Política Bolivia

LA MORAL BURGUESA NO HACE MÁS QUE PRODUCIR HIPOCRESÍAS

A propósito del discurso de Quintana y la comunidad LGTBIQ+

Durante el seminario de formación ideológica que realizó el MAS en la ciudad de Santa Cruz, los días 26 y 27 de agosto; Juan Ramón Quintana, exministro de la Presidencia, hizo comentarios discriminatorios y paternalistas hacia la población LGTBIQ+.

Viernes 3 de septiembre | 08:27

Foto: Captura de Facebook de la intervención de Quintana en el Taller Político del MAS en Santa Cruz el 27 de agosto.

Cuando Quintana manifiesta que “Cuanto más lesbianas, cuantos más homosexuales existen en el MAS, bienvenidos queridos compañeros, aquí los vamos a abrazar, aquí los vamos a mimar”, lo único que está mostrando es la miserable ideología reaccionaria propia y de su entorno masista. Lo que se tiene que decir enfáticamente y con mucha indignación, es que la población LGTBIQ+ no necesita ser “mimada”, no necesita afectos de lástima, ni paternalismo de un Estado patriarcal, lo que necesita y demanda la población LGTBIQ+ es el ejercicio pleno y efectivo de los derechos civiles, políticos, económicos, culturales, etc. Es decir, el acceso y ejercicio pleno a salud integral, educación, trabajo; que se sancione y prohíba el hostigamiento sexual, sobre todo el que se genera con la violencia y represión policial; poner fin a los crímenes de odio a los transfeminicidios, entre otras reivindicaciones.

Según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida, Discriminación y Derechos de las Poblaciones LGTBIQ+ en Bolivia del año 2011 (realizada por Creative Consulting Group y Conexión Fondo de Emancipación) “siete de cada diez personas de las poblaciones LGTB, han sido víctimas de amenazas e insultos, como la forma más común de agresión, seguida de humillación y golpizas especialmente en la población Trans. Sólo una de cada siete personas LGTB, denuncia los actos de violencia de las que son víctimas y sólo una de cada diez la vulneración de sus derechos”. Esta es la expresión miserable y opresora del Estado capitalista patriarcal, del mismo Estado que administra el gobierno del MAS.

La situación de la población LGTBIQ+ no va cambiar por el simple hecho de que los dirigentes machistas del MAS les inviten a su partido y los reciban con los brazos abiertos. Lo que no saben estos machos, es que las conquistas que la población LGTBIQ+ ha logrado, nadie les ha regalado, es el resultado de las luchas de los movimientos sociales que emergieron desde fines de los años 60 de la mano de la radicalización de la lucha de clases en el mundo entero, como la rebelión que protagonizaron en Stonewall.

Al puro estilo del “mercado rosa”, Quintana banaliza la identidad gay y la mercantiliza cuando señala que “Cuanto más lesbianas, cuantos más homosexuales existen en el MAS, bienvenidos queridos compañeros”. Para el exministro su proyecto pasa por canalizar la identidad LGTBIQ+ a algo parecido a un circuito comercial -del cual se puede obtener ganancias (militantes)- con productos, eventos, espacios y lo que se pueda imaginar para el consumo gay.

La gota que derramó el agua del vaso, fue cuando Juan Ramón, sin escrúpulo alguno, se dirigió al “Querido compañero Evo, ojalá tú, (y) de verdad te lo digo con todo mi corazón, puedas crear esta comunidad de heterosexuales, de gais, lesbiana, etcétera, porque sería el presidente más democrático del mundo”. ¿A caso Quintana no recuerda las frases de su jefazo? O es un yunco o es un cínico, diría que son los dos adjetivos los que lo caracterizan muy bien, y para sustentarlo haremos memoria de un par de tantas expresiones homofóbicas y machistas de Evo Morales: En el acto de la entrega de 34 nuevas ambulancias y la firma del contrato de construcción del primer hospital de tercer nivel en Trinidad, Beni, le dijo a la exministra de Salud, Ariana Campero "Beni es tan grande, hay que planificar, ministra de Salud, ahí inaugurando, no quiero pensar que es lesbiana compañera ministra"; o en Jornada inaugural de la primera Conferencia Mundial de Pueblos sobre el Cambio Climático, en abril de 2010: "El pollo que comemos está cargado de hormonas femeninas. Por eso, cuando los hombres comen esos pollos tienen desviaciones en su ser como hombres". Este es nivel de formación ideológica que reciben los militantes del MAS: discursos demagógicos, homofóbicos y machistas.

Por una verdadera liberación sexual

Ana Rivera, en una nota que escribió en La Izquierda Diario: Deseo, represión, revolución: Jean Nicolas y “la cuestión homosexual”, señala y cita a Jean Nicolas, militante trotskista y activista del Frente Homosexual de Acción Revolucionaria francés:

“Para Jean Nicolas la represión ideológica sobre la homosexualidad tiene su base material en el capitalismo: se niega a reducir la lucha contra la opresión a la lucha contra la norma, ya que el poder de la burguesía radica en el poder del capital sobre el trabajo y de él se derivan y refuerzan todos los tipos de opresión. Así como sería estéril pelear contra la explotación capitalista sin pelear contra la opresión y luchar por una verdadera liberación en las relaciones humanas en otro tipo de sociedad, sería inútil dirigir todos los esfuerzos a la lucha por la liberación sexual sin atacar la fuente del dominio burgués, la apropiación de los medios de producción y el control de la riqueza social. El capitalismo nos condena a la miseria sexual, es dueño de nuestros cuerpos en penosas jornadas laborales, nos quita el deseo o lo regimenta. Sin liberar los cuerpos de la esclavitud asalariada, la auténtica liberación sexual será imposible de concretar”.

Para que las demandas de la comunidad LGBTIQ+ no sean instrumentalizadas por los gobiernos de turno y caigan en saco roto, se hace urgente retomar la tradición de lucha más radical contra un sistema que se vale de la homofobia y el machismo para seguir dominándonos, por supuesto, junto al movimiento de mujeres, de trabajadoras y trabajadores, de la juventud precarizada y otros sectores oprimidos y explotados por el sistema capitalista. La lucha no es sólo de género y de diversidad, también es de clase.

“Una de las condiciones previas para una auténtica liberación sexual pasa por el derrocamiento de las relaciones de producción capitalistas y por una masiva reducción del tiempo de trabajo. En efecto, hay que subrayar que uno de los fundamentos más poderosos de la miseria sexual en el régimen capitalista proviene del sometimiento del cuerpo de los trabajadores a un trabajo prolongado y penoso. La posibilidad hoy día concretada gracias al desarrollo del automatismo, de reducir masivamente el tiempo de trabajo y de eliminar aquellas tareas más pesadas, abre paso a una auténtica liberación sexual para socavar, al propio tiempo, las bases de la ideología burguesa, la cual valora el trabajo a la vez que trata de reprimir la actividad sexual (…). Así es como el cuerpo, liberado de un trabajo largo y penoso y del peso de una maternidad no deseada, podrá entregarse verdaderamente al placer” (“La cuestión homosexual” Jean Nicolas).






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