CULTURA: ENSAYO TOMADO DE LA REVISTA LUCHA DE CLASES N° 3

Los superhéroes y nuestros villanos

Sábado 14 de mayo de 2016 | 14:11

Desde pequeño, al igual que mis amigos de colegio e incluso universitarios, siempre quisimos ser súper héroes, ¿quién no soñó con volar como Superman o Ironman, tener el anillo de Linterna Verde o ser cualquiera de los alumnos de la escuela para súper dotados de Charles X Xavier? Desde los cómics, pasando por la televisión y llegando ya al cine moderno, se hicieron distintas propuestas de personajes heroicos tanto masculinos como femeninos, aunque siempre con preponderancia numérica de los primeros.

Los personajes ficticios súper poderosos no son un producto exclusivamente moderno, desde la antigüedad ya tenemos a toda una gama de seres sobrenaturales: Hércules, Aquiles, Sansón y Jesucristo por nombrar algunos de occidente, semidioses que lucharon junto a los simples mortales por un mundo mejor, o que otorgaron sus enseñanzas al servicio de la humanidad, personajes literarios basados en individuos que sobresalieron junto a su pueblo, tal vez grandes reyes o jefes de clanes de la edad antigua cuyos poetas los inmortalizaron mediante la tradición oral o escrita. Sin embargo, en la época moderna capitalista se inventaron como nunca antes personajes de éstas características, pero ya no de modo tan ingenuo como antes, ya no como un producto histórico que relata la vida y obra de gente excepcional que ha existido y ha intervenido en la sociedad real, sino mercantil, es decir, como un producto humano que no lo trasciende más que en su imaginación y cuya incidencia se limita y sostiene a la cultura y al imaginario colectivo en aras del enriquecimiento monetario de sus creadores.

Así pues, ya no son sólo los dioses griegos, romanos, egipcios y judíos, que han imperado por tantos siglos como personajes pasados cuyas historias se cuentan en libros religiosos, que son sagrados porque se los piensa como seres que alguna vez anduvieron entre nosotros, sino que también existe hoy una pluralidad inmensa de personajes ya no sagrados puesto que la naturaleza de su origen es bien conocida, que tienen el mismo discurso, pero ya no desde un punto de vista meramente espiritual, sino también y esencialmente jurídico. Pero vamos por pasos, habrá que señalar primero a qué nos referimos cuando hablamos de héroes y qué es lo que se entiende cuando les agregamos el apelativo “súper”.

La figura heroica literaria moderna
No cabe hacer una minuciosa diferenciación entre los héroes de ayer y hoy, la tradición más próxima nos basta para definir su naturaleza y razón de ser en este mundo, que es lo que nos importa.

El héroe cumple distintos fines sociales, en primer lugar debe ser una persona buena, es decir, que cumpla los estándares morales de la sociedad común, por ejemplo: que sea creyente, diplomática, respetuosa con los desfavorecidos, pero por sobre todo justa, puede que no sea muy creyente como Charles Xavier, o muy diplomática como Wolverine, o respetuosa como Death Pool, sin embargo, es imprescindible el concepto de justicia en ellos, más adelante desarrollaré esta idea.

Otra característica es ser un buen ejemplo para la sociedad, que sin importar a qué héroe nos estemos refiriendo su imitación de conducta jamás resulte antisocial e incluso sea favorable para la sociedad. Por lo tanto, si se quiere ser un héroe, no basta ser bueno en lo privado, en la vida personal, sino que se necesitan espacios públicos para serlo, o sea que para ser un héroe es necesario demostrarlo, es un tipo de interacción social puesto que nadie es héroe para sí, luego, la razón de ser del héroe es el prójimo, y los espacios públicos mencionados suelen ser facilitados por algún tipo de institución, las cuales se especificarán posteriormente.

