Sociedad

CRISIS CLIMÁTICA

Australia bajo fuego: muertos, desaparecidos, miles de evacuados y millones de animales arrasados

Desde septiembre, una ola de incendios azota el sureste de Australia, donde la temperatura aumentó un grado el último siglo. La crisis climática expuesta.

Valeria Foglia

@valeriafgl | Editora de Ecología y ambiente

Jueves 2 de enero | 16:00

Foto: Matthew Abbott para The New York Times

“Apocalípticos”, “caóticos”, “feroces”, “devastadores”. Ninguna palabra de todas las que se usan en medios alcanza para describir la crisis que se vive en Australia desde septiembre de 2019, con al menos dieciocho personas fallecidas, decenas de desaparecidos, miles de evacuados y especies enteras de animales y plantas aniquiladas por los incendios forestales. Para especialistas de la Universidad de Sydney, la cifra de mamíferos, aves y reptiles que se han perdido es de 480 millones. En algunos casos, es posible que ciertas especies se declaren extintas al final de esta catástrofe.

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Los dos estados más afectados son Victoria y la costa sur de Nueva Gales del Sur, con el saldo de varias personas muertas o desaparecidas, la destrucción de viviendas y miles de personas varadas en playas, entre turistas y nativas, refugiándose de incendios y humo, que ya llegó hasta Nueva Zelanda. Se estima que ardieron más de tres millones de hectáreas solo en el estado australiano de Nueva Gales del Sur.

Nueva Gales del Sur
Nueva Gales del Sur

Los incendios forestales también están invadiendo el territorio de Victoria, donde el primer ministro, Daniel Andrews, ha declarado el “estado de desastre”, con unas veinticuatro comunidades aisladas. “Estamos intentando ingresar tan pronto como podamos para proporcionar suministros esenciales (incluidos teléfonos satelitales). Sin embargo, el humo actual está obstaculizando las condiciones para permitir que los aviones vuelen", expresó.

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Una gran masa de aire caliente se mueve en todo el país, generando condiciones para la propagación de nuevos incendios en Victoria y Nueva Gales del Sur el viernes y el sábado, respectivamente. La meteoróloga Alison Osborne, de Sky News, describió los incendios como "impredecibles, incontrolables y de rápido movimiento". Ráfagas de viento, polvo, humo y hasta tormentas eléctricas no contribuyen a mejorar el panorama.

Daños irreparables a la naturaleza

Además del drama humano, se trata de una pérdida irreparable de biodiversidad. Los koalas son una de las especies amenazadas, ya que se calcula que unos dos mil han muerto en estas circunstancias. En declaraciones al Daily Mail Australia, Chris Dickman, profesor de ecología en la Universidad de Sydney, aseguró que “es casi seguro que una gran cantidad de koalas hayan muerto directamente por las llamas, por la inhalación de humos o que, incluso los que pudieron escapar, hayan sido matados por perros”.

El profesor Dickman agrega que se habla de una “extinción funcional” de los koalas, ya que su número en la actualidad no representa un papel considerable en su ecosistema. El territorio norte de Nueva Gales del Sur, el hábitat óptimo para esta especie por su suelo fértil, viene siendo arrasado por las llamas desde noviembre. Mantener a los sobrevivientes en cautiverio por un largo período, con asistencia humana para su reproducción, no es una opción aconsejable para su salud, indica el académico. Los koalas son herbívoros y se alimentan especialmente de hojas de eucalipto. Será todo un desafío recrear su hábitat, con el mismo tipo de árboles en el que se desarrollaron durante generaciones.
Aunque los incendios forestales cedieron relativamente para la época de la Navidad, se estima que hay unos 79 ardiendo en Nueva Gales del Sur, la mitad de los cuales todavía es preciso contener. Afectan especialmente a especies que viven en los árboles, como los mencionados koalas y las cacatúas, pero también a otros herbívoros, como los wómbats, marsupiales pequeños que se alimentan de hierbas y raíces, y los característicos canguros australianos.

Una alianza de trece organizaciones llamada Stand Up For Nature llama a suspender la tala de bosques nativos en Nueva Gales del Sur hasta que se conozca el impacto catastrófico de los incendios en dicho territorio. En una carta a Gladys Berejiklian, primera ministra de dicho estado, la alianza ambientalista señala que “el impacto en muchas especies ha sido extremo y está en curso. Probablemente nunca se conocerá la magnitud total de las pérdidas de vida silvestre, pero seguramente serán millones”. Todo esto, aclaran, sin afectar las fuentes de trabajo en la industria maderera. “Pedimos al Gobierno que garantice que los trabajadores reciban apoyo durante este proceso, ya sea con opciones alternativas de empleo, asistencia financiera u otras”, sostiene la carta, reproducida por el portal australiano news.com.au.

¿Los incendios son naturales? Sí y no

Según expertos, las temporadas de incendios serán cada vez más frecuentes, intensas y de mayor duración como consecuencia de la crisis climática global, cuya manifestación más evidente es el aumento de la temperatura terrestre y la aparición de fenómenos extremos como sequías e inundaciones cada vez más pronunciadas.

Evacuados en Malua Bay
Evacuados en Malua Bay

El primer ministro Scott Morrison ha sido muy cuestionado durante esta crisis debido a su lentitud para reaccionar y por evitar vincular esta catástrofe con la crisis climática, pese a las temperaturas récord de 2019 y el aumento de un grado promedio en el último siglo. En pleno desastre, el conservador Morrison, alineado con Trump y Bolsonaro en su campaña negacionista de la crisis climática, se encontraba de vacaciones en Hawai, lo que le valió escraches de habitantes de las zonas afectadas que intentó visitar a su regreso. “No sos bienvenido”, le espetaron en Nueva Gales del Sur.

Mientras la población está muy preocupada por la situación, recién hace pocas semanas el primer ministro esbozó tímidamente una conexión entre la emergencia climática y los feroces incendios, pero se jactó de estar avanzando en la reducción de emisiones del 26 % al 28 % en 2030, aunque insiste en que Australia siga siendo el principal exportador de carbón del mundo. Su vice, Michael McCormack, en cambio, es un negacionista declarado que llegó a decir que en Australia ha habido incendios "desde el principio de los tiempos" y que quienes se preocupan por el cambio climático son "unos lunáticos delirantes de la ciudad".

Según encuestas, el 77 % de los australianos se sienten entre “preocupados” y “muy preocupados” por esta crisis climática que, al decir de Michael Löwy [1], pone “todas las alarmas en rojo” por causa de “la carrera loca hacia la ganancia, la lógica productivista y mercantil de la civilización capitalista/industrial” que nos llevan a “un desastre ecológico de proporciones incalculables” que “amenaza con aniquilar los fundamentos naturales de la vida humana sobre el planeta”.

Mapa de incendios. Visitar https://myfirewatch.landgate.wa.gov.au/
Mapa de incendios. Visitar https://myfirewatch.landgate.wa.gov.au/

Con información de El País, news.com.au y Daily Mail.






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