Internacional

BLACK LIVES MATTER

El asesinato de George Floyd despertó la ira de una ciudad

Las protestas continuan en Minneapolis. Mientras los policías asesinos siguen libres, la Guardia Nacional fue llamada para reprimir a los manifestantes. Los medios de comunicación satanizan a los manifestantes como criminales y saqueadores, está claro que los verdaderos criminales son los policías asesinos y la Guardia Nacional que los protege.

Jueves 28 de mayo | 17:10

Jeff Wheeler/Star Tribune vía AP

Por segunda noche consecutiva, la gente tomó las calles de Minneapolis, estado de Minnesota para protestar por el asesinato de George Floyd, y por segunda noche consecutiva, la policía salió con todo el equipo antidisturbios, gaseando y disparando balas de goma a quienes se movilizaban. Los manifestantes se defendieron y ahora ha comenzado la criminalización de las protestas, y muchos llaman a los manifestantes saqueadores y criminales.

Pero los verdaderos saqueadores y criminales no son los que cantaban Black Lives Matter (Las Vidas Negras Importan, NdelT) en las calles anoche.

El asesinato de George Floyd atrajo la atención de la prensa nacional e internacional tras la viralización de un vídeo de su muerte. En el video se ve que Floyd fue brutalmente asfixiado por un policía de Minneapolis que presionó su rodilla en el cuello de Floyd durante varios minutos. Al igual que Eric Garner, Floyd gritó "No puedo respirar" una y otra vez. Incluso mientras los transeúntes rogaban a los policías que se detuvieran, los oficiales continuaron ahorcando a Floyd. Después de diez largos minutos de tortura, Floyd, un guardia de seguridad de 40 años, murió a manos de la policía de Minneapolis.

La respuesta al video ha sido abrumadora. Fue compartido millones de veces. Sindicatos de todo Minnesota hicieron declaraciones contra la Policía de Minneapolis, como la AFL-CIO (La Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales, la mayor central obrera del país, NdelT) de Minnesota, Unite Here, Hospitality Union, y el Minnesota’s United Steelworkers (sindicato de trabajadores hoteleros, de la hospitalidad y trabajadores del acero, respectivamente, NdelT) . La Universidad de Minnesota respondió cortando todos los lazos con la policía de Minneapolis.

Los cuatro policías involucrados en el asesinato fueron despedidos, pero ninguno arrestado, a pesar de la abrumadora evidencia en el video donde muestra que asesinaron intencionalmente a Floyd. El alcalde demócrata de Minneapolis, Jacob Frey, pidió el arresto del oficial cuya rodilla estaba en el cuello de Floyd, ignorando que fueron cuatro policías los que lo ejecutaron aunque sólo uno haya sido el autor material. Y Frey no habló de la violencia policial continua durante la protesta. Ahora, después de esta segunda noche de manifestaciones, llama a la Guardia Nacional para reprimir a los manifestantes. La hipocresía es asombrosa: pide justicia, pero luego llama a la Guardia Nacional para aterrorizar aún más a la comunidad negra.

La primera noche las protestas convocaron a miles que marcharon hacia el tercer distrito policial. Fueron gaseados y les dispararon con balas de goma. Hubo un fuerte contraste entre las acciones de la policía contra los manifestantes de Black Lives Matter y los manifestantes blancos armados que asaltaron el capitolio del estado de Michigan y gritaron a los policías. No hubo gases lacrimógenos ni balas de goma, después de todo contaban con el apoyo de Trump y de sectores clave del capital, como el diario Wall Street Journal.

Al día siguiente de las poderosas protestas en Minneapolis, un grupo más pequeño de manifestantes se reunió frente a la casa de Derek Chauvin, escribiendo "asesino" en su entrada. Una persona publicó en Facebook que los trabajadores de la entrega de alimentos se negaron a llevarle comida cuando se enteraron de quién era. Ahora, la Guardia Nacional está apostada fuera de la casa de este policía asesino. Esto es un fuerte recordatorio del papel opresivo del estado: en lugar de arrestar a un conocido asesino, la Guardia Nacional lo está protegiendo.

Mientras tanto, la ciudad de Minneapolis comenzó a construir un muro alrededor del tercer distrito policial con vallas de concreto y acero, evaluando correctamente que habrá más protestas. Esto también muestra las prioridades del estado. En lugar de simplemente arrestar a los hombres que mataron a Floyd, prefieren construir barricadas alrededor de la estación de policía.

Pero Minneapolis no fue la única ciudad que vio protestas anoche. En Los Ángeles, se convocó una marcha contra la violencia policial, en la que los manifestantes bloquearon una autopista. Un coche de policía se abrió paso entre una multitud de manifestantes, hiriendo a uno de ellos. El infame policía de Los Ángeles escribió en Twitter: "Entendemos tu ira y tu dolor. Siempre facilitaremos la libertad de expresión. Y punto. Todo lo que pedimos es que las protestas se lleven a cabo de forma segura y legal". Tal preocupación significa poco cuando proviene de una fuerza policial conocida por su brutalidad contra la comunidad negra y la represión de las movilizaciones.