Por último debe ser protector, paternalista, superior al común de la gente y que use su superioridad para evitar desgracias a la misma, esto aunque fuera mujer. Ahora, ¿a qué nos referimos con súper?, pues a que sus características heroicas se vean potenciadas a niveles a los cuales nadie más que ellos pueda acceder, y acá es donde la cultura del cómic y las series producidas en masa que hablan de súper héroes nos proporcionan el entretenimiento fantástico tan apreciado por las masas. Los súper poderes de los héroes representan su carácter específico-individual y el hecho mismo que sean héroes representa su carácter general-social, así pues nadie tiene los poderes de Titania o Aquaman, y si alguno fuera una persona común que no goce de habilidades súper humanas, adquiere accesorios que las complementan como Batman o Ironman, pero todos por igual cumplen el mismo rol, tienen el mismo oficio.

Generalmente, los fanáticos clasifican a sus héroes preferidos por el modo en que ejercen su profesión, no por la finalidad de la misma, existe una fijación individual en el personaje, no social, cada súper héroe actúa de la misma manera a su modo, la liga de la justicia de los años ochenta era más apreciada por las características de los miembros que por el gremio, y de esta manera los creadores de los personajes deben lograr hacer más impresionantes los poderes para que se note menos la actividad en sí que ejercen subvirtiendo mensajes heroicos.

Los villanos
Cuando comenzaron a producir en masa las revistas y series de súper héroes la dualidad se hizo presente; los villanos en contra posición o como antítesis de los héroes; los súper villanos versus los súper héroes.

Villano viene de la palabra latina “villa” que quiere decir “casa de campo”, y Villano (a) quiere decir vecino del estado llano en una villa o aldea; plebeyo; ruin; rústico o descortés, ¿muy sugerente no?, al parecer tiene una connotación de clase entre la ciudad y el campo, la gente pudiente y la gente pobre, dícese villa actualmente también a las periferias de las ciudades en general o barrios marginales, y se infiere que los malos son gente cuyo pasado es marginal, de pobreza y familias disfuncionales (los más claros ejemplos son el Pingüino y el Guasón), pero no que dichas condiciones hayan sido causadas por la sociedad tan defendida por los héroes.

El villano es el despreciable ser que representa no la marginalidad en sí, sino su consecuencia, a saber, la delincuencia. El villano contrasta por ser injusto, abusivo y un mal ejemplo para la sociedad, desde éste lóbrego personaje se puede calcular más fácilmente la naturaleza del súper héroe, ya que la razón de ser de éste es aquel, ¿por qué?, veámoslo.

El sistema económico mundial necesita de la explotación y opresión de la gran mayoría de la humanidad para generar la riqueza de una minoría con lo cual crea miseria, marginalidad, ignorancia y reduce a la barbarie la cultura ya que los medios de supervivencia son francamente escasos. Toda contienda librada entre villanos y héroes tiene su origen y desarrollo en las grandes ciudades donde circulan las grandes riquezas, y, como si las capas bajas de la sociedad quisieran tomar por asalto las capas altas, todo villano trata de adquirir el bienestar que la sociedad le ha negado con los medios con que ésta ha ejercido sobre él: violencia, marginación, miseria. Ya que toda persona busca su libre desenvolvimiento posibilitado por la riqueza y bienestar material en contraposición con la escasez limitante, se deduce que todo héroe siempre es más libre que todo villano y pelea con conciencia de clase, pelea por los explotadores y por sí mismos, o sea por la sociedad rica, no pobre, en tanto los “villanos” han posibilitado por generaciones el bienestar que los héroes tanto defienden. Basta notar que todos ellos están muy bien acomodados económica y socialmente pues si no son de clase media, son de clase alta.

Los villanos existieron desde mucho antes que los héroes citadinos, los súper héroes son producto de la cultura mercantilista de las grandes ciudades, ellos, por tanto, son la expresión cultural pedagógica de la clase dominante y alter ego policial.

