Política Bolivia

NO ES SOLO UN INCENDIO ES EL CAPITALISMO

Incendio en Otuquis: nuestros bosques vuelven a arder

Un incendio voraz vuelve a asolar el pantanal boliviano. Pobladores y miembros de la Central Indígena Chiquitana piden ayuda para combatir el fuego. Medios locales informan que son al menos 2.500 hectáreas diezmadas por este nuevo incendio. Aunque el fuego ingresó por Brasil, los decretos que habilitaron las quemas para los negocios agroindustriales y ganaderos del MAS, como era de esperarse, no fueron abrogados por el autodenominado Gobierno de transición de Áñez.

Dalila Fabreger

Militante de Pan y Rosas

Lunes 16 de marzo

Foto: fuego en Otuquis (ANF)

En plena emergencia por el COVID-19 (coronavirus) a nivel mundial, emerge en nuestro país nuevamente la pesadilla del 2019, cuando 5 millones de hectáreas de la Chiquitanía y el Chaco fueron diezmadas por un devastador incendio propiciado por el decreto ecocida 3973, emitido por el ex Gobierno de Evo Morales en complicidad con los agroindustriales, que amplió la frontera agropecuaria facilitando el desmonte por medio de la quema de pastizales.

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Aunque el fuego esta vez ingresó por Brasil, hay que decir que los decretos que habilitaron las quemas para los negocios agroindustriales y ganaderos del MAS, como era de esperarse, no fueron abrogados por el autodenominado Gobierno de transición de Áñez. Esto no se debe a que por su "carácter transitorio" eviten imponer medidas, al contrario, si algo viene haciendo Áñez es justamente desplegar una serie de medidas que en tiempo acelerado buscan desmantelar varias de las medidas democrático formales del Gobierno del MAS. Es decir, esta situación de crisis permite desnudar que al igual que el MAS, ninguna variante de la derecha golpista dejará de trabajar en contubernio con la agroindustria y los intereses trasnacionales.

Incendio en el parque nacional Otuquis

Se informa de un foco de incendio que ingresó en nuestro país el pasado 12 de marzo procedente de Brasil. Según reportes desde el lugar son al menos 2.500 hectáreas diezmadas por este nuevo incendio. Este parque nacional forma parte del pantanal boliviano, un humedal de importancia internacional declarado sitio RAMSAR [1] el año 2001.

Otuquis fue una de las áreas protegidas, junto a Ñembi Guasu, que sufrió más por los incendios de 2019, y según las declaraciones del presidente de la Central Indígena Chiquitana de la provincia Germán Busch, se viene combatiendo el fuego en esta zona desde hace meses, por que el fuego se apaga y se vuelve a iniciar. Además, menciona que son pocas las personas que tratan de apagar el fuego, aproximadamente unas 50 que viven en el lugar, pero que no cuentan con la indumentaria necesaria para esta emergencia.

El incendio, al darse en la selva virgen y en lugares inundados dificulta mucho las acciones de control del fuego por tierra, la única manera de combatirlo es por aire. Al momento se han dirigido al lugar bomberos y militares pero como se dijo, es necesario combatir el fuego por aire. Después de los terribles incendios del año pasado, se deberían ya haber trabajado acciones de prevención y otras instuciones para dar respuesta inmediata a los incendios, con capacitaciones constantes a bomberos y o para mitigar incendios, desde el Gobierno. Además de pensar seriamente en conseguir aviones hidrantes que puedan ayudar a combatir efectivamente los focos de incendios en lugares inaccesibles. Recordemos que el año pasado se tuvo que recurrir al alquiler y préstamos de estos aviones.

La pérdida de nuestra biodiversidad no es un asunto menor, constituye una prioridad nacional; el fuerte consumismo derrochador, extractivista, deforestador, contaminador e irresponsable de las grandes empresas y transnacionales con la venia de los gobiernos, está agotando la capacidad de la madre tierra. Lo que fue tan criticado en el Gobierno de Evo Morales por los actuales gobernantes, es ahora su mismo accionar, habilitando el 42% del suelo en Beni para el agronegocio y ni intención alguna existe de derogar los decretos ecocidas 3973 o 2366, además de dar paso a una técnica sumamente nociva para el medio ambiente como es el Fracking.

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Actualmente nos encontramos ante una emergencia mundial por la pandemia del COVID-19 (coronavirus), que si bien no es un tema menor, está acaparando toda la atención de los medios y gobiernos, dejando de lado los terribles problemas que a largo plazo nos está trayendo el capitalismo.

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Bolivia es uno de los lugares menos preparados para afrontar el cambio climático y aún así nos damos el lujo de perder millones de hectáreas de bosques y agua sin priorizar las medidas necesarias. La prensa oficial contribuye al alarmismo mundial por la pandemia mientras que existen niños indígenas muriéndose de hambre y enfermedades todos los días, por la criminalidad del agronegocio y los agrotóxicos, mientras cientos de miles de animales mueren por culpa de la voracidad capitalista y la descomposición social que genera un modelo económico basado en el “sálvese quien pueda”.

No solo la economía está colapsando, sino todo nuestro planeta, y en este derrumbe arrastramos a la vida natural. ¿Hasta cuando se va a seguir justificando un sistema económico criminal, genocida, ecocida e injusto? No hay soluciones tibias ni reformistas ante una descomposición global que nos arrastra a todos a un abismo, la única manera es tirar este sistema que solo nos ha llevado a la miseria económica y a la descomposición social. Que estos monstruos que surgen ahora en estos “claroscuros” sean los últimos vestigios del viejo mundo decadente del capitalismo, como dijo Gramsci.






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