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OPINIÓN

Perú: nuestras alternativas a la crisis política

El presidente Vizcarra utiliza, como mecanismo para pasar sus iniciativas pro empresariales, la polarización creada por los medios de comunicación entre él y los fujimoristas, como si entre estos dos sectores habría realmente grandes diferencias de fondo.

Cecilia Quiroz

Militante de la Corriente Socialista de las y los Trabajadores "CST"

Sábado 22 de junio | 09:45

Foto: Correo Perú
Comisión de Alto Nivel para la Reforma Política

Nosotros, desde la Corriente Socialista de las y los Trabajadores "CST" decimos que esta polarización es falsa, ya que en realidad ambos sectores defienden la institucionalidad, es decir el régimen del 93 (heredado del gobierno Fujimorista). Sin embargo, para poder llegar hasta donde ha llegado, Vizcarra no solo se ha valido del apoyo de los grandes medios de comunicación, sino también ha hecho marchar detrás suyo a la izquierda que dirige las grandes centrales sindicales del país y al Nuevo Perú de Verónica Mendoza, sino veamos sus constantes llamados a fortalecer la “democracia y la institucionalidad”, como si estas no estarían al servicio del saqueo de los recursos naturales y de los empresarios nacionales y extranjeros.

Bajo el argumento de que “tenemos que apoyar al presidente sino le hacemos el juego al fujimorismo” estos sectores de la izquierda reformista y neo-reformista han apoyado abiertamente a PPK y luego a Vizcarra, es por ello que cuando Vizcarra implementa medidas contra los trabajadores no hay una respuesta decidida para tirarse abajo los decretos anti-obreros. Desde que el presidente anunció el referéndum, se han convertido en sus principales promotores, actualmente, con la reforma política ocurre lo mismo, ellos hacen el trabajo que Vizcarra no puede hacer a nivel del movimiento obrero y popular porque el presidente no tiene propiamente un partido político.

La reforma política, como lo dijimos anteriormente, es un mecanismo para desviar el descontento social que existe con la corrupción en las obras públicas y sus vínculos con todos los poderes del Estado, pero no es un mecanismo que esté al servicio realmente de los sectores populares, los trabajadores, las mujeres y los campesinos.

Nosotros creemos que el hecho que con la reforma política sea el Poder Judicial el espacio que levante la inmunidad parlamentaria no es ningún cambio, lo que se debe hacer es que los congresistas sean sujetos de procesos de revocatoria popular si es que sus electores consideran que ya no representan sus intereses. Y para evitar que personajes siniestros como el “come sueldo” lleguen al parlamento a enriquecerse, proponemos que ganen el mismo salario que gana un docente de educación básica, como lo hacen actualmente las y los diputados, como Nicolás del Caño o Myriam Bregman, del Partido de los Trabajadores Socialistas PTSque integra el Frente de Izquierda y de los Trabajadores FIT en Argentina.

El ejecutivo dice que para acabar con la corrupción del poder judicial, sea la nueva Junta Nacional de Justicia la que designe y remueva a los jueces. Sin embargo, nosotros consideramos que lo que necesitamos es que seamos las y los trabajadores y el pueblo en su conjunto los que decidamos quienes son los más idóneos para administrar justicia, en este proceso conoceremos de sus trayectorias, de sus vínculos con empresarios y que políticos son sus “hermanitos”, como solía decir el ex juez Hinostroza. Por eso, nos reafirmamos en que los jueces y fiscales deben ser elegidos por elecciones universales.

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La reforma política dice que se puede recibir dinero de los empresarios, siempre y cuando sean operaciones bancarizadas, es decir, pueden seguir comprando políticos para que una vez en el gobierno les den “luz verde” en la ejecución de las obras publicas. Nosotros proponemos que las organizaciones partidarias deban ser financiadas por el Estado y por las cotizaciones de sus militantes y no por empresarios como Odrebrecht, las consorciadas u otras empresas vinculadas al jugoso rubro de la construcción.

Paridad y alternancia no sólo para las mujeres ricas, necesitamos de guarderías de calidad en los barrios obreros y populares y en los centros de trabajo, así como de lavanderías públicas para que las mujeres trabajadoras y de los sectores populares también tengan el tiempo suficiente y necesario para organizarse políticamente.
Muchas de estas demandas fueron inicialmente reivindicadas y llevadas a la práctica por las y los trabajadores que lucharon en la Comuna de París en 1871, la cual fue por un corto tiempo el primer gobierno obrero de la historia. Sin lugar a dudas estas demandas nunca estarán en la agenda de los políticos que defienden a los empresarios y que ven el quehacer político como una forma de enriquecimiento personal, por ello, debemos organizarnos con independencia de esos sectores para agitar estas y otras propuestas e ir construyendo espacios de lucha que se propongan pelear por imponer una Asamblea Constituyente Libre y Soberana como salida a la presente crisis política.

Nosotros, desde la Corriente Socialista de las y los Trabajadores CST, consideramos que frente a esta crisis del régimen tenemos que organizar espacios de los trabajadores y el pueblo para que vía la movilización impongamos una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, en la cual se discuta: los elevados salarios de los congresistas, jueces, fiscales y ministros; el problema del desempleo; la elección de las y los congresistas, etc.






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