La ideología del héroe VS la ideología del villano
Los súper villanos tienen sus secuaces siempre más tontos que ellos, Moon Ra tenía a Chacal, Mandrilo y Reptilio, Cerebro tenía a Pinky, Monstruón perdía las batallas contra los halcones galácticos gracias a la inutilidad de sus aliados, y así, pero lo cierto es que su discurso no era simplemente “si me ayudan a robar habrá botín para todos, denme su lealtad y serán ricos e incluso poderosos”, tal vez fuera así de simple en los años ochenta y noventa, pero a la postre el discurso de las mentes malvadas tuvo un desarrollo más complejo y evidente, no sólo expresaban malestares individuales de corte económico y cultural, sino también político.

Pero veamos cuál es específicamente el rol social del súper héroe, más simple de analizar, antes de adentrarnos en la mente del criminal.

Los héroes pelean por la justicia, concretamente por la judicial, que es la que sustenta el orden burgués, creen en ella y por ella luchan, se creen tanto el discurso de igualdad de derechos que son fanáticos de la constitución política del Estado donde residen. En su realidad la injusticia se manifiesta mediante el crimen entendido esencialmente como figura en la ley estatal: corrupción, asesinato, violaciones, genocidios, robo, en fin, todo lo que nos llevaría a la cárcel en épocas de paz social. Me pregunto qué hubiese hecho Batman en la marcha de las mujeres de Chicago reivindicando sus derechos laborales y de género, ¿habría peleado contra la policía o hubiera luchado junto a ellas?, el discurso de los súper héroes de pelear por el desfavorecido es el mismo discurso de las ONG’s: que lo harán siempre y cuando estén al margen de la legalidad favorable a los ricos, ¿se imaginan a Ironman luchando por los derechos laborales de sus propios trabajadores mediante el armado de sindicatos?, si no fuera por ellos, él no sería más que Tony Stark, el asalariado, sin embargo, él es un patrón.

Los héroes cumplen un rol esencialmente policial, pelean contra el crimen individual y organizado, contra la mafia, sus principios ideológicos pueden extraerse de cualquier manual del buen policía, y al igual que éstos, deben ser un ejemplo de lucha contra el crimen para la sociedad, reproduciendo la lógica patriarcal de amparo en el macho con armas que protege a la débil mujer y niño victimados por el canalla.

A propósito, ¿no tendrá que ver, justamente con el machismo social, el hecho de que la Mujer Maravilla, Sheera, las X men en general y otras, luzcan atuendos escotados junto con tangas luminosas, y/o sean el estereotipo clásico de la mujer estética delgada, con cara europea y busto tan prominente como sus nalgas?, pues al igual que el policía heroico ellas son blancas, heterosexuales, acomodadas y ganarían cualquier concurso de miss heroína 1979-2016, reforzando desde hace generaciones las taras sociales que la sociedad poderosa necesita para su libre desenvolvimiento gracias a la cultura que produce.

En efecto, el fin cultural y pedagógico del héroe es hacer del policía el bueno así como del villano es hacer del criminal el malo, los héroes se crearon para la reivindicación de las fuerzas del orden creadas por el Estado para reprimir al movimiento popular y hacer prevalecer el orden social, además son patriotas, nacionalistas, líderes todos, que casan continuamente el concepto de legalidad con el de justicia. ¿Cuál es el súper héroe por excelencia?, no el que mejores poderes tenga, sino el que ejerza de mejor manera su rol policial, y use sus armas para la institución a la que se debe, ya adivinan a quién me refiero, a ROBOCOP. Él es policía a tiempo completo, tiene súper fuerza, súper resistencia, súper visión y súper armas, Bruno Díaz está ocupado administrando un imperio multimillonario, Clark Kent ejerciendo su profesión al igual que Peter Parker, los X men se dedican a distintos rubros como la investigación científica, la docencia, el ocio, etc., pero quien fuera brillante para sintetizar al policía con súper poderes y lograr de modo más franco el discurso clasista, racista, homófobo y xenófobo en un personaje admirable por las masas acríticas.

