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CRISIS POLÍTICA

Congreso peruano aprueba por segunda vez discutir la vacancia del presidente Kuczynski

Por segunda vez, con mayoría de votos, el congreso peruano votó moción de vacancia presidencial contra Pedro Pablo Kuczynski. La lucha por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana está a la orden del día.

Julio Blanco

Dirigente de la Corriente Socialista de las y los Trabajadores de Perú

Viernes 16 de marzo de 2018 | 12:56

Este jueves 15 de marzo el pleno del Congreso de la República del Perú admitió el debate de la moción de vacancia presidencial contra Pedro Pablo Kuczynski. Esto significa que el presidente peruano deberá presentarse al parlamento el próximo jueves 22 de marzo, a partir de las 10 a.m. Votaron a favor de esta moción 87 congresistas, 15 en contra y 15 se abstuvieron.

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Según lo establece la Constitución política del Estado, de aprobarse la vacancia presidencial por el congreso, quien deberá asumir la presidencia de la República es el primer vicepresidente Martin Vizcarra, quien anteriormente se desempeñó como presidente regional de Moquegua y su gestión se caracterizó por su cercanía a las grandes empresas mineras que se beneficiaron del llamado boom primario exportador evadiendo impuestos y corrompiendo funcionarios públicos. Por esa razón Vizcarra se convirtió en uno de los “engreídos” de los poderes facticos y de los medios de comunicación al servicio del capital, sin embargo, esto no pudo evitar que salgan a la luz las irregularidades cometidas por el primer vise presidente en el caso de la construcción del aeropuerto de Chincheros en Cusco, lo cual lo llevó a perder su condición de ministro y a que actualmente se encuentre como embajador en Canadá.

La norma también establece que si los dos vice presidentes no aceptan asumir la dirección del ejecutivo una vez vacado el presidente, quien deberá asumir la presidencia eventualmente es el presidente del congreso (hoy controlada por el fujimorismo, debido a que son mayoría parlamentaria), el cual está obligado a convocar a elecciones presidenciales generales en breve plazo. Sin embargo, parece que en esta oportunidad el primer vice presidente Martin Vizcarra no cederá a la presión de Kuczynski, como ocurrió a fines del año pasado cuando se presentó la primera moción de vacancia presidencial, y terminará aceptando una eventual asunción presidencial.

El hecho que una vez más se lleve al parlamento la moción de vacancia presidencial y que este poder del Estado resuelva aprobar - por una amplia mayoría de 87 votos a favor - que se discuta próximamente la posibilidad de cesar en sus funciones a PPK, es una consecuencia directa del descontento social provocado por el indulto a Fujimori, lo cual llevó a que en el Perú se den grandes movilizaciones a escala nacional desde el pasado 24 de diciembre, que fue cuando el mandatario aprobó esta medida que no solo se contrapone a la normatividad legal vigente, sino también a sus promesas de campaña que lo llevaron al sillón presidencial. A esos hechos se suman también las pruebas presentadas por las investigaciones sobre la corrupción generada por Odebrecht que terminan vinculando a Kuczynski con la empresa brasileña cuando éste se desempeñaba como ministro de Alejandro Toledo. Este descontento social también se manifestó en el abrumador descenso de la popularidad presidencial, lo cual quedó demostrado en las últimas encuestas nacionales.

Sin embargo, una eventual destitución de Pedro Pablo Kuczynski y la asunción de Martin Vizcarra no contribuirá a solucionar los problemas de fondo del país que están directamente relacionados a la permanencia de un régimen político heredado del fujimorismo, el cual se expresa en la actual constitución de 1993, la misma que fue hecha ex profesamente para favorecer a los grandes capitalistas en desmedro de los trabajadores y el pueblo y para dar vida a una casta de políticos que no terminan representando ni siquiera los intereses ni la voluntad de quienes votaron por ellos, como claramente se demuestra con los últimos presidentes de la república que llegaron al sillón presidencial con un discurso político y una vez en el poder pasaron a hacer todo lo contrario, sin ser sancionados legalmente por ello.

No será, por tanto, de la mano de este congreso de mayoría fujimorista y neoliberal que pondremos fin a la crisis abierta el año pasado, ya que el parlamento también es caja de resonancia de los intereses de los grandes empresarios que son los que promueven y apañan la corrupción, como bien lo viene poniendo en evidencia el caso Odebrecht. Necesitamos una medida que nos permita acabar con el régimen político que promueve el neoliberalismo y la corrupción, de lo contrario y como lo dice el adagio popular, terminaremos cambiando “mocos por babas” o a un corrupto por otro corrupto.

Para lograrlo, se necesita una Asamblea Constituyente Libre y Soberana que sea impuesta por la lucha y la movilización social, solo de esa manera podremos empezar a discutirlo todo. Para alcanzar ese objetivo es importante incorporar a la clase trabajadora ya que son ellos los que mueven la economía nacional, en ese entender, consideramos que es tarea de las centrales sindicales convocar a un encuentro nacional para que se apruebe un plan de lucha a escala nacional y se de vida a un espacio de centralización de las luchas, que permita darles continuidad a las movilizaciones provocadas por el rechazo al indulto y a la corrupción. Esto es muy importante sobre todo ahora que sectores como los maestros y otros gremios ya han anunciado el reinicio de su lucha para este 5 de abril.


Resistencia Sur de Perú es una organización con quiénes, desde la Fracción Trotkista Cuarta Internacional (FT-CI), venimos explorando posibles convergencias programáticas y estratégicas.






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