Internacional

SIRIA

La caída de Alepo y el fracaso de la estrategia norteamericana

La caída de Alepo no solo marca el principio del fin de la guerra civil Siria, sino que también el fracaso de la estrategia de Estados Unidos en ese país. Mientras tanto, la llegada de Donald Trump sigue generando dudas en todo el mundo.

Francisco Catalán

Concejero Fech Ciencias

Domingo 18 de diciembre de 2016 | 17:43

Millones de desplazados y cientos de miles de muertos es el balance que deja la guerra civil Siria desde que derivó en un curso reaccionario en 2011 tras la primavera árabe y en donde se enfrentaron dos grandes bloques: El régimen de Bashar Al Assad apoyado en el gobierno ruso y el ejército rebelde apoyado en los imperialismos occidentales y entremedio las milicias kurdas (único bando progresivo) y el Estado Islámico.

La caida de la ciudad de Alepo, último bastión rebelde marca el principio del fin de la guerra con una aplastante derrota para los opositores al régimen de Bashar Al Assad. A la vez, como ha salido a admitir el propio Obama, ha significado un fracaso en la política de Estados Unidos en la guerra en Siria.

Según el semanario británico The Economist, “la culpa recae sobre Barack Obama que ha tratado a Siria como una trampa que hay que evitar”. La estrategia del imperialismo norteamericano-como señala el mismo medio en otro de sus artículos- en Siria puede ser descrita como la combinación de ataques de drones, utilización de fuerzas especiales y aliados locales, pero sin intervención directa. Lo que recrimina el semanario británico es la falta de una postura firme por parte de occidente que “no ha hecho más que ensayar frases diplomáticas”.

Sin embargo, la intervención de “occidente” en el desarrollo mismo de la guerra fue determinante en el curso reaccionario que tomó tras la primavera árabe. Recordemos que tras el proceso de levantamientos populares que derribó a diferentes dictaduras en medio oriente y el norte de África, la Administración de Obama toma una posición más activa de intervención en estos procesos apoyando financiera y militarmente a los bandos rebeldes (aliados locales) en Libia y Siria, a la vez que proporcionaba ataques aéreos con el fin de hacer retroceder a los ejércitos regulares y diezmar a la población-la principal afectada- para evitar cualquier intento de organización popular.

La inexistencia de bandos progresivos dentro de la guerra civil Siria, sacó de la ecuación a sectores populares y de la clase obrera, que había sido protagonista del derribamiento de gobiernos en Egipto, Túnez y Yemen al no encontrar referencia ni en el bando del régimen violador de derechos humanos, ni en el bando pro-imperialista que los atacaba con bombardeos. Sin ánimos de especular, el rol de la clase obrera Siria-y el apoyo de la clase obrera internacional- podría haber marcado un curso muy distinto en la guerra civil.

Con la llegada de Trump a la casa blanca genera un sin número de incertidumbres sobre la política exterior norteamericana que ha criticado de “tibia” en cuanto a la administración de Obama. Sin embargo, aún no se sabe si tomará una línea de ruptura con la “doctrina de Obama” o si tomara una línea de continuidad. La correlación de fuerzas entre sus adversarios internacionales como Rusia y Irán, sus competidores como China y sus aliados estratégicos dentro de la Unión europea será determinante en la vía que decida tomar.




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