Masas acríticas
A la gente le atrae el carácter específico del súper héroe y no el general, prefieren a los millonarios como Batman o Ironman o a los súper poderosos como Superman o Charles X Xavier, la gente se identifica mejor no en el héroe, sino en el rico o el poderoso, figuras burguesas por excelencia. Es decir, que las características específicas de los súper héroes rebasan su rol social y razón de ser gracias a la fijación individualista de la cultura, se admira a Spiderman por sus capacidades individuales, no por lo bien que haga su trabajo, no por cuánto ayude a la sociedad, sino que la ayuda a la sociedad es un pretexto para ejercer sus poderes, a diferencia del villano, que es preferido y hasta admirado siempre que tenga éxito en su trabajo. Por eso Hollywood gasta millones de dólares en efectos especiales y quema pocas neuronas de sus guionistas para las tramas cinematográficas. Así, cuando un niño se disfraza de Spiderman y otro del Dr. Octopus, juegan a policías y ladrones, mientras ambos ven con morbo a la Mujer Maravilla con escaso uniforme conduciendo su jet convenientemente invisible, para que nadie pierda ni un ángulo de sus curvas.

Ahora pensemos como súper villanos, el ejemplo que más me gusta es el de Magneto, quien perdió a su familia en la Segunda Guerra Mundial por su condición judía, resentido social que usa el darwinismo social para justificar masacres a la gente común, racista y especista, más poderoso que el común de los mutantes malos, no respeta la vida de los civiles y desconoce el Estado. Muchos villanos no tienen un refinamiento ideológico tan acentuado como éste señor o como el Guasón (Joker), archienemigo de Batman y asesino de Jason Todd, el segundo Robin en las revistas. Los villanos simples delinquen por ambición personal, tratan de alcanzar la condición acomodada millonaria burguesa mediante el bandidaje de poca monta, como la mayoría de los secuaces de Magneto, como Moon Ra o Cerebro, pero los mejores lo hacen con fines políticos, veamos algunos ejemplos.

En “Batman el caballero de la noche”, el Joker tienta a Harvey Dent (fiscal de distrito de Ciudad Gótica y aliado de Batman, luego villano) cuestionando la autoridad, hace terrorismo y se da el lujo de quemar una montaña de dinero, por lo tanto tiene una línea manifiestamente anarquista. Harvey por su parte, se vuelve villano llevando a la abstracción máxima el carácter “neutral” de la justicia, demostrando que la justicia misma puede actuar no mediante la voluntad de las personas, que siempre son parciales, sino mediante el azar (por eso necesita que la moneda decida por él), quien debe regir nuestros actos si queremos ser absolutamente justos. De éste modo el director nos dice que la justicia, si bien es parcial, o sea que si el jurado, el juez y el verdugo siempre son parciales, necesitamos de figuras morales para purificar dicha parcialidad y lograr una justicia más plena. El Joker no busca ser un ricachón burgués, busca la liberación del Estado para tener total libertad, pero como es un enfermo mental, quiere libertad para matar, violar, torturar, etc., es decir, la libertad entendida desde el punto de vista precisamente burgués, pues sólo ellos, mediante su posición social, pueden ejercer el asesinato, estupro, abusos de todo tipo, etc., con más libertad que nadie, y ciertamente lo hacen, sin embargo esa libertad otorgada por el poder buscada sin voluntad de poder, como hace el precisamente el Guasón, es un absurdo, y por eso fracasa, pero tómese en cuenta que el concepto de emancipación del Estado, desde ésta película, está absolutamente corrompido y enseña a los amantes del séptimo arte que el anarquismo busca un absurdo y contradictorio libertinaje. Esto se da por razones específicas que trataré en la segunda parte de este escrito.

Continuará…

*Estudiante de Filosofía de la UMSA y militante de la Corriente Estudiantil Revolucionaria Octubre.






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