Política

NOS DEJÓ UN GRANDE

¡Hasta el socialismo siempre camarada Eduardo Molina!

Nos enteramos de la partida del compañero Eduardo Molina mientras dictábamos clases en nuestro centro de trabajo y nos conmovió mucho ya que él, a pesar de lo delicada que se encontraba su salud, fue un activo colaborador en la elaboración del documento fundacional de nuestra agrupación en Perú, la Corriente Socialista de las y los Trabajadores CST, la cual fundamos el pasado 2 de junio.

Julio Blanco

Dirigente de la Corriente Socialista de las y los Trabajadores de Perú

Jueves 26 de septiembre | 08:27

A Eduardo lo conocí personalmente a través del compañero Javo Ferreira, cuando yo militaba en otra organización y me toco viajar a Bolivia para conocer de cerca las grandes luchas que llevaba adelante este pueblo en lo que se terminó denominando la guerra del agua. Recuerdo como si fuera ayer que nos reunimos en un café del centro de La Paz y allí el compañero con su típica paciencia y gran capacidad para comunicar ideas y procesos me fue narrando e interpretando los hechos y el significado de lo que se vivía en ese momento en Bolivia. Muchas de sus predicciones sobre lo que ocurriría con un probable gobierno de Evo Morales se cumplieron, pero lo que más me impacto en esa oportunidad fue su conocimiento sobre la realidad latinoamericana y sobre el Perú, del cual me habló con gran naturalidad y certeza como si viviera en Arequipa o Lima.

La segunda vez que nos vimos fue en el verano del 2018 cuando, con una delegación de compañeras, viajamos a Buenos Aires para participar en el seminario sobre el libro de Emilio Albamonte y Matias Maiello Estrategia Socialista y Arte Militar. En esa oportunidad y ya con la confianza que implicaba estar construyendo un proyecto político común, nos reunimos en el local del Instituto del Pensamiento Socialista Karl Marx, para hablar sobre lo que pasaba en Perú y en el continente, así como para ver las perspectivas de construcción de una organización marxista y revolucionaria en nuestro país. Una vez más Eduardo nos recibió con mucha calidez como si nos conociera de toda la vida y nos compartió sus apreciaciones sobre lo que pasaba en el mundo y en el continente, entusiasmándonos como él sabía hacerlo, en la imperiosa necesidad de construir una organización que recoja el hilo rojo de la larga tradición de lucha del movimiento obrero peruano y que se ponga como objetivo el socialismo y la revolución.

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Recuerdo muy bien que luego nos fuimos a almorzar a un local que estaba cerca del IPS y allí, después de intercambiar anécdotas e historias sobre su dilatada experiencia internacionalista, nos dijo algo que nos marcó la vida: “ustedes tienen una gran tarea en el Perú, deben recuperar nada menos que una larga tradición revolucionaria que se inició con los aportes de José Carlos Mariátegui, las luchas de los obreros mineros de los años 30, de los campesinos del Cusco en la década del 60 y del joven proletariado de los 70 y 80 que nos dio importantes lecciones a todo el continente. Si lo hacen y lo plasman en un programa político habrán dado un primer paso en el proceso de construir una organización revolucionaria. Pero su reto es doble porque hoy, lamentablemente, la mayoría de organizaciones de la izquierda peruana, incluso muchas que se dicen trotskistas, han abandonado ese camino”.

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Pero Eduardo, como bien lo recuerdan hoy muchos camaradas que convivieron con el más tiempo, no solo fue un gran propagandista de las ideas revolucionarias, sino un hombre de acción comprometido con la construcción de una corriente internacional, por eso, cuando le designaron la tarea de apoyarnos al grupo peruano en la elaboración de nuestros materiales fundacionales lo hizo con presteza y con mucho acierto, ayudándonos en todo momento a esclarecer nuestras dudas y a precisar algunos elementos teóricos y estratégicos y esto es doblemente valioso porque lo hacía a través de video llamadas o de mensajes por wassap o correo electrónico, en un momento cuando su salud ya estaba muy resquebrajada, lo cual nunca fue pretexto para incumplir responsabilidades.

Por esta razón el grupo peruano, la Corriente Socialista de las y los Trabajadores CST, siempre lo tendrá presente y nos aunamos a los muchos militantes de la Fracción Trotskista Cuarta Internacional que en diferentes lugares del mundo hoy levantan el puño y exclaman: ¡Hasta el Socialismo siempre camarada Eduardo Molina!






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