Política Bolivia

CRISIS POLITICA

Bolivia: ¡abajo la asonada cívica, agroindustrial y policial!

La crisis política iniciada el 20 de octubre abrió una situación cada vez más polarizada y con tendencias a los extremos, que peligrosamente se acerca a un punto de no retorno. Impulsar la autorganización y movilización obrera campesina y popular para derrotar la asonada derechista.

Javo Ferreira

Militante de la LOR-CI

Sábado 9 de noviembre | 08:21

La crisis política iniciada el 20 de octubre abrió una situación cada vez más polarizada y con tendencias a los extremos, que peligrosamente se acerca a un punto de no retorno. La polarización política instalada en las calles ha venido para quedarse, se salga de esta situación como se salga.

El viernes 8 de noviembre la policía de Cochabamba inicio un motín que rápidamente fue secundado por prácticamente toda la policía nacional. El quiebre del aparato represivo en momentos en que llegan a La Paz contingentes de cívicos de todo el país es un nuevo salto hacia los extremos en la crisis y empujan al MAS a recostarse cada vez más en las FFAA, aunque el ministro de defensa Zabaleta haya manifestado que no se iba a producir ningún movimiento de tropas ni acuartelamiento, y desmintió los rumores de estado de sitio.

El motín policial, de alcance nacional, aunque aparentemente está motivado por demandas corporativas como la exigencia de tener un tratamiento igual al que reciben las FFAA en materia jubilatoria con pensión igual al 100% del salario en actividad, y aunque solo se tratase de problema interno con algunos mandos como declaro el ministro de defensa Zabaleta, el marco más general en el que se desarrolla, con el paro indefinido y los bloqueos de calles de los cívicos, le da a la situación las características de una asonada derechista, es decir de un salto cualitativo en la ofensiva política opositora, a la que se le sumó la policía.

Lo que empezó como un movimiento contra las irregularidades en las elecciones y por la segunda vuelta de Carlos Mesa el 20 de octubre, rápidamente se fue transformando en un movimiento hegemonizado por el bloque conservador y clerical, encabezado por el empresario Luis Fernando Camacho presidente del Comité Cívico de Sta. Cruz, quien luego del cabildo nacional del 31 de octubre tomo la dirección. Camacho, quien tiene el respaldo del conjunto de las iglesias católica y evangélicas, además de todos los grupos y colectivos anti derechos, expresa un programa y objetivos radicales: volver a introducir a Dios en el palacio de gobierno y nuevas elecciones sin la presencia del binomio Evo Morales y García Linera. Este programa pretende desconocer al candidato preferido de la mitad del país. Un día antes del motín policial, el jueves, la Cámara Agropecuaria del Oriente, que mantuvo un silencio “sospechoso” durante 17 días de crisis, finalmente emitió una declaración respaldando por unanimidad a Camacho y al comité cívico cruceño, consolidando el campo cívico como un movimiento patronal, clerical y regionalista. Esto se hizo evidenteen diversos puntos de bloqueo, donde afloró el espíritu racista que históricamente manifestaron y que el MAS contribuyó a preservar de manera solapadacon sus acuerdos con estos sectores.

¿Asonada derechista o golpismo?

La combinación entre el movimiento político de Mesa y la oposición, la derecha cívica encabezada por Sta Cruz, la incorporación de la CAO y finalmente el motín policial están arrinconando al gobierno de Evo Morales y dejándolo en una situación de cada vez más debilidad y condicionado a los eventuales acuerdos que pueda llegar con la oposición para encontrar una salida política al conflicto. La generalización del motín a diversas unidades policiales durante el viernes 8 y el motín en la ciudad de La Paz este sábado 9, configuran un verdadero levantamiento conservador y derechista, es decir una asonada reaccionaria.

