Política Bolivia

TRIBUNA ABIERTA

Educación en Bolivia: sin un plan de clases a distancia, se viene la improvisación y el caos

La incapacidad del ministerio de educación de proponer una estrategia de clases a distancia, debe ser respondida con una alternativa levantada desde el magisterio organizado. Si no tenemos alternativas, se impondrá con más fuerza lo que ya viene sucediendo, el desastre.

Vladimir Mendoza M.

Ex Ejecutivo del Magisterio Urbano de Cochabamba

Domingo 31 de mayo | 17:22

Foto: El Universitario

Desde el 12 de marzo en Bolivia no hay clases para las escuelas fiscales como producto de la emergencia sanitaria por el virus del COVID – 19. Todo este tiempo, la línea de conducta del Ministerio de Educación ha sido completamente errática. Independientemente del desarrollo de la pandemia en Bolivia, donde el país sigue teniendo un alza alarmante de contagios con situaciones de desastre como el Beni, al ministro Victor Hugo Cárdenas nada parece sacarle de la cabeza que en algún plazo, corto o mediano, el retorno a las clases presenciales será posible.

Ya en abril, donde todos los pronósticos de cifras de contagios hablaban de un alza considerable en las semanas venideras, Cárdenas salió a decir que las clases iban a reanudarse desde la segunda quincena de mayo. Repudiado ampliamente por la población y desmentido por la realidad, tuvo que desdecirse. A partir de dicho mes, empieza la demagogia inacabable de “planes de contingencia”, “reglamentos” y todo tipo de lucubraciones sobre la “educación virtual” que Cárdenas anduvo prometiendo para salir del paso frente a un hecho evidente: han pasado casi cien días sin clases en las Unidades Educativas fiscales y el ministerio no tiene nada; ningún plan, ninguna estrategia para cambiar la situación.

¿Por qué Cárdenas es un malqueda?
Según el diccionario de nuestra lengua, malqueda es una persona que no cumple sus promesas o su deber. El ministro de educación está incumpliendo el más elemental de sus deberes: garantizar un derecho universal de las niñas, niños y jóvenes bolivianos que en la propia Constitución adquiere la categoría de una función suprema del Estado. Y mientras incumple sus prioridades, se da a la tarea de destilar demagogia sobre el “inicio de clases virtuales”.

De otra parte, los estudiantes de las Unidades Educativas particulares han estado recibiendo contenidos en formatos virtuales, ciertamente no en consideración de sus derechos humanos, sino para salvar los negocios de la empresa privada ligada a la educación. La calidad y relevancia pedagógica de lo que reciben los estudiantes de los colegios particulares es altamente cuestionable, tanto que se han generado movimientos autoconvocados de padres y madres de familia que han venido exigiendo la rebaja de la pensión en un 50% o incluso la suspensión de las clases mal llamadas “virtuales” en ese sector. De su parte, el Ministerio de Educación, de una manera completamente irregular, ha permitido que la Iglesia católica y otros mercaderes del rubro estén realizando una estafa económica y educativa a las familias que tienen hijos en las privadas.

En tanto, más de 3 millones de niñas, niños y jóvenes que asisten a la escuela fiscal no han recibido nada del sistema educativo.

El gobierno y su ministro de educación nos empujan al caos
Aunque no hay instructivas oficiales, las autoridades educativas, sobre todo a partir de las Direcciones Distritales, se han dado a la tarea de impulsar el establecimiento de algo que llaman “clases virtuales”. Los docentes de las Unidades Educativas son reunidos por la dirección y básicamente reciben la orden verbal de “comenzar” las clases. De esa forma se están generalizando prácticas como enviar tareas por whatsapp, cuyos resultados son obviamente malos por un sinfín de razones pedagógicas y didácticas que no cabe analizarlas aquí. En este marco, de absoluta improvisación fomentada desde las autoridades educativas, están empezando a expandirse todas las arbitrariedades correspondientes: Hay directores/as que ordenan a su plantel docente asistir personalmente a los hogares de los estudiantes para entregar tareas, una colega del área dispersa comentó la intención de su director de pedir cuotas en dinero a los docentes para comprar una cabina desinfectante y así garantizar el retorno a las aulas (¡!), también se ha conocido una instructiva escrita del director distrital de Pasorapa (Cochabamba) de retornar a clases, y así…

A la vez están empezando a repetirse los ultimátum de comunidades campesinas y organizaciones sociales para el inmediato retorno de los docentes a sus fuentes de trabajo, lo que abre un escenario de conflictos entre comunidad/familias vs. docentes, comunidad/familias vs. autoridades educativas, etc.

