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Red Internacional

Piden expulsión. Estados Unidos: diputado "socialista" apoya el colonialismo israelí, ¿caso aislado o estrategia general?

Algunos miembros del DSA están pidiendo la expulsión del diputado Jamaal Bowman luego de su viaje a Israel en apoyo al gobierno sionista. El conflicto interno revela las profundas contradicciones en la estrategia de la organización que se reclama socialista pero continúa trabajando dentro del Partido Demócrata.

Sábado 27 de noviembre de 2021 | Edición del día

En los últimos años, el Democratic Socialists of America (DSA, la organización más importante de EE. UU. que se reivindica socialista) se incorporó cada vez más al Partido Demócrata. Entre los seis candidatos respaldados por el DSA que ingresaron al Congreso se encuentra el diputado Jamaal Bowman, un ex docente que el año pasado desbancó a quien había detentado la banca durante 16 años en la ciudad de Nueva York. Sin embargo, a menos de un año de su mandato, varias secciones del DSA están pidiendo su expulsión por su reiterado apoyo al Estado de Israel. Las acciones de Bowman muestran la inutilidad de trabajar dentro del Partido Demócrata, un partido capitalista-imperialista, que nunca puede ser utilizado para objetivos antiimperialistas y socialistas.

Durante su campaña, Bowman se presentó como más progresista en cuanto a la cuestión Palestina que su predecesor, Eliot Engel, tratando de avivar el entusiasmo de los jóvenes cada vez más horrorizados por la brutalidad israelí. Sin embargo, en sus diez meses en el Congreso, Bowman ha demostrado repetidamente que está firmemente del lado de la opresión brutal e imperialista de los palestinos.

A finales de julio -dos días antes de hablar en la inauguración de la Convención del DSA- Bowman votó a favor de una ayuda militar a Israel por 3.300 millones de dólares. En septiembre, votó a favor de proporcionar 1.000 millones de dólares para financiar el sistema de misiles Domo de Hierro. Ambas medidas se produjeron apenas unos meses después de la ofensiva israelí contra Palestina que dejó más de 250 muertos -66 de ellos niños- y más de 600 heridos. Esta brutal violencia es posible gracias a la financiación estadounidense que Bowman ha apoyado en repetidas ocasiones.

Recientemente Bowman formó parte de una delegación del Congreso estadounidense que viajó a Israel patrocinada por la organización sionista J Street. El grupo se reunió con el primer ministro israelí, Naftali Bennett, y con el ministro de Asuntos Exteriores, Yair Lapid. Tanto Bennett como Lapid son fervientes defensores de la anexión de los territorios palestinos. El nuevo régimen, que tomó la posta de Benjamín Netanyahu en junio, ha continuado con la política de represión, ocupación y apartheid que el estado sionista lleva a cabo desde hace décadas, incluyendo la demolición de hogares palestinos y el silenciamiento de las organizaciones que arrojan luz sobre la difícil situación de los palestinos.

Tras la visita de Bowman y los demócratas, Lapid tuiteó que estaba "agradecido por el abrumador apoyo bipartidista [de Estados Unidos] a Israel" y por su compromiso con la seguridad del país, en particular, con el sistema de defensa antimisiles Domo de Hierro.

Tras el viaje, la sección del DSA de Madison, Wisconsin, publicó una carta abierta al Comité Político Nacional (CPN) de la organización pidiendo la expulsión de Bowman, alegando que "ha utilizado su cargo y su jerarquía pública para trabajar en contra de las posiciones políticas del [DSA] y los principios del internacionalismo socialista". Además de su inquebrantable apoyo a Israel, la carta cita sus recientes alabanzas al ex secretario de estado, el criminal de guerra Colin Powell, al que llamó "una inspiración".

Otras secciones han seguido el ejemplo: Búfalo, Orlando, Las Vegas y Pittsburgh también piden su expulsión, y el Grupo de Trabajo de Solidaridad con Palestina y BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) del DSA exige que el CNP "haga responsable a Bowman de los principios, las políticas y las resoluciones de la DSA, incluidas las relativas a Palestina y al BDS".

Otros miembros se han abstenido de pedir la expulsión. En una reciente declaración titulada "Por la unidad, no por la unanimidad: Palestina, Jamaal Bowman y DSA", los firmantes afirman que expulsar al congresista y retractarse "sería una victoria pírrica" y un "acto simbólico".

