Juventud

SANTA CRUZ: PAUSA EN EL CONFLICTO UNIVERSITARIO

Estudiantes movilizados celebran victoria política y levantan toma de la UAGRM

Ayer, miércoles, a partir de las 10:00 sesionó el Ilustre Consejo Universitario (ICU) de manera extraordinaria hasta las 19:30, como resultado de la presión ejercida por los estudiantes universitarios movilizados que tomaron la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM).

Jueves 21 de julio de 2016 | 10:57

Foto: El Deber. Rector, Juan Ortubé, firma acuerdo con los estudiantes movilizados.

En el consejo, a denuncia de los estudiantes, se abordaron puntos diferentes al pliego petitorio que resolvieron en la asamblea del día domingo 17 de julio por la noche, donde se exigía lo siguiente:

1. Anulación total del claustro universitario.
2. Renuncia de todos los miembros de la corte electoral permanente.
3. Convocatoria al Congreso Universitario.
4. Voto igualitario.
5. Auditoría a las dos gestiones anteriores y a las direcciones universitarias.

A diferencia de esto, los puntos que el ICU abordó y aprobó fueron:

1. Ampliación del calendario académico por dos semanas con opción al retiro de materias.
2. Anulación de las elecciones a rector y vicerrector y nueva fecha para concluir las elecciones a director de carrera, decanos y vice-decanos para el martes 26 de julio.
3. Convocar para la segunda quincena de octubre a un Congreso Universitario Docente Estudiantil.
4. Reunión del ICU el viernes para elegir a un nuevo rector.

Una vez conocida las resoluciones del ICU se convocó a una asamblea estudiantil ayer por la noche, donde se resolvió levantar la medida de protesta, asumiendo que se obtuvo una victoria política aunque parcial, ya que varios puntos no se lograron, además, tomando en cuenta que el movimiento estudiantil despertó después de más de 4 décadas, desde aquellos tiempos de las dictaduras militares de los 70, donde era vanguardia de la resistencia y lucha revolucionaria que buscaba transformar la Universidad para ponerla al servicio del pueblo trabajador. Más de 4 décadas en las que estuvo arrinconado y ausente de las transformaciones y aislado de los conflictos del país, convirtiéndose incluso en punta de lanza de la reacción durante los bochornosos hechos de racismo en el conflicto provocado por la derecha fascista de la media luna. Tiempo en el que los grupos de poder (camarillas) de docentes y estudiantes fueron aislando a la universidad pública de la realidad nacional, para convertirla en un medio de enriquecimiento y poder. En un feudo en el que fueron eliminando las ideas revolucionarias, la reflexión y la crítica.

Otra victoria parcial fue el haber logrado que se anulen las elecciones a Rector y Vicerrector y que se convoque, para la segunda quincena de octubre, a un Congreso Universitario, que es el máximo órgano de decisión y que tiene la facultad de reformar totalmente el Estatuto Orgánico de la Universidad.

Los estudiantes movilizados durante todo el conflicto decidieron permanecer con una clara independencia política y mantuvieron por sobre todo la unidad. Practicaron el pluralismo ideológico-político y la asamblea fue el instrumento orgánico de deliberación y decisión al cual se recurría en todo momento para asumir decisiones importantes. Se organizaron en comisiones. Cada puerta cerrada era una barricada y aula de aprendizaje desde donde se hacia la vigilia, se aprendía, discutían ideas y se resistía a las permanentes agresiones provocadas por las camarillas. La solidaridad y simpatía por parte de docentes, estudiantes y la población que apoyaba la toma, llegó al punto de llenar abundantemente el almacén de alimento y víveres.

“Decidimos dejar de pasar clases, para pasar a la historia”

Hubo dos días decisivos para que la toma de la universidad adquiera dimensión nacional y para que la vanguardia opte “por dejar de pasar clases, para pasar a la historia”, dos días heroicos, de lucha y resistencia que fueron reflejados por los medios de comunicación más importantes del país, llegando incluso a pronunciarse autoridades como el Ministro de Gobierno, el Prefecto del Departamento de Santa Cruz, la Iglesia Católica, diputados, senadores, etc., días en que los estudiantes alzaron su voz al cielo y dijeron: ¡basta!

