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Internacional. Huelga general en Bélgica contra la “Ley salarial” y la pérdida del poder adquisitivo

Amplio seguimiento el 20 de junio en Bélgica en la cuarta convocatoria de huelga general desde marzo, que se sumaría a otras acciones sindicales a lo largo de este año en el sector público o la enseñanza.

Lunes 20 de junio | Edición del día

Los tres sindicatos principales del país (FGTB, Federación General del Trabajo de Bélgica; CSC, Confederación de Sindicatos Cristianos y CGSLB, Confederación General de Sindicatos Liberales de Bélgica) han llamado a realizar paros que han afectado sobre todo a servicios públicos (transporte, administración, bomberos, recogida de basuras, radio, televisión...) pero también a la enseñanza y a diversas compañías aéreas.

Bajo el lema “Bloquead los precios, no los salarios” entre 70.000 y 80.000 manifestantes han recorrido Bruselas (según sindicatos y policía), la más numerosa en los últimos diez años.

Las consecuencias se han dejado ver en todo el país: circulación de 1 de cada 4 líneas de metro, cancelación de absolutamente todos los vuelos en el aeropuerto internacional de Bruselas, funcionamiento del puerto de Amberes al 50%, ausencia de hasta el 20% de los trabajadores de correos en Valonia (región sur del país), cierre de varios supermercados de la cadena Makro, no recogida de hasta el 90% de los residuos en algunas zonas de Bruselas...

El motivo de la huelga no es otro que la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores: frente a una inflación del 8% los salarios sólo han aumentado entre un 0,4% y un 2% en lo que va de año, dependiendo del sector. La electricidad, el gas, el petróleo, la cesta de la compra... todo sube menos los sueldos de la clase trabajadora. Por el contrario, y cediendo a las peticiones de la OTAN, el gobierno belga pretende aumentar el presupuesto destinado a Defensa hasta alcanzar el 2% del PIB. Una prueba más de que las consecuencias de la guerra en Ucrania las paga la clase obrera.

En Bélgica, la subida de los sueldos está limitada por la ley relativa a la promoción del empleo y la protección preventiva de la competitividad, aprobada en 1996 y modificada parcialmente en 2017 durante el gobierno de Charles Michel, conocida popularmente como la “Ley salarial”.

Esta normativa se basa en un examen de la evolución salarial prevista en los países fronterizos para los próximos dos años y así imponer un límite a los sueldos de los trabajadores en Bélgica. En resumen, una normativa que permite al gobierno limitar los salarios, favoreciendo los intereses económicos del empresario por encima de los del trabajador.

La fuerza de estas luchas se multiplica con la posibilidad de una unión internacional entre los trabajadores y las trabajadoras para tumbar todas las leyes que benefician a los empresarios, que continúan vulnerando nuestros derechos mientras los estados aumentan el presupuesto para el rearme imperialista y siguen enviando tropas a Ucrania.

En una dirección similar el sindicalismo de base italiano se declaró el pasado mes en huelga contra la guerra en Ucrania, el guerrerismo y armamentismo del Gobierno y el alto costo de la vida, con manifestaciones en decenas de ciudades, con la consigna central "bajen las armas, suban los salarios".

“Bajen las armas y suban los salarios”: jornada de huelga y manifestación en Italia

Es precisamente una poderosa movilización de nuestra clase a nivel europeo e internacional la que puede bloquear los engranajes de este sistema de explotación, devastación ambiental y militarismo asesino al que nos condena el capitalismo.




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