Política Bolivia

BOLIVIA A HORAS DE LA tRANSMISIÓN DE MANDO DE ARCE Y CHOQUEHUANCA

Segunda carta de vocal pinchó "globo de ensayo" golpista

La volcal del Tribunal Supremo Electoral, Rosario Baptista, envió una segunda carta al Secretario de la OEA, Luis Almagro, rectractándose de una primera carta en la denunció la existencia de un "bloque de data alterno" en las elecciones presidenciales del 18 de octubre. En su segunda carta aclararó que no puso en duda los resultados electorales que dieron la victoria en primera vuelta al MAS. Inmediatamente el presidente del Comité Cívico de Santa Cruz tuvo que levantar el paro y se terminó pinchando el "globo de ensayo golpista" que estaba en marcha.

Juana Runa

Militante de la LOR-CI y de Pan y Rosas

Sábado 7 de noviembre | 14:28

Foto: EFE

El 4 de noviembre, Rosario Baptista, vocal del Tribunal Supremo Electoral (TSE), se dirigió al Secretario de la OEA, Luis Almagro, señalando que existiría un “bloque de data alterno” en el proceso electoral de los comicios presidenciales del 18 de octubre y solicitando una auditoria. Salvador Romero, presidente del mismo órgano refutó las declaraciones de Baptista señalando que eran acusaciones graves y reafirmó la transparencia de las elecciones indicando además que toda la información está a disposición de quien lo requiera. Recordemos además que no solo Salvador Romero, sino que también, representantes de la centro derecha, como el ex candidato a presidente por Comunidad Ciudadana, Carlos Mesa, exigieron explicaciones a la vocal Rosario Baptista sobre el contenido de su carta enfatizando el hecho de que ella, al igual que todos los vocales, avaló la transparencia de las elecciones, firmó todas las actas del proceso electoral así como también la entrega de las credenciales a las nuevas autoridades electas.

El mensaje de la carta de Baptista estaba posibilitando intentos que buscaban extender la movilización iniciada por grupos ultra-derechistas, como las reaccionarias juventudes de las llamadas “resistencias” en Cochabamba y Santa Cruz y grupos clericales que con rezos en puertas de regimientos militares exigían que se impida la transmisión de mando al nuevo Gobierno del MAS hasta que se haga una auditoría y que en ese ínterin tome el mando del país un “gobierno cívico y militar”.

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El ex líder cívico y ex candidato a la presidencia, Luis Fernando Camacho, saludó la carta de Baptista, y en declaraciones a la prensa así como en su twitter declaró que se iba a unir al paro cívico que empezaba a desarrollarse en Santa Cruz. Pero al tiempo que Camacho se aprestaba a “volver a las calles”, la vocal no tardó en enviar una segunda carta, ayer 6 de noviembre, también dirigida a Almagro para aclarar que no pone en duda los resultados del 18 de octubre. En su nueva carta señaló que “no cuestiona específicamente el resultado del proceso electoral del 18 de octubre del 2020”, y que “más bien cumple el propósito de avanzar hacia la consolidación de nuestro sistema democrático”.

De esta manera, los intentos golpistas de recrear una nueva asonada derechista, como la de octubre del año pasado que culminó en un golpe de Estado, se pincharon. Tal es el caso que el presidente de una de las instituciones más reaccionarias y patronales del país, como es el Comité Cívico de Santa Cruz, luego de conocer la segunda carta, tuvo que levantar el paro cívico indicado que continuarán su lucha “por la vía judicial”. Esto incluye la demanda por la restitución de los dos tercios en las decisiones de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) que el MAS con sus legisladores salientes modificó.

Como último aletazo de ahogado, Rómulo Calvo tuvo que decir que tomarán otras medidas de protesta y que van a mantener las medidas que sean necesarias en coordinación con el movimiento cívico nacional para “desenmascarar el nauseabundo fraude”.

En todo caso el globo de ensayo golpista duró poco. No solo se levantó el “incipiente” paro cívico sino que ayer mismo también las FF.AA emitieron un “comunicado a la opinión pública” afirmando que “garantizan a la población el resguardo de la soberanía, la independencia, el respecto a la Constitución Política del Estado y al gobierno legal y democráticamente constituido”. También ayer se conoció un comunicado de la Embajada de Estados Unidos señalando que «Nuevamente hacemos un llamado a todos los sectores a aceptar respetuosamente los resultados de la elección en el verdadero espíritu de la democracia y a trabajar en aras de una reconciliación nacional por el bien de todo el pueblo boliviano» (ABI, 6 de noviembre de 2020).

La posibilidad de que se efectivice la transmisión de mando en medio de todo esto queda allanada. Sin embargo, lo cierto es que, como lo venimos señalando, el escenario político y social queda más inclinado a la derecha y esto significa la presencia de una derecha muy reaccionaria que viene envalentonada, gracias al rol conciliador y de negociación sistemática del MAS, y que tendrá presencia como bloque opositor no solo en el Parlamento sino que también disputa las calles.

Desbandada de ministros golpistas

Ya se había anunciado que Jeanine Áñez no iba a estar presente en el acto de transmisión de mando al binomio presidencial electo, Luis Arce Catacora y David Choquehuanca, programado para este domingo 8 de noviembre. Esto se confirmó cuando ayer la prensa informaba que Áñez se encontraba arribando al aeropuerto de su ciudad de nacimiento (Trinidad-Beni).