En Minneapolis, en la segunda noche de protestas este miércoles, la policía intensificó rápidamente las acciones contra los manifestantes que salieron en menor número que la noche anterior. Una vez más, la policía se puso el equipo antidisturbios y gaseó a los manifestantes a primera hora de la noche. La policía sacó a la caballería, literalmente, para confrontar a los manifestantes en un intento de suprimir las protestas.

A medida que pasaba la noche, la multitud creció a miles de personas que expresaban la rabia de ser oprimidos por una fuerza policial asesina y por la completa injusticia de todo el sistema y su brutalidad hacia los afroamericanos. Mientras la policía hacía llover gas lacrimógeno sobre los manifestantes, una sucursal del comercio Autozone fue incendiada. Saqueadores irrumpieron en varios negocios, incluyendo una tienda Target en el sur de la ciudad, y vigilantes blancos armados, algunos de los cuales llevaban motosierras, salieron para supuestamente "proteger los negocios de los saqueos".

Como uno podría imaginar, la derecha se está está haciendo una fiesta con las imágenes de afroamericanos incendiando negocios y tomando cosas de Target. Tucker Carlson, el derechista y trumpista presentador de Fox News dijo que "Malas opiniones, brutalidad policial... todo eso es malo, pero nada de eso es tan malo como lo que acaban de ver... Los disturbios son una forma de tiranía. Los fuertes y los violentos oprimen a los débiles y a los desarmados. Es opresión. ”

Aunque Tucker Carlson es quizás el tipo más repugnante de ultra-derecha, lo que dijo es indicativo de una forma de pensar aún más amplia: poner en peligro la propiedad privada de Target y Autozone es peor y "más opresivo" que los asesinatos de la comunidad negra.

Y de repente, en el perverso universo de Carlson, la juventud negra, sistemáticamente criminalizada por la policía, precarizada o desempleada se convierte en "los fuertes y poderosos" opresores. Llevarse una lámpara, ropa o incluso una TV de Target te convierte en un criminal - un saqueador que pone en peligro la democracia. Es la historia que los medios de comunicación reproducirán y repetirán todo los días ¿No es la razón por la que llamaron a la Guardia Nacional para reprimir las protestas en lugar de encarcelar a los policías asesinos?

Llevarte un televisor te convierte en un criminal. Pero ser una corporación gigantesca rescatada por el gobierno, eso es lo normal. Así que deberíamos preguntarnos: ¿quiénes son los verdaderos saqueadores? ¿Target, que paga a los empleados $11 dólares por hora para obtener ganancias masivas para su CEO, que acumula casi $57 millones de dólares? ¿Un pequeño grupo selecto de 8 personas que poseen la mitad de la riqueza mundial y agotan los recursos del mundo? Si miras los medios de comunicación, te tratarán de convencer de que es ese joven negro que toma un televisor de 100 dólares de Target.

Es por eso que tenemos que poner la culpa en el lugar que le corresponde: Derek Chauvin y los tres policías que lo acompañan son asesinos que deberían ser encarcelados. Su crimen está grabado. Pero como son policías, tenemos que movilizarnos incluso por esta demanda básica.

Todo en este caso pone de manifiesto la completa injusticia del sistema capitalista y racista. El asesinato de George Floyd ya era un crimen atroz, un crimen que se agrava cada segundo que los policías asesinos pueden pasar en la comodidad de sus casas en lugar de encerrados en las mismas prisiones donde un sin número de afroamericanos y pobres son encarcelados por mucho, mucho menos. Resalta la forma en que la propiedad privada se valora por encima de las vidas de la comunidad negra - y de hecho, como el coronavirus ha demostrado, las vidas de la clase trabajadora.

En este momento, es clave levantar nuestras voces en protesta - tomar las calles cuando podamos, exigiendo el encarcelamiento de los policías asesinos y el fin de toda la brutalidad policial. Los ejemplos de los sindicatos que han hecho declaraciones es también un paso clave en la dirección correcta. Pero, necesitamos más. Estamos en medio de un repunte de la lucha de clases y el movimiento Black Lives Matter puede profundizar, fortalecer y radicalizar ese proceso. Necesitamos la unidad de la clase obrera y de los oprimidos, asumiendo la demanda de que Las Vidas Negras Importan, contra la violencia policial, pero también demandas con respecto a la crisis del coronavirus, que ha afectado desproporcionadamente a la comunidad negra. Esta unidad, de la clase obrera y los oprimidos, organizando huelgas, piquetes y marchas es la fuerza social que puede aplastar este sistema.






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