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MEDIO ORIENTE

Trump aplica nuevas sanciones a Irán mientras Irak pide el retiro de tropas de EE. UU.

El secretario del Tesoro Steven Mnuchin, anunció este viernes que las nuevas sanciones apuntan a altos funcionarios del gobierno iraní y a sectores claves de la economía. El anuncio llega en medio del pedido de Irak para que EE. UU. retire sus tropas del país.

Juan Andrés Gallardo

@juanagallardo1

Viernes 10 de enero | 14:30

Tal como se preveía después del discurso de Trump, el Gobierno de Estados Unidos anunció este viernes nuevas sanciones económicas contra ocho altos cargos iraníes, entre ellos el secretario del Consejo de Seguridad Nacional Supremo, Ali Shamkhani; así como a los "mayores productores" de acero, hierro y cobre del país, en respuesta al ataque con misiles balísticos a dos bases con tropas estadounidenses en Irak.

"Estas sanciones continuarán hasta que el régimen detenga la financiación del terrorismo global y se comprometa a no contar nunca con armas nucleares", dijo el secretario del Tesoro Steven Mnuchin, en una comparecencia desde la Casa Blanca junto al secretario de Estado, Mike Pompeo.

Las sanciones forman parte de la política anunciada por Trump el miércoles en su conferencia de prensa tras la respuesta con misiles de parte de Irán en la noche del martes contra objetivos estadounidenses en Irak, que según el Pentágono no habría dejado víctimas. En su discurso, Trump buscó limitar la escalada bélica de los días previos y darse por ganador de la contienda al señalar que Irán estaba retrocediendo y que el ataque contra sus bases no habría tenido ninguna consecuencia. Sin embargo ese "triunfo" coyuntural no se expresa en una victoria a largo plazo, sino más bien todo lo contrario. El aventurerismo de Trump llevó a Estados Unidos a una posición delicada en Medio Oriente, en la que su hegemonía ya se encuentra ampliamente custionada.

Irak pide el retiro de las tropas

El asesinato del general iraní Soleimani generó tal rechazo que obligó al Parlamento irakí a votar un pedido de expulsión de las tropas estadounidenses en el país. Es decir que la escalada propiciada por Trump habría tenido el triste mérito de ser el que haya permitido que por primera vez desde 2003 que las tropas estadounidenses estén a un paso de abandonar por completo el territorio irakí, sin contar que una semana atrás el ataque a una de las milicias pro iraníes en ese país había terminado en el copamiento de miles de manifestantes a la embajada estadounidense en la zona verde (se supone la más segura del país), de la que tuvieron que ser evacuados de emergencia todos los funcionarios.

El pedido de retiro de tropas que hasta ahora había sido una formalidad parlamentaria, se convirtió en un poco más real este jueves cuando el primer ministro iraquí, Adel Abdul Mahdi, le pidió a Estados Unidos que enviara una delegación a Irak para establecer un mecanismo para la retirada de las tropas estadounidenses del país.

Según informa el Washington Post el pedido de Mahdi fue por medio de una llamada telefónica directa con el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo. Sin embargo, el Departamento de Estado, sigue sin darse por aludido y señaló este viernes que "En este momento, cualquier delegación enviada a Irak se dedicaría a discutir la mejor forma de volver a comprometernos con nuestra asociación estratégica, no para discutir el retiro de tropas, sino nuestra postura de fuerza correcta y adecuada en el Medio Oriente".

Más de 5,000 soldados estadounidenses están estacionados en Irak bajo una coalición global liderada por Estados Unidos establecida en 2014 para luchar contra el Estado Islámico. El domingo, la coalición de 81 países anunció que ha pausado sus actividades de capacitación y está redirigiendo sus recursos para garantizar la seguridad del personal y las bases, citando "repetidos ataques con cohetes en los últimos dos meses".

Pompeo en la mira

Por la aventura de la última semana, la cabeza de Pompeo podría estar en peligro. Varios analistas señalan que habría estado detrás de los consejos para atacar a Soleimani y después de una semana de ese ataque, no existe una sola prueba de porqué Estados Unidos debía asesinarlo. Inicialmente la administración Trump dijo que Soleimani estaba planeando ataques "inminentes" contra los intereses estadounidenses en Medio Oriente, luego osciló entre señalar la inminencia de tales ataques y sugerir que el ataque fue una represalia por lo que Soleimani ya había hecho antes. Finalmente, Pompeo admitió en un reportaje a Fox News que no sabía "exactamente cuándo ni dónde" planeaba Irán los ataques que utilizaron como pretexto para asesinar a Soleimani.

Además, en medio de la polémica por el pedido del Parlamento irakí para que EE. UU. retire sus tropas, tuvo lugar un hecho que dejó al desnudo las internas entre la adminsitración Trump y el "estado profundo", cuando se filtró una carta en la que se señalaba que "las tropas estadounidenses en Irak estaban siendo reposicionadas y preparadas para una posible retirada". El general Mark A. Milley, presidente del Estado Mayor Conjunto, tuvo que salir a decir a los periodistas en el Pentágono que la carta era "un error", un borrador sin firmar que no debería haberse enviado. Pero la fractura y las internas ya estaban expuestas.

Trump por su parte señaló a algunos medios que había sido presionado por senadores republicanos para tener una linea más dura contra Irán en el marco del juicio político en su contra que lleva adelante el Parlamento y en medio de un año electoral. Si así fuera la jugada habría resultado un bumeran parlamentario porque fue aprovechada por la bancada demócrata en la Cámara Baja para votar por mayoría este jueves una restricción a las atribuciones presidenciales en caso que quisiera atacar Irán.

Lo cierto es que aún con el duro golpe que significa el asesinato de Soleimani, el régimen iraní logró en la coyuntura revertir el escenario de descontento interno expresado en movilizaciones multitudinarias en su contra (que también tenían lugar en Irak y Líbano) tanto contra la calamitosa situación económica como contra la sobreexstensión iraní en toda la región. Los masivos funerales de Soleimani le dieron un respiro, al menos por ahora.

Las sanciones contra Irán que anunció hoy el Gobierno estadounidense buscan volver a la linea de asfixia económica sobre país persa, algo que ya les dio resultado en el pasado, utilizar el "triunfo" de la reciente contienda para buscar una negociación desfavorable a Irán sobre el acuerdo nuclear hoy inexistente y, sobre todo, intentar frenar la política iraní que, como ya lo anunció el ayatollah Khamenei al decir que "la venganza será la expulsión de EE. UU. de la región", busca acelerar la partida de las tropas estadounidense de Medio Oriente. En ese sentido, las fricciones por la votación del parlamento irakí son una señal de alarma para Trump.






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