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PLAN ALIMENTAR

Salta en emergencia: tres niños wichís murieron por desnutrición en cuatro días

Frente a esto, el gobernador Gustavo Sáenz conformó un comité interministerial y el ministro de Desarrollo Social de la Nación, Daniel Arroyo, viajó a la provincia de urgencia.

Domingo 12 de enero | 16:00

Foto ilustrativa

En el día de ayer fallecieron dos niños wichís de dos años. Uno, oriundo del paraje Rancho El Ñato, estaba internado en el hospital de Santa Victoria Este, en la localidad de Rivadavia, y murió a raíz de una falla multiorgánica. Otro pequeño era integrante de la misión El Quebrachal, de General Ballivian, en San Martín, y tenía desnutrición grave desde 2018.

Esta misma semana, el martes 7, un bebé de un año y dos meses de la comunidad La Mora de Tartagal, también en el departamento San Martín, falleció a causa de un shock séptico con punto de partida gastrointestinal, en el hospital Materno Infantil de Salta.

Los decesos se relacionan con las pésimas condiciones de vida de las poblaciones originarias, sin acceso al agua potable, a la salud, ni a la vivienda, problemas que se multiplican y profundizan año tras año.

Con cuatro de cada 10 salteños que vive en situación de pobreza, las estadísticas en el norte son aún más brutales.

El agua en el foco

Ante estos hechos críticos, el gobernador Sáenz dispuso ayer, luego de un mes al frente del ejecutivo provincial, el envío de equipos interdisciplinarios de la provincia al departamento San Martín. También, acordó con el presidente Alberto Fernández la visita del ministro de Desarrollo Social, Arroyo, y el trabajo conjunto con el equipo de Asistencia Crítica y del Plan Alimentar en el marco de este emergente, pero en vistas a profundizarlo a mediano y largo plazo.

En una conferencia de prensa de la que participaron los ministros de Salud, Josefina Medrano, de Desarrollo Social, Verónica Figueroa, y Sergio Camacho, de Infraestructura, comunicaron que junto a Nación buscarán los mecanismos para llegar a un “bienestar general de las personas”.

Camacho se refirió a que “esas comunidades que para Aguas del Norte son no servidas, en parajes remotos, alejados, donde no existe una red y la gente consume el agua que se acumula en el período estival” puedan “consumir el agua de la mejor manera posible, potabilizada, con tratamiento”. Eso sí, se cuidó de decir que mientras las comunidades originarias no tiene acceso al agua potable se les da a las mineras la posibilidad de utilizar millones de litros de agua por día, para garantizar la extracción de oro y cobre.

Además, el secretario de Infraestructura informó que socializarán proyectos para solucionar definitivamente el problema del agua en los departamentos de San Martín y Rivadavia. Algo que no realizó Juan Manuel Urtubey en sus 12 años de gobierno ni aún durante los años de crecimiento kirchnerista, ni el actual senador nacional Juan Carlos Romero cuando fuera gobernador entre 1995 y 2007.

Cabría preguntarse cómo van a resolver este problema estructural cuando ya el nuevo gobierno nacional dio sobradas muestras de que su compromiso es con el FMI.

PAS y Alimentar

Desde el gobierno provincial buscarán que tras la visita de Arroyo hoy se adelante la firma de convenio para aplicar el plan Alimentar en la provincia y se planifique de forma conjunta la entrega de tarjetas.

Este plan, que busca ser el latiguillo del gobierno de Fernández para terminar con el hambre y la pobreza, sin embargo, tiene en Salta más interrogantes que respuestas. Se desconoce, por ejemplo, algo tan sencillo como la forma de financiamiento o cómo piensan actuar frente a una realidad que aísla a las comunidades de aspectos tan básicos hoy como el uso de la tecnología o la ausencia de un posnet en los parajes.

También, Alimentar llegará luego de la fracasada experiencia del Plan Alimentario Salteño (PAS) que Urtubey aplicó durante 4 meses como manotazo de ahogado frente al complejo escenario electoral, y que tiene fecha de finalización la semana que viene. Sin mostrar ninguna mejora, lejísimos de su objetivo de aumentar partidas presupuestarias y de módulos alimentarios en sectores como las comunidades originarias, y con trabajadoras a las que se les adeudan los sueldos de noviembre y diciembre, por los sábados y domingos en los que realizaron sus tareas en alguna de las 250 escuelas habilitadas o los Centros de Primera Infancia.






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