La irresponsabilidad suprema del gobierno de no garantizar clases, o peor aún, de no tener hasta la fecha ni siquiera de un plan para hacerlo, no será gratuita.

¿Y el magisterio organizado?
El sindicalismo del magisterio, al igual que el conjunto del sindicalismo nucleado en la COB (Central Obrera Boliviana), está atravesando una profunda crisis. Desde hace años, la participación de las bases docentes en las actividades convocadas por las federaciones es bajísima. Nunca se careció tanto de cuadros sindicales y pedagógicos entre las y los maestros. De ahí se desprende que las respuestas de los gremios docentes a la emergencia social, sanitaria y educativa, hayan sido defectuosas, trilladas e insuficientes. Dado el carácter economicista y salarialista del sindicalismo actual en el magisterio, tampoco se podía esperar mucho.

Algunas federaciones urbanas, como las de Cochabamba, La Paz y Sucre, dirigidas por URMA —una corriente afín al POR— además de repetir el sentido común de que las clases virtuales no son viables en Bolivia debido a las condiciones materiales del país, han planteado que éstas también supondrían un paso para ejecutar los planes imperialistas de sustituir la educación presencial por la virtualidad. Este planteamiento conspiranóico ignora, por un lado, que en ninguna parte del planeta la burguesía ha sustituido en masa a los docentes por los medios virtuales, y que, por otro lado, dicho reemplazo implicaría trasladar el papel de custodio de las nuevas generaciones que cumple la escuela hacia el hogar, donde las responsabilidades directas y completas estarían en manos de las familias de los estudiantes.

En realidad, el papel de la escuela fiscal en el capitalismo además de ser esencial porque es un repositorio para los hijos de la clase trabajadora, puesto que los trabajadores (padre y madre) están fuera de casa la mayor parte del día; lo es también porque instruye prácticas sociales (saludos a la bandera, formación en filas, cumplimiento de horarios, disciplinamiento general de los cuerpos) que son básicas para reproducir no sólo la fuerza de trabajo que necesita el capital, sino también las mismas relaciones de producción dominantes. En la imaginación ideológica del POR, la burguesía planetaria estaría dispuesta, ni más ni menos, que abandonar el papel clave de la escuela en la reproducción social porque quiere ahorrarse el presupuesto estatal para la educación fiscal. Un planteo no sólo indemostrable empíricamente, sino absurdo desde el punto de vista teórico.

Desde otros niveles de la conducción sindical, se ha repetido los mismos lugares comunes sobre la demagógica “educación virtual” del ministro, cayendo en la trampa de discutir en los marcos propuestos por las antojadizas ideas que tiene Cárdenas sobre la educación.

Propuesta de docentes de base: clases a distancia con currículo universal y modular
La única manera de hacerle frente a la improvisación generalizada, y con ello al caos y la confusión a la que nos conduce el ministerio de educación es que el magisterio salte a la arena del debate con una alternativa: una propuesta general que suponga la realización de clases a distancia. Todos los dirigentes que siguen repitiendo trivialidades sobre la “inviabilidad de la educación virtual”, como si las clases a distancia se tuvieran que reducir siempre sólo a eso, le hace juego al gobierno de derecha que nos lleva al desastre.

Un núcleo de docentes de base hemos realizado propuestas concretas para viabilizar las clases a distancia a través de un currículo universal y modular, administrado centralizadamente desde el Estado y pedagógicamente innovador, que supere las rutinas tradicionales de la educación basada en contenidos (bancaria) y proponga horizontes de reflexión social sobre la grave crisis que está atravesando el país y la humanidad.
Les presentamos en formato de video algunas claves de nuestra propuesta:






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