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INTERVENCIÓN IMPERIALISTA

Rechazamos las nuevas sanciones imperialistas de Trump

Medidas imperialistas más agresivas como las que emitiera este viernes Donald Trump contra el gobierno de Maduro ya eran esperadas. La oposición proimperialista festeja.

Milton D'León

Caracas @MiltonDLeon

Sábado 26 de agosto | 22:54

Con nuevas y más agresivas sanciones Estados Unidos decidió atacar la economía de Venezuela golpeando al sistema financiero, aunque hasta el momento sin tocar la importación de petróleo. Donald Trump, firmó este viernes una orden ejecutiva por la que prohíbe las "negociaciones en deuda nueva y capital emitidas por el Gobierno de Venezuela y su compañía petrolera estatal (PDVSA)". Se trata del primer golpe por parte de EE.UU. al sistema financiero venezolano, después de haber aprobado medidas contra dirigentes de alto escalón del chavismo.

Poco antes del anuncio, el vicepresidente estadounidense, Mike Pence, había sostenido que Estados Unidos no se quedará "de brazos cruzados mientras Venezuela se desmorona”. El pasado 9 de agosto, Estados Unidos había anunciado la última lista de sanciones a funcionarios del gobierno de Maduro, entre ellos, Adán Chávez, hermano del fallecido Hugo Chávez, en una nueva muestra de presión sobre el gobierno. De acuerdo al principal asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, el teniente general H.R. McMaster, desde el Gobierno de Trump "No se anticipan acciones militares en el futuro cercano", por las declaraciones de Trump del pasado 11 de agosto, cuando dijo que no descarta una "opción militar" en Venezuela.

Con la prohibición decretada por la administración yankee, se afectan las negociaciones hechas en Estados Unidos por ciudadanos con esa nacionalidad, los residentes permanentes, entidades organizadas bajo la ley del país, cualquier jurisdicción en el país (incluidas filiales internacionales) o cualquier persona en Estados Unidos. En tal sentido, con la nueva medida ejecutiva se prohíbe las negociaciones de nueva deuda de PDVSA con un vencimiento mayor a 90 días y la deuda nueva del Gobierno de Venezuela con un vencimiento mayor a 30 días, o nuevo capital. Asimismo, prohíbe las negociaciones de bonos emitidos por el Gobierno de Venezuela antes de la emisión de la orden ejecutiva y de "pagos de dividendos u otras distribuciones de beneficios al Gobierno de Venezuela de cualquier entidad poseída o controlada, directa o indirectamente, por el Gobierno de Venezuela" en Estados Unidos.

De acuerdo con el Departamento del Tesoro, cuando se refiere a "Gobierno de Venezuela" se está indicando también a cualquier subdivisión política, agencia u organismo oficial, incluyendo el Banco Central, PDVSA y cualquier persona que actúe en su nombre. Buscando amortiguar su agresiva medida, de acuerdo a un comunicado de la Casa Blanca, se buscará "mitigar el daño al pueblo estadounidense y venezolano" con la emisión de "licencias generales que permiten transacciones que de otra manera estarían prohibidas por la orden ejecutiva". Estas licencias incluyen "la financiación de la mayor parte de los intercambios comerciales, incluyendo las exportaciones e importaciones de petróleo, transacciones que solo involucran a Citgo (la mayor filial de PDVSA fuera de Venezuela), las negociaciones de cierta deuda venezolana existente y la financiación de bienes humanitarios". Es decir, al momento no se toca la industria petrolera, corazón de la economía del país.

Las sanciones económicas, según algunos analistas, son amplias y tienen repercusiones más allá de las operaciones financieras. Por ejemplo, Maduro pensaba ejecutar operaciones con el oro de las reservas internacionales, pero éstas serían difíciles de ejecutarse actualmente, además de que dificultaría al gobierno de Maduro realizar operaciones de “ingeniería financiera” con otros activos externos en manos del sector público. En los actuales momentos el gobierno de Maduro centra sus expectativas en sus relaciones con Rusia y China, pero hasta el momento, en el sector financiero, tal como reconocen los analistas el músculo ruso es muy limitado con respecto a la brecha económica que se abriría, y que China, a pesar de tener mayor músculo, no estaría dispuesto a dar más apoyo financiero sin cambios profundos en lo económico a su favor.

De acuerdo al Gobierno Trump, la injerencia imperialista con su nueva medida responde a "recientes acciones del Gobierno de Venezuela", incluyendo la “Asamblea Nacional Constituyente” (ANC) que de acuerdo a la administración gringa "ha usurpado el poder" de la Asamblea Nacional (AN). Asimismo, declara que son una medida de presión ante la "corrupción pública rampante" y la "represión y persecución, y violencia, contra la oposición política". De acuerdo a la vocería imperialista con esta medida se buscaría "proteger" su sistema financiero de "complicidad en la corrupción de Venezuela y en el empobrecimiento del pueblo venezolano".

