Géneros y Sexualidades

#25N: FOTOGALERÍA

Marcha NI UNA MENOS toma las calles y enfrenta represión policial

Este #23N en conmemoración al Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, familiares de víctimas de feminicidio, organizaciones y colectivos feministas, así como activistas independientes, protagonizaron una marcha de protesta por calles centrales de la ciudad de La Paz. La policía intentó impedir el recorrido de la marcha.

Sábado 24 de noviembre de 2018

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Fotogalería: deslizar hacia la derecha
Créditos: Fernando Hurtado y Amparo Choquehuanca

En conmemoración al Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, este 23 de noviembre en La Paz-Bolivia, familiares de víctimas de feminicidio, organizaciones y colectivos feministas, así como activistas independientes, protagonizaron una marcha de protesta por calles centrales de la ciudad, concentrando a cientos de personas bajo la consigna #NiUnaMenos. Esta movilización fue convocada por la articulación feminista de La Paz, que aglutina a diversos grupos y mujeres con independencia del gobierno del MAS y demás partidos de derecha.

La movilización denunció la responsabilidad del Estado en cuanto a los casos de feminicidio y su impunidad, la negligencia de su sistema judicial, la complicidad policial e interpeló a la población a tomar acción contra los numerosos casos de feminicidio y violencia contra mujeres y niñas. La cifra de mujeres asesinadas por violencia machista en lo que va del 2018, asciende a 92 según la Fiscalía General del Estado, sin embargo, datos del Observatorio contra la Violencia de Género registran un total de 110. Sumado a ello, las activistas y militantes, denunciaron hechos como la penalización del aborto en Bolivia, que cobra la vida de aproximadamente 480 mujeres año tras año.

Estas son sólo cifras de los casos que se conocen o se llegan a estimar, ya que la realidad demuestra que existen muchísimos casos más de mujeres trabajadoras y adolescentes y niñas de sectores empobrecidos que mueren ya sea por feminicidios o por abortos clandestinos y quedan invisibilizados.

Esta protesta se realiza a días de la sentencia judicial del caso de feminicidio de María Isabel Pillco, asesinada por su concubino, declarado inocente y a punto de ser absuelto, lo que sentaría un precedente jurídico funesto en Bolivia y la región.

El recorrido y la represión policial

Bajo consignas como “Por nuestras muertas: ¡Ni un minuto de silencio, toda una vida de lucha!” las agrupaciones recorrieron distintas instituciones gubernamentales, partiendo de la Plaza Mayor de San Francisco y teniendo como primer punto la Fiscalía Departamental, lugar donde se otorgó la palabra a los familiares de víctimas de feminicidio, de Lesly Flores y Estefany Arias, que no pudieron contener la rabia e impotencia que sienten al no encontrar justicia para sus hijas y hermanas.

Al salir de la Fiscalía, mientras seguían su curso hacia el Ministerio de Justicia, la policía detuvo a las marchistas, cortando el paso en la calle Potosí debido a que en ésta se ubica la mal llamada “Casa del Pueblo”. Los efectivos cercaron la movilización chocando en primera instancia con familiares de víctimas, sin darles la posibilidad de retroceder de manera ordenada. Este hecho despertó la ira de las movilizadas, quienes decididamente rebasaron el cerco policial recibiendo empujones, golpes y perdiendo sus carteles a manos de una decena de policías, posteriormente reforzados por un número similar de militares.

La militante de Pan y Rosas, Fabi C., denunció que mientras las movilizaciones afines al gobierno transitan libremente por estas calles e incluso por el Palacio de Gobierno, una marcha de mujeres con independencia de éste y otros partidos de derecha, es reprimida sin consideración a niños, personas adultas y por sobre todo a familiares dolientes.

La marcha se rearticuló partiendo hacia su último punto, el Ministerio de Justicia, donde tomaron la palabra diversas organizaciones, representantes de diversidades sexuales, así como Yadira Pelaez, víctima de acoso sexual en Bolivia TV (canal estatal), perseguida por distintas autoridades tras haber realizado la denuncia.

La jornada de ayer llega en un escenario donde va tomando cuerpo la reacción ultra conservadora en la región. La reciente elección del ultra derechista Jair Bolsonaro como presidente de Brasil muestra cómo una fuerza social de extrema derecha, conservadora y clerical amenaza y empieza a atacar abiertamente los derechos y las libertades democráticas de las mujeres, de las diversidades sexuales, de los afrodescendientes, de campesinos y pueblos indígenas y de las y los trabajadores. En Bolivia esta marea conservadora viene de la mano del Gobierno pero también de varias plataformas aglutinadas en lo que conocemos como el 21F, muchas de las cuáles festejaron la victoria de Bolsonaro.

Para el aún embrionario movimiento de mujeres, que sin embargo ya empieza a tomar fuerza y organizarse por la defensa de sus derechos y por tomar en sus manos mayores conquistas, se hace necesario discutir como fortalecerse para enfrentar la ola reaccionaria y conservadora que las iglesias, en su alianza con los estados y partidos del régimen, han puesto en marcha.

Leé también Pronunciamiento de Pan y Rosas. NiUnaMenos: ¡Ni un minuto de silencio, toda una vida de lucha!






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