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Red Internacional

En los próximos días el gobierno aspira a cerrar un acuerdo con el FMI para refinanciar el pago de una deuda fraudulenta. A cambio se compromete a un fuerte ajuste presupuestario, recorte subsidios y tarifazos. El sábado 11 de diciembre hay que llenar las plazas de todo el país para decirle NO al ajuste del FMI y el gobierno.

Viernes 3 de diciembre de 2021 | Edición del día

El gobierno nacional ha puesto quinta a fondo para intentar cerrar un acuerdo con el FMI que le permita refinanciar los plazos de vencimiento de una deuda de 44.500 millones de dólares, que se tomó durante el macrismo de manera fraudulenta y que sirvió para financiar la fuga de capitales en beneficio de un puñado de especuladores.

A pesar de reconocer el carácter fraudulento e ilegal de la deuda, el gobierno de Alberto Fernández, con el apoyo de Cristina Fernández de Kirchner, se encuentran ultimando los detalles de un plan de ajuste “plurianual” que ingresará al Congreso en los próximos días y que estipula un duro recorte presupuestario. Aunque aun no se conocen los detalles del acuerdo, todo indica que las variables de ese ajuste no serán las grandes fortunas sino el bolsillo popular, con recortes en subsidios a la energía y el transporte (compensando a las empresas privatizadas con tarifazos), las jubilaciones y los salarios.

El FMI, que ahora está al mando de la política económica, también está presionando por una mayor devaluación, que también afectará directamente al bolsillo popular a pesar de que la pobreza ya supera el 40% de la población.

Alberto Fernández y Manzur mienten cuando aseguran que “no van a pagar con el hambre del pueblo”; lo cierto es que el ajuste ya empezó este año en plena pandemia, con una fuerte caída en los salarios y recorte presupuestario en obras públicas, Salud y Educación.

Sólo el Frente de Izquierda Unidad se ha manifestado en contra del acuerdo con el FMI y el ajuste que lleva implícito, y junto a decenas de organizaciones sociales, sindicales, estudiantiles, ambientales, organismos de Derechos Humanos, se movilizarán el próximo 11 de diciembre en todo el país para decirle NO al FMI y al ajuste del gobierno. Hay que salir a las calles a repudiar este nuevo saqueo.

La conducción reunificada de la CGT ya ha manifestado su pleno apoyo a las gestiones del ministro de Economía, Martín Guzmán, en pos de este acuerdo, es decir, que van a dejar pasar el ajuste sin resistencia, de la misma manera que acompañaron el ajuste del gobierno de Macri.

En la UTA las distintas alas de la burocracia sindical apoyan este plan de ajuste. La “oposición” de Miguel Bustinduy tampoco se ha pronunciado contra el plan de ajuste que prevé el acuerdo con el FMI. No se puede esperar otra cosa de quien fue parte del oficialismo fernandista durante años y forma parte de una agrupación que lleva el nombre de un sindicalista procesado por corrupción. Hay que recuperar las comisiones internas y los sindicatos para ponerlos al servicio de la lucha y exigir desde ahora un plan de lucha nacional contra el ajuste.

No hay salida a la crisis del transporte bajo el plan del FMI

Sólo después de conseguir un tarifazo que llevó el boleto en Tucumán a ubicarse como uno de los más caros del país y un aumento en los subsidios nacionales y provinciales, los empresarios empezaron a pagar los salarios más o menos regularmente. Pero ya para abonar la actualización paritaria, los empresarios del interior pusieron como condición un nuevo aumento de subsidios.

Durante todo el 2020 y gran parte de este año en Tucumán anunciaron la quiebra de sus empresas, sin embargo, apenas dos empresas abandonaron las líneas 18 y 11 y fueron inmediatamente absorbidas por el vocero de la AETAT, Jorge Berretta, quien se cansó de decir que no tenía para pagar los salarios y que a esta altura ya tiene participación en 8 empresas y más de 16 líneas del transporte.

El plan de ajuste fiscal tenderá a agudizar la crisis del transporte, los empresarios no tardarán en volver a suspender el pago de los salarios a modo de chantaje, e intentarán compensar el recorte de los subsidios con tarifazos más altos y salarios más bajos. Para las peleas que se vienen será fundamental forjar la unidad de trabajadores y usuarios.

Junto con rechazar el acuerdo con el FMI hay que terminar con la privatización del transporte público de pasajeros, cuyos ingresos son en un 50% subsidios de todo tipo. Si toda la planilla salarial está subsidiada, ¿para qué seguir sosteniendo el negocio de un puñado de empresarios que ni siquiera pueden garantizar un servicio de calidad a la población? El transporte público de pasajeros debe ser estatizado bajo control de trabajadores y usuarios, para garantizar un servicio barato, de calidad y que respete los derechos laborales.

A 20 años de la rebelión popular de 2001, volvemos a enfrentar un nuevo pacto de ajuste contra el pueblo trabajador. La pelea recién empieza, seamos miles en las plazas de todo el país para decirle NO al FMI y al ajuste del gobierno.




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