Cultura

TEORÍA DE LA REVOLUCIÓN

La NEP y la idea de una revolución cultural

Los bolcheviques operaron a partir de marzo de 1921 el giro de la nueva política económica (NEP), reemplazando el comunismo de guerra, y surge así junto con el sector nacionalizado un gran sector privado, en el comercio, la agricultura y la artesanía.

Emmanuel Barot

Toulouse | @BarotEmmanuel

Domingo 29 de octubre

Cuarta entrega de la traducción del artículo "La revolución rusa y la cuestión campesina". Artículo publicado en la revista “L’Anticapitaliste”, No.87, mayo 2017 y en Révolution Permanente, diario digital francés integrante de la red internacional La izquierda Diario

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Considerando que era imposible continuar en la dirección de la colectivización forzada, los bolcheviques operaron a partir de marzo de 1921 el giro de la nueva política económica (NEP), reemplazando el comunismo de guerra, y así surge junto con el sector nacionalizado un gran sector privado, en el comercio, la agricultura y la artesanía.

La producción agrícola se relanza y recupera gradualmente las tres cuartas partes de su nivel previo a la guerra. La vida de la ciudad comienza a renacer. Las relaciones entre el poder bolchevique y el campo se apaciguaron, pero a costa de grandes amenazas a la revolución.

Con el regreso parcial a la propiedad privada, se reconstituyó de hecho un estrato de campesinos ricos, los kulaks, que empleaban a los campesinos pobres como asalariados[11], mientras que una nueva clase obrera se formaba sobre las ruinas de aquella que había hecho octubre, sin tener las tradiciones, aspirando a un modo de vida menos frugal y pasando por la influencia de los “Nepmen”.

En el frente económico, los efectos de la crisis de las "tijeras" (una brecha creciente entre los altos precios industriales y los precios agrícolas) fomentarán procesos locales de autosuficiencia que devuelvan al “moujik” a sus hábitos ancestrales. El entonces necesario refuerzo de la industria sometida a una presión productivista induce por su lado el estancamiento de los salarios y el aumento del desempleo. En resumen, esta crisis contribuye a volver a restablecer la brecha entre los trabajadores de la ciudad y los campesinos, sin satisfacer a la mayoría ni de uno ni de otro.

Al salir del comunismo de guerra, el período de la NEP es una oportunidad, especialmente para Lenin y Trotsky, de medir aún más la profundidad del desafío histórico que debe enfrentar la revolución después de la toma del poder, que aún no es, lejos de ello, sinónimo de socialismo. Sin mencionar la "cuadratura del círculo" (Linhart) encarnada por el "campesino mediano-obrero-explotador", que objetivamente tiene un pie en cada una de las clases antagonistas y para las cuales una política coherente es particularmente delicada de formular en el plano más subjetivo, que invoca toda una psicología social.

La "construcción cultural" de la revolución se convierte entonces en una prioridad política, que requiere combinar las conquistas de "occidente" conducentes a la superación del atraso ruso y la creación de nuevos valores. Crear una nueva subjetividad es una condición para la construcción del socialismo, que requiere penetrar en las profundidades de las masas campesinas.

De ahí la importancia crucial de una política específica en el campo del "estilo de vida" cotidiano, que implica campañas de alfabetización, secularización, organización, envío de jóvenes comunistas para dar un nuevo impulso a los jóvenes de los pueblos, a la institución de los soviets de las aldeas... Sin embargo, todo esto sólo tiene efectos extremadamente moderados, a imagen de los esfuerzos específicos sobre el terreno de la propaganda del partido que tiene dificultad para salirse, subrayó Trotsky en 1923 en Problemas de la vida cotidiana, de su jerga inaccesible a las nueve décimas partes de los campesinos y obreros.

Ese mismo año, Lenin en uno de sus últimos textos, "Acerca de las cooperativas", enfatiza contra el "menosprecio" del que son objeto, "la excepcional importancia que tienen primero desde el punto de vista de los principios (los medios de producción en manos del Estado), y luego, desde el punto de vista de la transición a un nuevo estado de cosas por la vía más sencilla, más fácil y más accesible para el campesino.

