Política Bolivia

PANDEMIA Y CRISIS POLÍTICA EN BOLIVIA

Áñez patea acuerdo electoral y agrava tensión política

Luego de anunciar que promulgaría la Ley convocando a elecciones el 6 de septiembre, la autonombrada presidenta Áñez, retrocedió. Con ésta decisión se profundiza la crisis política en un marco de agravamiento de la crisis socio-sanitaria.

Sábado 13 de junio | 12:12

Foto: Jeanine Áñez y Eva Copa (redes sociales)

Ayer viernes 12 de junio, cuando se había anunciado que Áñez promulgaría la ley convocando a elecciones el próximo 6 de septiembre, como resultado de una negociación entre el MAS, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) y el bloque golpista, finalmente el acto no se produjo, y por el contrario Áñez envió una carta a la presidenta del senado, Eva Copa, solicitando previamente que el congreso le remita un informe epidemiológico para conocer en qué estudio se sustenta esta nueva fecha electoral, arguyendo que la salud “esta primero”.

En la señalada misiva se puede leer: “Le pido que me haga llegar usted el estudio médico y científico en el cual se basa su decisión y la del MAS, para impulsar elecciones el 6 de septiembre” afirmando además que el pico de contagios por el COVID-19 será en los meses de julio y agosto por lo que una campaña electoral y los comicios en esa fecha pueden constituirse en un peligro para la salud de toda la población.

Áñez afirma que apenas exista ese informe, promulgará la Ley ya que es su obligación constitucional y que la decisión de esperar ese informe no obedece a una voluntad de prorrogarse en el Gobierno, como denunciaron desde el MAS y también desde el frente electoral Comunidad Ciudadana (CC) dirigido por uno de los candidatos del bloque golpista, Carlos Mesa.

Mesa declaró que la decisión de no promulgar la ley para las elecciones no solo que es inconstitucional sino lesiva a la imagen del país en el ámbito internacional. Así mismo, desde CC agregaron que dejar nuevamente sin definir las elecciones provoca un grave conflicto entre los órganos de poder del Estado, además de ser un atentado a la salud de todos los bolivianos luego del desastroso manejo de la crisis sanitaria y los escandalosos actos de corrupción y falta de transparencia con la que el Gobierno viene gestionando la crisis de la pandemia.

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El facho Camacho, tampoco se quedó atrás en las críticas a la presidenta, denunciándola de mentirosa ya que JUNTOS, el frente electoral de Áñez, fue parte de las negociaciones que estableció la fecha electoral para el próximo 6 de septiembre. Recordemos que Camacho y su frente electoral, CREEMOS, exigen la postergación indefinida de las elecciones.

Divisiones y debilidad del bloque golpista

A las críticas crecientes de diversos sectores golpistas como los de Carlos Mesa, Camacho y otros, al Gobierno de Áñez, el pasado 10 de junio, el Deber anunció que Manuel Suárez, actual vice canciller, asumiría la jefatura del gabinete, reforzando tareas que cumplía el asesor personal de Añez, el ex jefe de prensa de la embajada norteamericana en Bolivia, Erick Foronda, quien es conocido como un agente directo del gobierno de EEUU, y que según fuentes de prensa vinculadas al MAS, habría tomado distancia del actual Gobierno.

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De confirmarse estas versiones, sobre la salida de Foronda del Gobierno, se evidenciaría la crisis del bloque golpista y de toda la derecha regional con un aumento de la inestabilidad política en el continente como resultado de las enormes movilizaciones que recorren Estados Unidos, y a nivel internacional, por el asesinato racista de George Floyd, generando una fuerte corriente anti Trump y debilitando las bases del Estado imperialista norteamericano. Esta inestabilidad es la que viene alimentando los rumores de un posible autogolpe de Estado en Brasil, como acaba de denunciar el New York Times, o los latentes rumores en el mismo sentido que se desarrollaron semanas atrás en Bolivia.

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Sin embargo la decisión de Áñez de dejar en suspenso la promulgación de la ley, además de aumentar las divisiones en el seno del bloque golpista, amenaza desatar un amplio y generalizado repudio de importantes sectores obreros, campesinos y populares que vienen exigiendo la convocatoria a elecciones en el lapso de tiempo más breve posible.

Las aspiraciones democráticas y el rol conciliador del MAS

La grave situación económica y social que se está desarrollando a nivel internacional y también en Bolivia, está provocando en vastos sectores populares el resurgir de las aspiraciones democráticas que ven en el actual Gobierno a los responsables de una desastrosa gestión de las crisis socio-sanitaria y de la grave situación que amplios sectores de trabajadores y del pueblo están viviendo, exigiendo en forma creciente la convocatoria a elecciones. Sin embargo el MAS busca reconducir estas legítimas aspiraciones impulsando ilusiones en que pactando con los golpistas se pueda canalizar a través de unas elecciones amañadas y sin fecha cierta, todo el descontento existente.

Con esta malograda ley electoral que buscaba fijar la fecha de los comicios el próximo 6 de septiembre, ya serían 3 los intentos realizados por el MAS de convencer al golpismo duro de Áñez de lograr las elecciones, llegando al extremo incluso de que su candidato presidencial, Luis Arce Catacora, reconociera en un programa de televisión (red PAT) el carácter “constitucional” y “legítimo” del gobierno golpista de Áñez. Esta política conciliadora busca mantener a los trabajadores y el pueblo en una situación de pasividad mientras el ataque empresarial a las condiciones de vida de millones no se detiene.

Desde la LOR-CI defendemos el derecho democrático que cientos de miles expresan en la exigencia de elecciones, sin embargo afirmamos que esto no podrá ser satisfecho mientras se deposite confianza en que los conciliadores dirigentes del MAS sigan apostando a la negociación y al pacto con el golpismo, que como una vez más queda demostrado, no tienen intenciones de llegar a ningún proceso electoral transparente.

Solo impulsando la autoorganización, la movilización y la lucha independiente de los conciliadores, y que parta de la defensa inmediata del empleo, el salario y las condiciones de vida y trabajo de las grandes mayorías obreras, campesinas indígenas y populares se le podrá imponer al golpismo reaccionario su expulsión del Gobierno, abriendo un proceso democrático para que seamos las y los trabajadores, del campo y la ciudad, y el pueblo pobre los que definamos cómo enfrentar la crisis capitalista en curso y decidir democráticamente en definitiva que país queremos las grandes mayorías populares para que esta vez la crisis no caiga en nuestros hombros y la paguen los agroindustriales, los banqueros y grandes empresarios.






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