Internacional

HUELGA GENERAL EN FRANCIA

Gran demostración de fuerza del movimiento obrero en Francia

La huelga paralizó sectores estratégicos como el transporte y las refinerías. Según la CGT se movilizaron 1.500.000 personas en todo el país. Qué dejó la primera jornada.

Jueves 5 de diciembre de 2019 | 21:34

Como se preveía el paro fue enorme en la RATP (compañía que gestiona el Metro y otros transportes en París) y en la SNCF (compañía de trenes). En esta última, que es un poco la imagen de lo que pasa en toda Francia, todos los empleados se pusieron en huelga, incluso hubo una fuerte tasa de paro en los sectores de la administración, lo que muestra el nivel de descontento. Air France, EasyJet y otras compañías aéreas anularon una buena parte de sus vuelos.

La gran sorpresa para el Gobierno es el fuerte paro en la educación nacional: la tasa de ausentismo en los jardines de infantes y las escuelas primarias es del 55 % en todo el país y del 78 % en París.

El “servicio mínimo”, exigido por la ley para que se garantice la apertura de los establecimientos escolares, solo se cumple en tres escuelas de las más de 650 que existen en la región parisina. La amplitud nacional de la protesta se expresó también en otras áreas metropolitanas, como en varias ciudades medianas y pequeñas del país. Resulta difícil presentar la huelga como una jornada basada solo en demandas corporativas.

Más información: Huelga histórica y movilización multitudinaria en Francia contra la reforma previsional de Macron

También, a pesar de las dificultades, comenzó a sentirse una tendencia embrionaria en el sector privado, con sectores que nunca habían parado como muchas medianas y pequeñas empresas. De aquí al próximo lunes o martes la gran mayoría de los sectores “recondujeron”, como se suele decir en Francia, cuando se vota continuar el paro.

En este primer día de huelga general por la contundencia del paro, por la masividad en las manifestaciones a pesar del frío y las dificultades de acceder a las marchas, por el propio paro del transporte, 806.000 personas se manifestaron en toda Francia según el Ministerio del Interior, mientras que según la CGT fueron 1.5 millones. Algo inédito para una primera jornada de acción pues en general no se llegó, en el comienzo de los anteriores movimientos sociales, a esos niveles de participación en las primeras manifestaciones. Lo que muestra también el grado de preparación inédito y novedoso de esta acción.

Las acciones controladas por las organizaciones sindicales permitieron que las direcciones de éstas salgan fortalecidas. Es este último aspecto el que destacó Edouard Philippe, primer ministro francés, quien "rindió homenaje" a los sindicatos que "organizaron bien" la jornada; entiéndase sin demasiada violencia a pesar de todo, marcando la diferencia con las protestas de los chalecos amarillos. Pero este éxito inmediato que reposiciona a las direcciones sindicales como actores del régimen político, no resuelve para nada las contradicciones de su situación. Esto es el comienzo de una radicalización, y el hecho de que una parte de la base obrera tome ejemplos de la lucha de los chalecos amarillos (“giletjaunisation”), perceptible en la RATP, los docentes y otros sectores que por primera vez pararon, muestra una dinámica que la huelga general solo puede fortalecer, aunque aún falta estructurarla de forma superior tanto a nivel de organización como de coordinación.

Durante la preparación de la huelga comenzaron a surgir señales de coordinación y organización, más allá de los estrechos límites impuestos por las direcciones sindicales, hubo reuniones exitosas de coordinación entre distintos sectores. Como sucedió en las asambleas generales interprofesionales de La Genérale y el Front de Lutte, también la reunión de este viernes llamada por el Encuentro interprofesional de la región parisina convocada por los huelguistas del Metro y ferroviarios abierta a otros sectores en lucha, son importantes primeros pasos.

La semana que viene será decisiva. Frente a la magnitud de la advertencia, el Gobierno ha acelerado el calendario de negociaciones que hasta ahora eran secretas. Por el momento es difícil que el Gobierno renuncie a la reforma: si lo hace el quinquenato de Macron está terminado.

De hecho, toda la discusión dentro del Ejecutivo es saber a quién se le aplicará la reforma y si es necesario rectificar las cuentas de inmediato. Sobre el primer punto, es probable que el Gobierno plantee que el nuevo sistema de puntos no se aplicará a los nacidos antes de 1968, incluso antes de 1973 o... más. En relación al segundo punto, sectores importantes de la presidencia, y también algunos ministros abogan por un aplazamiento de cualquier ajuste financiero (que implicaría un aumento de la edad requerida para tener una jubilación plena) para después del 2021.

En Matignon (sede del primer ministro) están más preocupados por los grandes equilibrios presupuestarios y se oponen a cualquier concesión, esto podría “obligar” a entrar en la huelga a la CFDT (Confederación Francesa Democrática del Trabajo). Los dirigentes de esa central sindical han mostrado su apoyo a la contrarreforma previsional y se negaron a apoyar la huelga, poniendo como condición negociar los tiempos de aplicación de la reforma, pero esa posición se mantiene frágilmente, incluso sectores de esa confederación ya han parado hoy, como los ferroviarios.

Esta situación, lleva a que sectores del régimen aconsejen dar “algo” a los sindicatos para lograr que al menos algunos salgan de la huelga. La jornada de este jueves alienta ese intento de salida, pero temiendo perder la imagen reformadora que busca mostrar el Gobierno, a la vez que las divisiones reales en el Gabinete, no aseguran todavía nada.

Nos encaminamos a un momento clave. Todas las direcciones sindicales deben dejar las negociaciones formales o informales con el poder. Los huelguistas deben tomar en sus manos la huelga para decidir los pasos a seguir, dándole vida al paro, extendiéndola a otros sectores en especial a las empresas privadas, así como también integrando a fondo en sus reclamos a otros sectores explotados y oprimidos como los chalecos amarillos, la juventud y los barrios populares.

Como dicen las asambleas: la regresión social no se negocia y la huelga a los huelguistas. Las discusiones en las manifestaciones, la masiva cabecera de la marcha en París, así como el enorme entusiasmo que generó el hecho de que los bomberos hayan hecho retirar a los policías que tenían encerrados a los manifestantes en la zona de la Plaza de la República, como la realidad y contundencia misma de la huelga demuestran que hay fuerzas para vencer a Macron. Es importante que estas fuerzas potentes se expresen hasta el final.






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