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Red Internacional

El paro, con el curso de los días estaba destinado a caerse a pedazos, lo único que lo sostenía en pie fue la gran cobertura mediática. Un claro ejemplo de la débil fuerza del paro es el caso de la ciudad Montero, que en los seis días de paro, en ningún momento paralizó sus actividades. Los puntos de bloqueo, tímidamente establecidos en las rotondas de ingreso norte y sur no alteraron en nada las actividades. Todo esto en un municipio cuyo alcalde es de CREEMOS.

Domingo 14 de noviembre | 14:02 | Edición del día
Foto: Prensa Mercosur

El paro, con el curso de los días estaba destinado a caerse a pedazos, lo único que lo sostenía en pie fue la gran cobertura mediática y los puntos de bloqueo que únicamente podían sostenerse de gente con cierto fanatismo religioso, dóciles y violentos, capaces de aceptar discursos y representaciones dramáticas sin ningún criterio de racionalidad, el paro significó para el lumpen una buena oportunidad para generar ingresos "colaborando" con su fuerza física a fortalecer los puntos de bloqueo por unos cuantos pesos.

Un claro ejemplo de la débil fuerza del paro es el caso de la ciudad Montero, que en los seis días de paro en ningún momento paralizó sus actividades. Los puntos de bloqueo tímidamente establecidos en las rotondas de ingreso norte y sur no alteraron en nada la función de las actividades económicas, atención de las entidades financieras, los mercados, salvo el Mercado German Moreno que acató el primer día de paro, los centros comerciales y distintos sectores desarrollan sus actividades en casi completa normalidad. Todo esto en un municipio en el que el alcalde pertenece a la agrupación política de CREEMOS.

El paro fue presidido inicialmente por una desenfrenada campaña mediática sensacionalista, las empresas televisoras, radiales y prensa escrita, estos impulsores de un discurso abiertamente reaccionario, la desinformación, la tergiversación, manipulación, especulación y el dramatismo construyeron un relato que apelan a las emociones y sentimentalismos, sin dejar lugar a un criterio de racionalidad.

El paro Multisectorial (burguesía comercial, acaudalados cooperativistas mineros, sectores de la oligarquía cruceña y sectores de la clase media clerical reaccionaria) cumplieron con su verdadero oficio de “partido de oposición”, - bajo un título social y no bajo un título político- como representantes del régimen económico burgués.

El carácter particular de este bloque, más propiamente la oligarquía y la clase media clerical citadina, exigir leyes e instituciones “democráticas” y rememorar el retorno de un pasado republicano, un pasado republicano en el que los sectores populares, los indígenas, los obreros y las mujeres no tenían ningún tipo de representatividad política ni leyes que garanticen un orden medianamente democrático. Esta añoranza del retorno a un Estado republicano, es la clara intención de borrar de raíz las conquistas sociales y con este acto, quitar el derecho de los pueblos indígenas a su autodeterminación, despojar a los trabajadores de sus derechos laborales, imponer condenas de cárcel al derecho de las mujeres al aborto.

El rol de los demagogos, como Camacho, Gary Añez, Erwin Bazán o Rómulo Calvo fue clave en estos días de paro, sustituyeron los fines por los medios, al mejor estilo de la propaganda fascista, donde con la abrogación de la Ley 1386 o con la “recuperación de los dos tercios en el parlamento” se predica la protección de un “futuro seguro, de una democracia plena, de vivir en libertad”, “esto es por la democracia”, “es por el futuro de nuestros hijos”, “nos estamos jugando nuestra última carta de poder vivir en democracia y libertad”, “ustedes, los que están aquí resistiendo son valientes, “ustedes están luchando por la dignidad de nuestro país”, “ustedes son temerosos de Dios más no del tirano, de rodillas solo frente a Dios”; es así que el glorificar la acción sustituye la finalidad de este movimiento, tratando con solemnidad sus acciones y delirantes representaciones dramáticas.

Es por demás evidente que el MAS con su "acuerdo" -abrogación- con la clase media reaccionaria y la oligarquía, demostró una vez más que tienen lugares en común con la burguesía, esta decisión tomada por el gobierno demuestra que seguirá gobernando, a nombre de los sectores populares, para atender los dramáticos caprichos de una oposición manifiestamente racista, totalitaria y autoritaria, antidemocrática e impostora de derechos.

A la abrogación de la Ley 1386 le sigue el triunfo de los reaccionarios, al triunfo de los reaccionarios le sigue el carácter reformista hipócritamente moderado del MAS, al carácter reformista e hipócrita del MAS le surge la traición a las clases subalternas que se ven representadas en este partido, a las clases subalternas traicionadas la abrogación les sabe a derrota.

El partido del orden demostró, con su acuerdo sobre la revisión, que no sabía gobernar ni servir, ni vivir ni morir, ni soportar la república ni derribarla, ni mantener la Constitución ni echarla por tierra; ni cooperar con -el oponente- ni romper con él.
Karl Marx. Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte




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