Este es, de nuevo, el punto esencial. Imaginar todo tipo de proyectos de asociaciones obreras para construir el socialismo es una cosa; otra cosa es aprender a construir este socialismo prácticamente, de manera que cada pequeño campesino pueda participar en esta labor." Pero, entre la violenta agitación que se experimentó varias veces, en una dirección y luego en otra, y el enraizamiento ancestral de su universo de ritmos, rituales y representaciones de su propia cultura, el campesinado, "se sacudió, apretujado para entrar en los moldes que se le pensaban normalmente destinados" (Lewin), y esta voluntad de edificación no tendrá tiempo para caminar juntos.

También debemos subrayar los cambios que tuvieron lugar entre la NEP de los orígenes y la "neo-NEP" llevada a cabo desde 1924-25 por Bujarin y Stalin. Reconociendo la necesidad esencial de revivir la industrialización del país y acabar con el enriquecimiento de los kulaks.

Trotsky condenó el curso, especialmente dentro de la Oposición Unificada (que reafirma la necesidad de una alianza entre el proletariado rural y urbano y los campesinos pobres, para extraer al campesinado medio de la hegemonía de los campesinos ricos). Hizo hincapié en que esta neo-NEP va por el contrario a reforzar las presiones contra el monopolio del comercio exterior, favoreciendo el desarrollo de los nepmen y kulaks, así como también la burocracia, como nuevos tipos sociales inseparables de la reimplantación en curso, aunque parcial, del capitalismo.

De 1928 a 1929, Stalin finalmente cambió de rumbo, mientras reprimía a la Oposición de Izquierda. Pone en marcha la colectivización forzada y la "deskulakización", una campaña de represión masiva de los kulaks, que en realidad tendrá un espectro mucho más amplio, afectando a muchos campesinos medios y, más generalmente, a todos aquellos que son reticentes a la nueva orientación.[12] En el fondo, simultáneamente al primer plan quinquenal centrado en la industria militar y al enraizamiento del poder burocrático, está en marcha, por lo tanto, la historia del "socialismo en un solo país" y de la degeneración termidoriana .

Mientras que la clase obrera rusa cambió profundamente su fisonomía, la generación revolucionaria de 1917, para sus sobrevivientes de la guerra civil, había sufrido el impacto de los fracasos revolucionarios en Europa occidental, despertando la apatía, la retirada o cinismo. Y el nuevo poder estalinista, liquidará la mayor parte de esta generación en la década de 1930. "La tormenta de la colectivización, sabemos, ha eliminado o reemplazado la comuna rural - mientras que la derevnja, la villa, permaneció. Y con ella, por más tiempo aún, el campesinado ", resume Lewin. [13]

Es también el destino del campesino ruso y del pueblo, no sólo de la clase obrera urbana, lo que dependerá de estos fracasos -por lo cual, antes de Lenin y Trotsky, encontramos la advertencia de Engels en el condicionamiento de cualquier vía hacia el socialismo en Rusia a la victoria de la revolución internacional.

Dos lecciones

La primera, de metódo, se refiere al análisis y a la mirada históricos. En su artículo "Tolstoi, espejo de la revolución rusa" de septiembre de 1908, Lenin señaló la serie de contradicciones "flagrantes" encarnadas por el escritor, subrayando que "no son el efecto del azar, son la expresión de las condiciones contradictorias en las que tuvo lugar la vida rusa durante el último tercio del siglo XIX. La campiña patriarcal, que acababa de ser liberada de la servidumbre, había sido entregada a la capital y al fisco para ser literalmente saqueadas.