Puro cinismo y completa hipocresía del gobierno de Trump. Es más que claro que con esta nueva agresión imperialista, lejos está Estados Unidos de cualquier cuestión de “democracia” en el país o por la “corrupción” como declara, sino que mete sus manos para darle fuerza a una oposición política que se ha declarado fiel a sus intereses, y que luego de que Maduro impusiera la fraudulenta Constituyente ha quedado a la defensiva y con poca capacidad de maniobra. Estados Unidos no tiene la más mínima moral justamente para hablar de estos asuntos, cuando es el país más violador de derechos humanos en el mundo, incluso dentro de su propio territorio, acometer genocidios apoyando dictaduras bárbaras en el pasado o con sus actuales invasiones militares como en Irak, Afganistán y Libia, para solo mencionar unos recientes.

El descaro total vino también del secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, afirmando que Estados Unidos no pretende "cambiar el liderazgo (en Venezuela) ’per se’", sino que busca "restaurar el proceso democrático y el Estado de Derecho", cuando es más que claro que con estas acciones busca quebrantar al ya debilitado gobierno de Maduro y en apoyo a la oposición aglutinada en la llamada Mesa de Unidad Democrática (MUD).

Como era de esperarse, Maduro salió a responder las sanciones de Estados Unidos, declarando que "Las medidas ilegales que ha pretendido hoy tomar el presidente Donald Trump contra el pueblo de Venezuela sencillamente violan la legalidad internacional, la carta de Naciones Unidas y sencillamente ratifican un camino imperial de agresión contra Venezuela". Así mismo Maduro, arremetió en el plano interno contra la oposición aglutinada en la llamada Mesa de Unidad Democrática (MUD) pidiendo "un juicio histórico" contra quienes desde dicha oposición o el extranjero hayan pedido las sanciones económicas contra el país.

En cadena nacional de radio y televisión señaló directamente al presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, a quien ha recriminado acciones de cabildeo para que al país "se le impongan decisiones" que le causan "un gran daño financiero, económico y energético". Remarcando que "Yo le he pedido al presidente del Tribunal Supremo de Justicia y a la presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente que se inicie un juicio histórico por traición a la patria a todos los que han pedido estas sanciones económicas que hoy han sido tomadas y que dañan nuestra vida económica", dijo Maduro.

Desde la sede de la ONU, el canciller, Jorge Arreaza, denunció la decisión y cuestionó sus intenciones, declarando que "Quizá Estados Unidos está tratando de promover una crisis humanitaria en nuestro país. ¿Qué quieren? ¿Quieren matar a los venezolanos de hambre?". Arreaza pidió respaldo a la “comunidad internacional” ante lo que considera la "peor agresión" contra el país, afirmando que "al secretario general y también a la Asamblea General de Naciones Unidas le solicitaremos tomar posición sobre estas amenazas insólitas, anacrónicas, hostiles, inamistosas, que nosotros no podemos aceptar bajo ningún concepto". Insistió también en que estas sanciones "no son contra individuos, son contra el pueblo venezolano, son contra su economía, son contra su bienestar y no las vamos a permitir". Además, adelantó que se están estudiando las sanciones y adelantó que el Gobierno tomará "todas las medidas" a su alcance para evitar que tengan "efectos en las familias venezolanas".

En sus declaraciones, Maduro invitó a inversores estadounidenses a Venezuela a reunirse para buscar soluciones a "los problemas que ha creado Donald Trump" con las sanciones dictadas, afirmando que “convoco a todos los inversionistas estadounidenses a la capital de Venezuela, Caracas, para que bajo el diálogo y el entendimiento busquemos soluciones a los problemas que ha creado Donald Trump con este nefasto e ilegal decreto", dijo Maduro en un discurso de transmisión obligatoria sobre las medidas de Estados Unidos. Afirmó además que aspira a "tener las mejores relaciones con los inversionistas estadounidenses, con la economía estadounidense", y a manera de ejemplo recordó haber firmado "hace un mes acuerdos con la empresa (estadounidense) Horizontal", que ofrece asistencia técnica en los pozos petrolíferos venezolanos. Como vemos, más que tomar medidas contra Estados Unidos, lo primero en lo que piensa Maduro es en cómo tejer acuerdos con los capitalistas internacionales, quienes seguramente se moverán para salvaguardar sus intereses y no los del país.

