión popular que enfrentó el ajuste de Moreno en octubre de 2019.

No obstante, hay que destacar que en las últimas elecciones, apoyó en segunda vuelta al derechista Lasso y no sería para nada sorprendente que vuelva a hacerlo ahora en una eventual confrontación final entre Arauz y Lasso. Esta postura a favor de la derecha tradicional, le valió fuertes críticas en sus propias filas especialmente en la Confederación indígena CONAIE, llegando algunos sectores a oponerse a su actual candidatura.

Aunque es el tercero posicionado y Pachakutik lograría una bancada considerable de alrededor de 20 diputados, tiene pocas chances de pasar a una segunda vuelta.

Una elección marcada por una dinámica latinoamericana

Ecuador ha venido siendo gobernado por Lenin Moreno, que llegó de la mano del propio Rafael Correa luego de haberlo acompañado durante seis años como vicepresidente, de quién rápidamente se distanció en un giro brusco en su orientación política. Se ha caracterizado por ser un gobierno claramente antipopular y fuertemente represivo, como todo su gabinete y de pactos con el FMI con quien acaba de negociar un reciente acuerdo.

Moreno contó con el apoyo de los partidos de derecha que antes decía cuestionar, prácticamente hizo una especie de co-gobierno y reparto con el ahora candidato Lasso y su aliado Nebot. Avaló el golpe de Estado contra Evo Morales y la entrega del periodista Julian Assange que estuvo refugiado por años en su embajada en Londres y ahora sufre injusta prisión y pedidos de extradición de EE. UU. Reprimió y provocó la muerte de varios manifestantes durante las importantes jornadas de protesta que sacudieron Ecuador contra la liberalización del precio de combustibles en 2019.

Como escribimos al principio Ecuador vive una dramática situación sanitaria como también socioeconómica, contexto en el que se realizan estas elecciones del país. Pero las elecciones en Ecuador concentran un gran punto de interés en el marco latinoamericano, y son consideradas como “una elección bisagra” en las tendencias que se están dando en el continente.

Luego de que Latinoamérica se encontró en un periodo de los llamados gobiernos progresistas, se suscitaron diferentes giros a la derecha en países como Argentina con la derrota de Cristina Kirchner y la llegada de Macri al gobierno, Brasil luego del golpe institucional con el triunfo electoral de Bolsonaro y el caso del golpe de estado en Bolivia, que entraron en crisis, marcando un retorno, en algunos países, de candidatos o partidos con vínculos con el viejo progresismo, como se vio en Argentina y Bolivia. A esto se suma el fuerte descontento en Chile con las grandes movilizaciones contra el gobierno derechista de Piñera, y las constantes agitaciones políticas y de protestas en Perú.

Con las tendencias de encuestas y las tendencias latinoamericanas no se descarta el posible regreso del correísmo a conducir el gobierno. Pero actualmente Ecuador tiene condiciones económicas diferentes a las de hace 10 años, teniendo deudas adquiridas desde el gobierno de Rafael Correa hasta Lenin Moreno y sumando a esto a la crisis sociosanitaria por la pandemia del Covid-19 que llevó a una caída del 10% del PBI en 2020.

Toda una situación que impone límites a las propias propuestas ofrecidas o anteriormente realizadas por el correísmo que tanto anhela sus seguidores. Es más, si por la dinámica de gobiernos como los de Alberto Fernández o de Arce en Bolivia, seguramente vendrán también ajustes económicas y políticas para mantener el beneficio y la tranquilidad de los empresarios.

Toda esta situación está abierta en las elecciones del domingo, donde cada candidato usa lo del “mal menor” de acuerdo a su tendencia, y donde ninguno tiene una tendencia lo suficientemente separada de los demás candidatos para que se dé una victoria en primera vuelta. Aunque la segunda vuelta es casi cantada, sí se verá cómo quedará la composición del poder legislativo que pueda limitar o no las políticas del eventual vencedor en las presidenciales que irían al balotaje el 11 de abril.






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