"Los viejos fundamentos de la economía campesina y de la vida campesina, que se habían mantenido a lo largo de los siglos, fueron demolidos con una rapidez increíble. Por lo tanto, es necesario juzgar las contradicciones de las opiniones de Tolstoi, no desde el punto de vista del movimiento obrero contemporáneo y del socialismo contemporáneo (tal juicio es ciertamente necesario, pero no es suficiente), sino desde el punto de vista de protesta contra el capitalismo en marcha, contra la ruina de las masas despojadas de sus tierras, protesta que venía de la campiña patriarcal rusa ... "

De la misma manera, debemos tener en cuenta que las contradicciones de los primeros años de la revolución rusa, en general, y sobre la cuestión campesina en particular, deben ser evaluadas no por un tribunal de una razón histórica perfectamente ficticia, sino en las condiciones reales en las que la más formidable y ambiciosa empresa de emancipación revolucionaria tuvo que enfrentarse a las situaciones objetivas más extraordinariamente difíciles y asumir la dirección, antes que la contrarrevolución estalinista hiciera sus propias fechorías confiando metodológicamente y alimentando las debilidades de los primeros años, mientras trabajaba metódicamente para destruir lo que la había fortalecido.

La segunda lección es más estratégica. Esta sección específica de la historia de la revolución rusa no continúa debatiéndose por nada, sino que pone de relieve hasta qué punto la cuestión campesina ha sido y sigue siendo un tema estratégico que desafía la teoría de la revolución permanente, en particular, para actualizar su visión de las condiciones para reconstruir hoy una política de hegemonía obrera consecuente. Engels en La guerra campesina en Alemania o Marx en el 18 Brumario ya insistieron en el papel principal de la cuestión campesina; pero en la segunda mitad del siglo XX, las revoluciones china y cubana, los movimientos de liberación nacional, etc., han demostraron a su vez que la unidad campesina-obrera realmente es nada simple.

Si más de la mitad de la humanidad en la actualidad ha pasado a ser asalariada, haciendo de la centralidad obrera un centro de gravedad para cualquier estrategia revolucionaria incluso aún más que hace un siglo, la cuestión de la producción agrícola, el campesinado y la tierra, especialmente en el contexto de una crisis ecológica y alimentaria que ya afecta a regiones enteras del planeta, continúa surgiendo simultáneamente en toda su agudeza y especificidad.

Traducido por Estefanía Santamaría

Notas

[11.] Ver por ejemplo la “Lettre du paysan I. Smirnov, village de Kourganovaïa, distrito de Belyy, provincia de Smolensk, dirigida al Krestianskaya Gazeta [periódico campesino] del 15 de mayo de 1927, en "Nosotros, campesinos. Lettres aux soviets 1925-1931 ", París, Verdier, 2004, capítulo 4 “La lutte des classes se déchaine”, p. 62-63 : “Escribo para decir la medida en que los campesinos pobres no están bien en las zonas rurales, donde las fincas y kulaks acomodados prevalecen por su número de votos, y pido una explicación de cómo el campesino pobre puede salir de este lío. Dada la urgencia de la situación en la misma comuna, también pido ayuda ... Es que, desde 1917, nosotros, los pequeños campesinos, nos hemos esforzado por la socialización al pie de la letra en nuestra villa, para un reparto justo para cada boca, pero como se está en minoría, ¿en esta hora tenemos tierra, exactamente igual que antes de la revolución de Octubre?: hay quienes viven a cuenta de su vasta propiedad y hay otros que son explotados por ellos ... "

[12.] Los debates sobre la naturaleza, la importancia social y, por tanto, el destino reservado a los kulaks, se animaron particularmente a finales de los años 20. Marot, op. cit., sección IV-V, p. 76-77 en particular, recuerda que el presupuesto común a la Oposición de Izquierda y la derecha del partido bolchevique y a Stalin en particular, fue la existencia de una diferenciación de clase consistente dentro del campesinado. Basándose en el trabajo de Robert Brenner, Marot afirma que todos han caído en la ilusión de un "peligro kulak" en realidad sobreestimado. Véase también, sobre el vasto problema de la NEP, “La question paysanne en URSS (1924-1929)?”, op. cit.

[13.] M. Lewin, op. cit., respectivamente p. 72 y 81.






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