El miércoles 13 de julio, cuando los estudiantes indignados por la forma en que la corte electoral manipulaba las elecciones y los votos para favorecer a los grupos de poder tradicionales, decidieron tomar sus instalaciones y quemarla llegando a enfrentarse con la policía militar quien gasificó, reprimió y detuvo a 13 estudiantes, que posteriormente fueron liberados por la presión y movilización.

Y el jueves 14 de julio, día en que la resistencia se enfrentó y derrotó en un violento enfrentamiento que dejó más de 40 heridos y 3 detenidos, por la policía, con matones de las barras bravas de equipos deportivos contratados por la FUL (Federación Universitaria Local) y el candidato a rector Saúl Rosas, quienes con la intención de desmovilizar agredieron violentamente con un arsenal de explosivos, piedras, armas blancas, etc. para escarmentar a las bases movilizadas. Utilizaron como justificación de la embestida la falsa información mediática de que estudiantes universitarios ajenos del interior del país hubiesen intervenido la universidad para provocar destrozos, apelando incluso a los viejos prejuicios regionalistas al acusar a los movilizados de ser “k´ollas” que invaden la universidad “camba”.

No resignados a aceptar la derrota recurrieron a tomar otras medidas criminales como instruir a funcionarios del Seguro Universitario, por parte del rector Juan Ortubé, de no atender a los estudiantes heridos durante el enfrentamiento, atentando contra la vida de los estudiantes heridos de gravedad como es el caso del universitario de sociología Fausto Vargas, quien tiene el brazo fracturado y necesita de una cirugía urgente, a quien hasta la fecha con medidas burocráticas no lo atienden.

Fueron dos días en que se expuso abiertamente el corrupto funcionamiento de la universidad pública infestada de camarillas corruptas de docentes y estudiantes que a lo largo del tiempo han ido creando estructuras para enriquecerse y mantenerse en el poder con métodos criminales, como el matonaje y la prebenda, la cooptación y la represión. Se desconocieron a las autoridades estudiantiles como la FUL, los centros facultativos y de carrera por estar al lado de los poderosos y no representar los verdaderos intereses de las bases movilizadas.

Un triunfo parcial

Estos grupos de poder tuvieron que reconocer públicamente la crisis estructural de la Universidad y retractarse de las falsas afirmaciones de que la toma habría estado garantizada por gente ajena a la universidad y que fueran vándalos. Asustados y presionados tuvieron que recurrir a otra instancia, al juego legal que ellos saben dominar ya que fueron ellos quienes elaboraron esas normas para impedir que afecten sus intereses. A partir de ahí calcularon la relación de fuerzas y vieron que podían ganar, así que aprovecharon las debilidades del movimiento y lograron su cometido.

Convocaron a un ICU amañado, con autoridades docentes y estudiantiles que en su mayoría operaban y eran parte de las camarillas tradicionales. Levantamanos que se dedicaban a desestimar las demandas estudiantiles argumentando que estaban fuera de la norma y que el ICU no es una instancia donde se pueda resolver la profunda crisis de la universidad pública. Fue así que se hicieron a un lado las 5 demandas del pliego petitorio y se agendaron otros 4 puntos, los cuales mencionamos más arriba.

Pese a todo esto, los 4 puntos aprobados son la expresión de una nueva relación de fuerzas establecida por el movimiento estudiantil frente a las camarillas y son un punto de apoyo para continuar y profundizar la organización de los estudiantes de base para pelear por el voto universal igualitario.

Trabajo de bases para fortalecer el movimiento estudiantil

En dicha asamblea de ayer jueves, también se resolvió hacer un trabajo de bases para hacer conocer a toda la población universitaria, mediante asambleas, marchas, debates, reuniones, etc. no solamente el pliego petitorio sino exponer la profunda crisis en la que está inmersa la universidad pública y así también el espíritu combativo de la vanguardia que se organizó para sostener la toma. Generando la lucha de ideas, reflexión y crítica para darle fuerza al movimiento estudiantil que acaba de nacer y busca transformar la Universidad de raíz.






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