El jueves Áñez, cerró su gestión y en la foto del breve acto se “extrañó” la presencia de dos de sus ministros que más marcaron el carácter brutalmente represivo de la gestión del Gobierno golpista. Se trata del ex ministro de Gobierno, Arturo Murillo, y del ex ministro de Defensa, Fernando López; ambos involucrados en gruesos casos de corrupción como el de la compra millonaria de gases lacrimóginos. Esto motivó a que se emita una “alerta migratoria” por la posibilidad de fuga de ambos personajes. La renuncia y salida apresurada de Murillo y López ha generado que se empiece a plantear que “dejaron sola a Áñez” frente a un posible juicio de responsabilidades por los crímenes de lesa humanidad cometidos en su Gobierno.

En la misma línea y a menos de 48 horas del acto de transmisión de mando que inaugurará un nuevo Gobierno del MAS, se sucedió una seguidilla de cartas de renuncia y desbande de las y los ministros, viceministros y directores del gabinete de Áñez. Parece que quién esperará a la posesión de las nuevas autoridades será Iván Arias, ministro de Obras Públicas, quien manifestó que presentó su carta de renuncia pero que estará “esperando a la nueva autoridad que seguramente se posesionará el lunes (...)” y continuó diciendo que “no puede ser que uno vaya, tire la puerta y se vaya; por donde he entrado, la puerta ancha, tengo que salir también”.

El MAS inicia un nuevo Gobierno condicionado y con reducido margen de maniobra

Ante la ausencia de Áñez es probable que el acto de transmisión de mando mañana esté a cargo del senador del MAS, Andrónico Rodriguez, recientemente posicionado como el nuevo presidente de la Asamblea Legislativa Plurinacional. El acto de posesión será este domingo en la mañana y el lunes se espera el nombramiento del nuevo gabinete de ministros que serán parte del nuevo Gobierno del MAS.

El escenario que se abre para un nuevo Gobierno del MAS se da en el marco de una profunda crisis política y económica con una polarización social en la que se han profundizado y agudizado las contradicciones de una sociedad en la que las clases sociales están marcadamente racializadas.

La rotunda victoria electoral del MAS ha motivado que algunos intelectuales, inclinados al MAS, planteen que lo sucedido en Bolivia pone en cuestión que haya habido un golpe de Estado señalando que sino no se podría explicar que el “llamado Gobierno de transición” haya convocado a elecciones y que termine reconociendo el triunfo del MAS y que pese a todo el MAS y sus dos tercios en el Parlamento hayan funcionado.

Lo que no dicen es que el MAS y sus dos tercios en el Parlamento fueron los responsables de pasar una mano de barniz democrático al golpe de Estado, que en la forma se expresó contra Evo Morales gracias a los crecientes rasgos autoritarios de este partido, pero que en su contenido fue un golpe contra el pueblo trabajador.

El MAS desde el parlamento se encargó de continuar su estrategia de Gobierno, que es la de negociar y pactar sistemáticamente con los golpistas. Las “banderas de paz” que se arrogaron tanto los golpistas a la cabeza de Áñez, como Eva Copa desde el MAS, fue a costa de las masacres de Sacaba, Senkata y Ovejuyo. Y él que los distintos sectores del bloque golpista, desde la Iglesia pasando por las FF.AA hasta Áñez, incluyendo a la Casa Blanca hasta Bolsonaro, hayan tenido que reconocer el triunfo electoral del MAS se explica por una combinación de factores. En primer lugar fueron los propios golpistas que tras su desastrosa y criminal gestión de la pandemia y de la economía -entregando tierras y haciendo negocios impunes con los agroindustriales y demás aliados de clase- en sus 12 meses de Gobierno lo que permitió que, a pesar del MAS, desde la resistencia al golpe de Estado, con altibajos, se haya desarrollado una resistencia al golpismo y que en agosto marcó un punto de inflexión tras una valiente rebelión antigolpista que puso freno a los intentos prorroguistas de Áñez. Esa voluntad de lucha que fue frenada por el MAS para garantizar la “resquebrajada institucionalidad democrática” e ir a elecciones, se reflejó nuevamente en las urnas. La movilización garantizó las elecciones y el resultado expresó eso. Y el otro elemento que no se puede soslayar, es que todo esto se desarrolló en medio de un relativo retroceso de la ofensiva trumpista-bolsonarista.

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Esto es necesario señalar porque es sobre esta base que el MAS inicia un segundo capítulo con un Gobierno a la cabeza de Arce y Choquehuanca que desde antes de iniciar ya dejaron marcada una distancia con Evo Morales y todo su “entorno”, haciendo alusión a la élite blanco-mestiza que se incrustó en los altos mandos de su gestión. Las contradicciones en el MAS dejan entrever las tensiones y ajustes de cuentas entre las élites de este partido y sus bases. Pero por otro lado, el bloque golpista pese a la derrota aplastante que sufrieron en las urnas, contará con una fuerte bancada parlamentaria y con una militancia que también disputará las calles. El rol de las FF.AA y la policía es un factor importante y se posicionan como un factor político y con peso propio que más temprano que tarde lo usarán para presionar no solo al Gobierno de Arce sino y fundamentalmente contra el movimiento de masas.

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A horas de la transmisión de mando lo cierto es que se abre un nuevo capítulo, en el que se profundizará la lucha de clases, y en el que se retoma la experiencia de las y los trabajadores y los movimientos sociales -que resistieorn al golpe- con el MAS pero sobre la base de nuevas condiciones, muy diferentes a los años de "bonanza" que acompañaron sus 14 años de Gobierno.






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