La situación actual ha puesto al DSA en un aprieto; lejos de ser un problema específico con Jamaal Bowman, pone en evidencia las profundas contradicciones de la estrategia de la organización. Por un lado, el DSA lo respaldó, e incluso habló en su Convención el verano pasado. Al igual que sus compañeros del Squad (El Escuadrón, N. del T.) Alexandria Ocasio-Cortez (AOC), Ilhan Omar, Cori Bush, Ayanna Pressley y Rashida Tlaib, Jamaal Bowman suele ser puesto como ejemplo de la promesa de trabajar dentro de los demócratas, y del éxito de empujar a ese partido hacia la izquierda. De hecho, este enfoque ha sustituido prácticamente cualquier estrategia de ruptura con los demócratas.

Por otra parte, el comportamiento del congresista viola directamente los principios y políticas sostenidos por la organización. A principios de este año, aseguró la aprobación de un proyecto de ley para aumentar la financiación de la policía del Capitolio votando "presente" [1]. El partido hizo la vista gorda, a pesar de sostener la abolición de la policía. Y aunque el DSA apoya oficialmente el movimiento BDS, Bowman se opone a él y sólo ha declarado que apoya el derecho general de los estadounidenses a protestar. En una reciente conversación con el CNP, siguió oponiéndose al movimiento.

Por supuesto, el apoyo a los políticos imperialistas no es nuevo para el DSA. La organización apoyó las dos campañas presidenciales de Bernie Sanders, a pesar de que el senador de Vermont lleva décadas apoyando las intervenciones militares y las sanciones a gobiernos que no se subordinan a Washington, y de que ha votado repetidamente a favor de una mayor financiación del ejército israelí. AOC ha apoyado el imperialismo tanto en Oriente Medio como en Venezuela. De hecho, en un rechazo flagrante a la solidaridad internacional, la organización invitó a la expresidenta de Brasil, Dilma Rousseff, a hablar en su convención a pesar de sus innumerables traiciones a la clase trabajadora durante su mandato.

Está claro que alguien con los puntos de vista imperialistas de Bowman -y el Squad- y sus posiciones sobre Israel no pertenece a una organización socialista. Pero frente a estas contradicciones, debemos ser claros: Jamaal Bowman no puede ser considerado como el principal responsable, porque la idea de un "demócrata responsable" es una ilusión y la estrategia de lograr objetivos socialistas dentro de un partido capitalista siempre fracasará. El Partido Demócrata es un partido capitalista e imperialista y como tal siempre estará firmemente del lado del imperialismo, incluso cuando se trata de la anexión y la opresión israelí en Palestina. Visto así, las acciones de Bowman no son en absoluto sorprendentes.

Los políticos del Partido Demócrata sólo son responsables ante la clase dominante. No son responsables ante la clase trabajadora, aunque ésta les haya votado. Como hemos escrito en otros artículos, incluso los políticos autoproclamados "socialistas" que entran al Congreso como demócratas ya han abandonado los principios de independencia de clase y solidaridad internacional. Cuando llegan al Congreso terminan comprometiendo aún más los aspectos principistas que conservaban para, por ejemplo, obtener puestos en comités y consolidar su futuro en el Partido Demócrata. Cuando se presentan a la reelección o a otros puestos de prestigio en el Estado burgués, están en deuda con la clase dominante que contribuye a sus costosas campañas electorales.

La solución a la traición de Jamaal Bowman -y la de otros políticos respaldados por el DSA que han actuado en contradicción directa con los principios de la organización- no es gastar más energía en la elaboración de mecanismos de responsabilidad. Las acciones disciplinarias como censura o expulsión no hará que estos políticos rindan cuentas de manera significativa o que la estrategia de trabajar dentro del Partido Demócrata sea viable.

Más bien, los políticos socialistas deben ser elegidos sobre la base de un programa socialista en un partido de la clase obrera, un partido independiente de todos los partidos capitalistas e imperialistas.

La mencionada declaración contra la expulsión de Bowman afirma que "centrarse en un asunto interno a expensas de la organización externa [...] hará que nuestros miembros y el público se cuestionen contra quién está luchando el DSA: la clase dominante o él mismo". Bowman es miembro del Partido Demócrata, un partido de la clase dominante. Quizás el DSA debería luchar más contra él.


[1Una forma de no dar un voto afirmativo pero dar quorum para que se trate la ley





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