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REPÚBLICA CATALANA

Vergonzosa capitulación de Puigdemont y la dirección del procés

El 155 comienza aplicarse sin resistencia alguna del Govern. ANC y Omnium se niegan a llamar a movilizaciones. PDeCAT y ERC confirman su participación en las elecciones del 21D. La conquista Íntegra y efectiva de la República catalana y la lucha contra el Régimen del 78 solo podrá llevarse a delante por la clase trabajadora y los sectores populares.

Martes 31 de octubre

Foto: EFE/ Quique García

Edició català

Después de la declaración de la República independiente de Catalunya, tras la respuesta del Gobierno de Rajoy con el 155 y las elecciones del 21D, el Govern ha claudicado de forma escandalosa sin apenas resistencia. Una actitud indigna frente a la determinación y el compromiso del pueblo catalán que garantizó con sus cuerpos el referéndum del 1O.

La República vive en la firme determinación del pueblo catalán, en la inmensa alegría de los centenares de miles que se han movilizado a lo largo de estos años, en la lucha del referéndum del 1O, en la huelga general del 3O. En síntesis, en las calles catalanas. Pero Junts pel Sí y ERC, como era de esperar, no la han materializado ni se proponen enfrentar el golpe institucional del 155.

Una República de papel frente a un 155 de hierro

Puigdemont no ha tomado ninguna medida después de la declaración de independencia, no solo para que la República catalana fuese una realidad, sino para enfrentar la ofensiva represiva del gobierno.

Una ofensiva que representa la aplicación del artículo 155, por el que el Govern al completo, junto al Parlament, quedan disueltos y el Gobierno de Rajoy con el apoyo del Régimen del 78 han convocado elecciones autonómicas para el 21 de diciembre.

¿Cuál es el “plan de resistencia” de la dirección del procés? Vergonzoso, porque no hay ningún plan. Todos los discursos de la dirección del procés llaman a mantener “la normalidad” después de la declaración. ANC y Omnium se niegan a llamar a ninguna acción ni movilización, mientras se ha dejado la calle libre para que la derecha españolista y las bandas fascistas campen a sus anchas. Las direcciones sindicales más de lo mismo. Mientras, el gobierno central va tomando el control sin resistencia alguna de todas las instituciones catalanas suspendidas.

Después de darse un fin de semana de “vacaciones”, el President y cinco consellers han viajado “por la noche y en coche” hacia Bruselas (Bélgica), sede de la Unión Europea, desde donde se espera que este martes de una rueda de prensa. Un viaje por lo menos controvertido, ya que no quedan claros los motivos. Muchos medios de comunicación, incluso algunos catalanes, hablan de una posible petición de asilo político en Bélgica.

Mientras tanto, la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, acató el 155 dando por disuelto el Parlament. Se ha desconvocado la reunión de la Mesa que estaba prevista para el martes. También el nuevo Mayor de los Mossos d’Esquadra se ha reunido con el ministro Zoido, su “nueva autoridad” a la que Trapero pidió fidelidad en su carta de despedida.

El gobierno en Madrid les ha dado unas horas a los consellers y miembros del Govern cesados para recoger sus efectos personales de los edificios oficiales, a los cuales se les está prohibida la entrada a partir de ahora.

Al mismo tiempo el Fiscal General del Estado, ha presentado querellas ante la Audiencia Nacional y el Supremo contra los miembros del Govern y la Mesa del Parlament por rebelión, sedición y malversación de fondos públicos. Una brutal querella con el objetivo de derrotar a la dirección del procés y arrodillarlos a las reaccionarias elecciones del 21D, cuestión a la que por ahora han accedido.

ERC y el PDeCAT ya han anunciado que participaran en las elecciones autonómicas convocadas por el Gobierno central para esa fecha como parte de la aplicación del 155. A esto se reduce su estrategia de resistencia. Aceptar la medida estrella del 155. En esto consiste toda su defensa de la recién proclamada república.

La diputada de la CUP, Mireia Boya, no ha definido qué hará su formación en relación al 21D de Rajoy. Tan solo ha dicho que las deben confrontar y que será la militancia quien tome la última decisión. Lamentablemente, la dirección de la CUP aún no ha tomado una decisión tajante contra las ilegítimas elecciones de Rajoy, Felipe VI y el Régimen del 78.

Boicot a las ilegítimas elecciones del 21D, resistencia para defender la República y extender la lucha contra el Régimen del 78 al resto del Estado

La primera “declaración de independencia” del 10-O, segundos después suspendida, casi acaba con la convocatoria de elecciones por Puigdemont. Algo que no llegó a realizar porque el Régimen y el Estado español no le dejaron vía de escape. Sin embargo, las elecciones del 21D, convocadas por el Régimen son una trampa para encajonar al pueblo catalán. Y la participación anunciada del PDeCAT y ERC son una traición en toda la regla.

Unas elecciones atadas a las medidas represivas del 155 que, en “nombre de la democracia” buscan desconocer el Referéndum del 1-O realizado bajo los golpes de porra de la policía nacional y la guardia civil con el único objetivo de derrotar al movimiento democrático del pueblo catalán y abrir el primer capítulo de una restauración reaccionaria y centralista del Régimen del 78.

