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Alemania: histórica caída del partido de Merkel y el reformista Die Linke

El socialdemócrata SPD, con su candidato a canciller, Olaf Scholz, ganaría las elecciones federales en Alemania con una ligera ventaja sobre la Unión Demócrata Cristiana de Angela Merkel. Se espera que los Verdes y los Liberales formen una coalición con uno de esos dos partidos. Mientras el partido reformista de izquierda Die Linke recibe una derrota con su curso de participación en el Gobierno que podría dejarlos fuera del parlamento, los electores de Berlín también votan sobre las expropiaciones de las grandes empresas inmobiliarias.

Domingo 26 de septiembre | 17:46

Merkel llega al bunker de la CDU que tuvo una caída histórica en su votación.

Este domingo tuvieron lugar las primeras elecciones al parlamento federal alemán ("Bundestag") tras 16 años de gobierno de Angela Merkel que no se presentó para la reelección. Lo que está claro es que su partido, la Unión Demócrata Cristiana, sufrió una derrota histórica. Ha perdido alrededor de un 8,5% con respecto a las elecciones de 2017, y las proyecciones actuales lo sitúan ligeramente por debajo del 25%. Su candidato a canciller, Armin Laschet, hizo autocrítica sobre el débil resultado en una primera declaración hacia las 19 horas locales. Pero Alemania necesitaría una "coalición para el futuro", continuó Laschet.

No obstante, el desastroso resultado electoral demuestra sobre todo que la Unión Demócrata Cristiana perdió la confianza de su electorado y que Angela Merkel, que fue diligentemente aplaudida en la Casa Konrad Adenauer (la sede partidaria), deja como legado un partido destrozado. La desesperada campaña electoral contra el fantasma de un "gobierno dirigido por la izquierda" en las semanas inmediatamente anteriores a las elecciones expresó toda la falta de rumbo de la Unión (la alianza entre la Unión Demócrata Cristiana de Alemania y la Unión Social Cristiana de Bavaria) después de Merkel. Esto no pudo compensar los omnipresentes escándalos de corrupción del partido, aunque probablemente la Unión quedará algo mejor que en las últimas encuestas antes de las elecciones de este domingo.

Tal y como sugerían los sondeos en las semanas pasadas, el socialdemócrata SPD es el ganador de las elecciones. Con un aumento del 4,4% respecto al resultado históricamente pobre de 2017. Se benefició, entre otros, de muchos votantes del partido reformista de izquierda DIE LINKE que terminaron dando su voto al SPD. Según las proyecciones, el SPD podrá obtener alrededor del 25% de los votos. Sus suaves promesas de reforma, como el salario mínimo de 12 euros, junto con la promesa de una continuación estable de las políticas de Merkel parecen haber funcionado. Muchos habrán votado al SPD especialmente como el mal menor frente a un canciller como Laschet de la Unión Demócrata Cristiana. Sin embargo, sigue siendo más que dudoso que el SPD pueda frenar su prolongado declive con este resultado electoral. Olaf Scholz, el profeta del "cero negro" (déficit cero) y responsable político de la represión policial en el G20 de Hamburgo, no podrá dar una nueva cara al SPD, independientemente de que le baste o no para entrar en la Cancillería Federal.

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Aunque el SPD no haya podido presentar un proyecto entusiasmarte, DIE LINKE ha perdido una gran cantidad de votos. Está incluso temiendo por su entrada en el Bundestag (hay dos formas de acceder a lugares en el Bundestag: alcanzando un 5% de los votos -un piso ultra proscriptivo-, o habiendo obtenido tres mandatos seguidos de candidatos electos en los distritos -lo que se denomina "mandatos básicos")

DIE LINKE ha perdido alrededor de un cuatro por ciento en comparación con el resultado de 2017 y amenaza con quedar debajo del piso proscriptivo de 5%. Está claro que la línea de la dirección del partido de complacer al SPD y a los Verdes ha fracasado estrepitosamente como nunca antes. El co-candidato Bartsch admitió que el partido "ya no representa los intereses del Este de Alemania". La participación del partido en el gobierno a nivel provincial lo ha desacreditado a los ojos de la clase trabajadora y los oprimidos, un camino que el partido quería continuar con el programa que presentó para las elecciones.