El gobierno de Evo Morales, ha venido denunciando una intentona golpista, sin embargo lo que hasta hace unos días solo parecía un recurso retorico de carácter defensivo, la generalización de la movilización cívica y el quiebre del aparato policial, impiden descartar que el conflicto por su propia dinámica pueda transformarse y adquirir una clara orientación destituyente y golpista. Consideramos que la evolución del conflicto en las próximas horas será determinante si el actual movimiento ya ha alcanzado su máximo pico de tensión o por el contrario este seguirá escalando hasta configurarse en una dinámica de golpe de Estado. El papel decisivo estará en manos de las FFAA como garante del orden y de la gobernabilidad. Hoy las mismas están firmes con el gobierno debido a importantes concesiones políticas y económicas, como es su participación en la administración de empresas estatales, así como salarios y jubilaciones de privilegio con respecto al resto de la población, lo que hace suponer que podrían mantenerse leales a Morales.

La burocracia de la COB y la CSUTCB, obstáculos para enfrentar a la derecha

Durante estos años Evo Morales y el MAS han desplegado una política de cooptación de las organizaciones obreras y campesinas, y sobre la base de la corrupción de las capas dirigentes, estableció un férreo control político del movimiento obrero y campesino. La burocracia sindical se transformó en la policía política al interior de los sindicatos colaborando en la persecución y judicialización de los sindicatos independientes. La crisis política actual encuentra a los trabajadores con sus organizaciones completamente estatizadas, sin capacidad de acción y de organización independiente. Mientras la derecha avanza, el MAS solo apela a una movilización controlada y a que la auditoría de la OEA le dé un resultado favorable.

La burocracia sindical ha llamado a dos grandes concentraciones al servicio de Evo sin ninguna instancia de deliberación democrática, impidiendo que sean los trabajadores los que discutan y se organicen para enfrentar la ofensiva derechista. Es urgente exigir asambleas democráticas, y luchar contra esta capa de dirigentes corrompidos como Huarachi, Gutiérrez de la FSTMB y un sin número de amarrahuatos que enchalecan la fuerza de los trabajadores.

La lucha contra estas capas burocratizadas es fundamental para poder impulsar la autorganización y movilización de los trabajadores de base para que con su impronta puedan modificar la relación de fuerzas con la derecha modificando la naturaleza reaccionaria del actual conflicto. La recuperación de nuestras organizaciones sindicales es una tarea fundamental en el camino de la organización y la lucha independiente del gobierno y contra la derecha.

¡Abajo la asonada derechista! Impulsar la autorganización obrera, campesina y popular independiente

Si el bloque conservador –liberal bendecido por todas las iglesias y acompañado por algunos grupos de izquierda como el POR que se han convertido en escalera de los agroindustriales ha podido avanzar tanto, es debido a la política conciliadora del MAS desde el 2008 con este bloque reaccionario y una política en la gestión del Estado caracterizada por el autoritarismo y la prepotencia personalista de Evo Morales, que fueron alimentando la actual crisis política. Evo Morales teme la acción del movimiento de masas, y solo la instrumentaliza con objetivos de mera presión sobre la derecha como fue la movilización de la COB en La Paz y en Cochabamba con la movilización de las mujeres campesinas Bartolina Sisa.

Desde la LORCI opinamos que ante esta ofensiva reaccionaria que puede adquirir una dinámica golpista en las próximas horas, es urgente avanzar e impulsar la autoorganización de los trabajadores del campo y la ciudad, contra la política conciliadora de la dirigencia corrompida y completamente estatizada, y tomando en sus manos la lucha por sus propias demandas que fueron postergadas por el gobierno del MAS con el acuerdo del 2008 con la actual oposición. Solo impulsando la recuperación de nuestras organizaciones e impulsando una poderosa alianza obrera, campesina y popular para oponerla a la alianza reaccionaria de industriales, iglesias, cívicos y liberales y conservadores, y garantizando comités de autodefensa contra la violencia racista, será posible detener y derrotar la asonada derechista y detener la eventual dinámica golpista.

La organización y lucha de los trabajadores y el pueblo debe sostener contra el fraude que significa la lucha por la democracia esgrimida por la oposición, debemos impulsar la pelea por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, para discutir, esta vez sin pactos de por medio, que país quieren construir los trabajadores y el pueblo, recuperando la agenda de octubre e imponiendo todas nuestras demandas por salario, tierra, territorio, derechos civiles, la nacionalización de los recursos naturales y contra toda injerencia del imperialismo norteamericano aliado a la derecha local.






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