Estas elecciones no pueden reconocerse. No habrá autodeterminación, República, independencia y proceso constituyente sin una resistencia real a las medidas del 155, lo que implica en primer lugar dejar sin legitimidad las elecciones impuestas por el monarca español y los partidos del Régimen. Esta es su maniobra para derrotar al enorme movimiento democrático catalán.

La burocracia dirigente de CCOO y UGT, junto al PSOE y el PSC, han servido de sustento político de los planes de la monarquía española, heredera del franquismo, el PP y Cs. Sin su apoyo explícito e incondicional esta ofensiva sería impensable. Unidos Podemos y “los comunes” también han jugado un rol nefasto, brindando una colaboración invaluable por acción y omisión. No han convocado ni una sola manifestación en solidaridad con Catalunya y apenas puesto en marcha el 155, también han salido a saludar y anunciar su concurrencia en las elecciones del 21D.

En el caso de Podem, su dirección ha sido intervenida y Pablo Iglesias ha impuesto una consulta telemática con dudosas garantías para evitar que su filial en Catalunya siga reconociendo la república catalana recién convocada.

La CUP debe abandonar de una vez por todas, ante la evidente traición de la dirección del procés, su subordinación política a Puigdemont-Junqueras. Empezando por rechazar la maniobra del régimen, rechazar las elecciones, llamar a boicotearlas y pelear porque el movimiento democrático asuma esta política, así como encabezar los llamamientos a enfrentar en las calles el 155, mediante la movilización y autoorganización obrera y popular.

Es urgente organizar, junto a la izquierda sindical y los CDR, huelgas en los sectores claves para desbaratar el 155 (enseñanza, administración pública, medios de comunicación y transporte...) y preparar una nueva jornada de huelga general. Al mismo tiempo es fundamental impulsar la extensión, masificación y coordinación de los CDR en barrios, centros de estudio y trabajo, para que se constituyan en la verdadera dirección obrera y popular de esta lucha.

En el caso de Podemos, CCOO y UGT, deberían abandonar su posición de “falsa equidistancia” que solo favorece al bloque monárquico, terminar con su política de subordinación al Régimen del 78 y reconocer efectivamente la voluntad del pueblo catalán, luchar contra el 155 y llamar a movilizaciones masivas en el Estado español contra la monarquía, el Régimen y por la apertura de procesos constituyentes libres y soberanos.

El “viaje” imprevisto de Puigdemont y sus consellers, la aceptación sin chistar de las elecciones de Rajoy y sus cesamientos, son otra muestra de que la burguesía catalana y sus representantes políticos no están dispuestos a luchar por la República. Por el contrario, el pueblo catalán ha dado sobradas muestras de su voluntad de independizarse del Estado español y romper con la Corona. Solo los trabajadores y el pueblo pueden conquistar la República. Y para hacerlo no sólo deberán enfrentar a la burguesía españolista y los poderes facticos del Régimen del 78, sino también a los representantes de la burguesía y la pequeño burguesía al frente del movimiento soberanista. Estas ya han demostrado una y mil veces ser más temerosas de la movilización consecuente de las fuerzas sociales necesarias para conquistar el mandato popular, que de las represalias del Estado central.

Por una República catalana Socialista

Por ello la República catalana solo será posible como República de los trabajadores y el pueblo. Una República catalana Socialista. Con un programa para resolver los graves problemas sociales de los sectores populares como el paro, la vivienda y la precariedad, y soldar la unidad con la clase trabajadora del resto del Estado en una lucha común contra la Monarquía y el Régimen del 78. Solo así se podría frenar la nueva restauración borbónica en curso que quiere forjar un régimen centralista y autoritario para pasar nuevos y peores planes de ajuste.

Hasta ahora una parte importante de la clase trabajadora no siente como propia la lucha por la independencia debido al carácter burgués de su dirección -y responsables de la peor agenda de recortes en décadas- y el contenido que ésta le quiere imprimir a la república, una república de los capitalistas catalanes. Para que la potencia social de la clase trabajadora se sume a la defensa de la República catalana, único modo de derrotar la ofensiva del Régimen, es necesario plantear claramente medidas de expropiación y control obrero de los grandes capitalistas que son parte de la “guerra económica” contra la independencia, reparto de horas de trabajo sin reducción del salario o expropiar todas las viviendas vacías en manos de los especuladores, es decir, luchar por construir una república de los trabajadores y socialista.

Este es el único modo de unificar las filas de la clase trabajadora de todo el Estado en una lucha común: por el reconocimiento y la defensa de la República catalana, por acabar con la Corona y el Régimen del 78 e imponer asambleas constituyentes libres y soberanas en Catalunya y el resto del Estado. Una verdadera ofensiva contra el veneno españolista que se quiere extender entre los sectores populares -y que es la base de la restauración neofranquista en curso- y que abra el camino de construir una libre federación de repúblicas socialistas ibéricas, en la perspectiva de luchar contra la UE de los capitalistas por unos Estados Unidos Socialistas de Europa.






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