Este miércoles, durante una rueda de prensa con medios internacionales y nacional, Maduro informaba que enviaría una carta a Trump, en un intento por rebajar las "tensiones" entre Venezuela y Estados Unidos, al tiempo que reiteró que desea "una relación mejor" con dicho país. "Quisiéramos tener una relación mejor con el presidente Trump, ojalá por lo menos responda la carta que le voy a enviar, ojalá la lea y ojalá (...) más temprano que tarde, podamos tener un contacto de palabra, telefónico", insistió. Pero en nada le ha servido buscar tender estos puentes en busca de diálogo.

Maduro siempre ha insistido en establecer un diálogo directo con Estados Undios. El pasado 11 de agosto, Donald Trump rechazó la propuesta de Maduro de mantener una conversación telefónica hasta que "restablezca la democracia en el país", según informó entonces la Casa Blanca. Esa información surgió el mismo día en el que Trump amagó por primera vez con utilizar a las fuerzas armadas como opción en Venezuela. Todo esto en el marco que en que el gobierno de Trump ha decidido tener toda una política más agresiva e intervencionista en Venezuela, llegando incluso a imponer sanciones al propio Maduro y a una gran cantidad de funcionarios de alto escalón político. 

Recordemos que Maduro, apenas llegó Trump a la Casa Blanca había adoptado una política canallesca justo cuando éste estaba llevando adelante medidas tan intervencionistas y agresivas que incluían deportaciones, la construcción del muro con México, la prohibición del ingreso a ciudadanos de países de mayoría musulmana, como Irán y Siria, para citar solo algunas. Llegó a sostener que "No me sumo a las campañas de odio contra Donald Trump que hay en el mundo”, justo en momentos en que el repudio a Trump crecía dentro de Estados Unidos como en otros países. Hizo creer con esto que el gobierno de Trump podría ser un imperialista benevolente, pensando que con ello no estaría “en la mira” del nuevo mandatario estadounidense.

Rechacemos la injerencia y las agresiones imperialistas

Hay que repudiar estas medidas agresivas del imperialismo estadounidense, y rechazar categóricamente la escalada injerencista del imperialismo yanqui, con sus sanciones incluidas, como esta nueva medida que busca golpear la economía del país, que se enmascara con un falso discurso “democrático” y por los “derechos humanos”, cuando es el país más violador de cualquier derecho elemental en decenas de países, incluso fronteras adentro, además de ejecutor de guerras intervencionistas con sus masacres de pueblos enteros, como ya hemos indicado.

Hemos sostenido que este rechazo a la injerencia y la agresión imperialista estadounidense no implica avalar en modo alguno al gobierno de Maduro, que lejos de tomar medidas que ataquen los intereses del imperialismo y sus socios venezolanos, frente a la crisis económica que atraviesa el país ha tomado medidas que afectan a los trabajadores y el pueblo pobre mediante medidas de ajuste, más aún, viene aplicando un conjunto de acciones económicas y políticas de mayor apertura a transnacionales en el área del petróleo y minería, tal como el propio Maduro pone de ejemplo con la empresa Horizontal en el sector petrolero, y los grandes acuerdos en el Arco Minero del Orinoco.

Lo decimos, una y mil veces más, las cuentas con las violaciones de los derechos democráticos y humanos, con los corruptos funcionarios del gobierno nacional y sus actos de represión -que caen siempre con más saña sobre la clase trabajadora cuando ésta sale a protestar por sus derechos-, las habrá de ajustar solo el pueblo trabajador venezolano, no los gobiernos de la burguesía imperialista estadounidense ni de otros países. Ajuste de cuentas que también el pueblo trabajador hará con los golpistas proimperialistas de la oposición que se aglutina en su mayoría en la MUD, que fueron perdonados por el propio Chávez en 2007, y con los empresarios que han robado millones de dólares, y chantajeado y jugado con el hambre del pueblo.

Los trabajadores en alianza con los pobres de la ciudad y el campo deben ser los abanderados del rechazo a toda injerencia y agresión imperialista. Las actuales medidas, más que afectar a los altos funcionarios corruptos del gobierno de Maduro, se harán sentir sobre el pueblo trabajador, pues con tales acciones el imperialismo yanqui busca retomar el control político, y para ello apuntala a su opción política frente a una crisis mayor del gobierno de Maduro, es decir, a la oposición derechista aglutinada en la MUD. En la actual situación política es clave continuar peleando por una salida propia de los trabajadores, independiente del gobierno de Maduro que como ya hemos visto ha venido descargando la crisis sobre el pueblo trabajador y pobre, así como de la oposición derechista que en forma demagógica habla de “democracia” pero prepara todo un plan económico que lo hará descargar también sobre la clase trabajadora y los pobres.






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