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Una coalición SPD-Verdes-DIE LINKE, que había sido el principal contenido de la campaña electoral de DIE LINKE, queda así descartada, incluso en términos matemáticos. Para la copresidenta Hennig-Wellsow, la razón del mal resultado es que el LINKE (y su predecesor el PDS) lleva 30 años en la oposición. Mientras que incluso Sahra Wagenknecht, representante del ala chovinista del partido, tuvo que reconocer que es el rumbo hacia la participación en el gobierno lo que explica el mal resultado – aunque Wagenknecht con esto solo quiere distraer las miradas sobre su propio programa chovinista. Lo que está claro es que DIE LINKE no es visto como un partido de las luchas sociales sino como parte del régimen, y fue castigado por esto.

Los Verdes están muy por debajo de los altos resultados que le daban las encuestas de la primavera, cuando incluso fueron el partido más fuerte durante un breve periodo. A pesar de ello, obtienen el mejor resultado de la historia del partido con alrededor de 14%; Annalena Baerbock se mostró eufórica en su primera reacción. "Tenemos una misión para el futuro", dijo. Dados sus coqueteos con la industria del automóvil, es lógico que la candidata principal se refiera al mandato del sector empresarial de vender millones de nuevos coches electrónicos y hacer que sean los trabajadores los que paguen la crisis climática en lugar de los capitalistas. No obstante, su resultado electoral podría dar a los Verdes el papel de hacedores de reyes (quienes definen una coalición de Gobierno); es decir que podrían formar una coalición con el SPD y el FPD, así como entrar en una alianza con la Unión Demócrata Cristina y el FDP

La extrema derecha neofascista de AfD había recibido el 12,6% de los votos emitidos en 2017 – un aumento de casi el 8% en comparación con las elecciones federales de 2013 – y esta vez retrocedieron al 10,8% de los votantes. Preocupantemente, esto significa que pueden mantener su base de votantes -incluso si no pudieron ganar puntos con eslóganes racistas debido a la centralidad más bien baja del tema de la migración, en contraste con 2017. Pero podemos suponer que hay bastantes negacionistas y conspiracionistas entre ese 10,8%, ya que la líder del partido, Alice Weidel, y otros rostros de la AfD no sólo no se distinguieron del fenómeno decididamente derechista en el período previo a las elecciones, sino que incluso hay bastantes coincidencias personales.

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El AfD compite con los Liberales por el cuarto puesto en las proyecciones. El líder del partido liberal FDP, el neoliberal Christian Lindner, podría convertirse en el nuevo ministro de Economía. Ya sea con la Unión Demócrata Cristiana o con el SPD, el próximo gobierno llevará adelante una política para el capital. Es de esperar que las negociaciones de la coalición sean largas antes de que se forme un gobierno.

Las elecciones provinciales en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y en la capital Berlín coincidieron con las elecciones federales. En el norte, el SPD obtiene mejores resultados que a nivel federal, según las proyecciones, con el 37% de los votos emitidos. En la capital, los Verdes, con el 22,9%, superaron al SPD, que sólo obtuvo el 22,3% - el partido DIE LINKE obtuvo más 12% de los votos.

En contra de la política de los partidos del estáblishment y neoliberales, también se votó en Berlín sobre la expropiación o no de las empresas inmobiliarias Deutsche Wohnen & Co. En algunos colegios electorales ya se está viendo que la mayoría de la población berlinesa con derecho a voto se decidirá a favor. Sí o sí, tendremos que seguir luchando en la calle para que este paso se dé realmente, porque sobe todo el SPD y los Verdes ya han anunciado que quieren ignorar el referéndum.

DIE LINKE ha demostrado que su idea de hacer política gubernamental como apéndice del SPD no encuentra mucha aprobación. Con su trayectoria de complicidad con el SPD y los Verdes, han vuelto a fracasar en la construcción de una alternativa capaz de luchar por cambios sociales. En lugar de utilizar el parlamento como escenario de lucha, se posicionan, por ejemplo, como parte del gobierno provincial en Berlín como empresarios contra los trabajadores en huelga del Movimiento Hospitalario de esa ciudad.

Contra las políticas del próximo gobierno -ya sea dirigido por la Unión o por el SPD- tenemos que organizarnos en las luchas actuales y venideras para dar una respuesta de los trabajadores, las mujeres, los jóvenes y los migrantes. Iniciemos una gran campaña para conectar las luchas y al mismo tiempo discutir cómo podemos avanzar en la construcción de una alternativa clasista y revolucionaria, en lugar de hacer seguidismo de la dirección de DIE LINKE con su rumbo pro-OTAN y de ataques sociales.






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