Internacional

INDEPENDENCIA DE CATALUÑA

Del ’Votaremos’ al ’Ganamos’: Cataluña y la profunda crisis del Estado español

Cynthia Lub

Barcelona | @LubCynthia

Federico Grom

Barcelona

Viernes 6 de octubre | 23:50

El movimiento democrático de Cataluña pasó del ‘Votarem’ (Votaremos) al ‘Guanyem’ (Ganamos). El Régimen del 78, una monarquía parlamentaria que mantuvo fuertes herencias de la dictadura de Francisco Franco como por ejemplo la opresión a las nacionalidades, hoy se enfrenta a una aguda crisis sin precedentes, con la movilización de las masas catalanas y su potencial extensión al resto del Estado.

1. Votarem: el Gobierno, la Corona, y los grandes partidos tradicionales, Partido Popular y PSOE, decían “no habrá Referéndum”. Las masas catalanas decían “Votarem” durante las movilizaciones masivas, huelgas estudiantiles y ocupación del Rectorado de la Universidad de Cataluña. El Régimen disparó con el Tribunal Constitucional, las fuerzas represivas, el secuestro de urnas y papeletas, detenciones, allanamientos de locales gubernamentales o de partidos y el precintado de centros de votación.

2. Ja hem votat (Ya hemos votado): el 1-O hubo urnas, papeletas y sobre todo el grito de “Els carrers seran sempre nostres” (Las calles serán siempre nuestras) acabó con movilizaciones en las puertas de los colegios, previamente ocupados tras dos días de vigilia “sense por” (Sin miedo) a las porras de la Policía Nacional y la Guardia Civil.

El gobierno de Rajoy queda duramente golpeado tras una derrota graficada por las imágenes de mujeres mayores, padres y madres de la Asociación de Madres y Padres de Alumnos, niños, y profesoras de colegios golpeados a porrazos por la Policía Nacional. La imagen de los guardias civiles paseándose por Cataluña no amedrentó a nadie y por el contrario encendió la rabia. La memoria histórica no perdona, aquellos miles que vivieron la dictadura de Franco y la Transición se plantaron contra la represión y el secuestro de urnas.

“No soy independentista, hasta votaría No (muchos otros Sí) pero no nos pueden prohibir votar”, fue el sentimiento motor que llevó al gobierno de Rajoy no sólo a una derrota en la batalla por el Referéndum, sino también a una derrota política costosa ya que las fuerzas policiales no pudieron impedir votar y llevarse todas las urnas de los colegios llenos de gente.

3. Hem guanyat (Hemos ganado): después de la gran jornada del 1-O viene el problema más grande para el Régimen, un verdadero salto en la crisis de sus instituciones tras el desarrollo de un movimiento democrático profundo y extenso que percibe no sólo que “hem votat”, sino que también “hem guanyat”: ganó el Sí. La jornada del 1-O expresó contundentemente la voluntad del pueblo catalán a constituir una república independiente.

4. ¡Vaga general! (Huelga general): El grito nacido de las primeras manifestaciones por unos pocos se hizo eco hasta llegar al 3-O. La clase obrera empezó a entrar en escena a pesar de que las direcciones de las grandes centrales obreras CCOO y UGT anunciaron que “no habrá huelga” sino un “paro cívico” junto a la patronal catalana, y diciendo abiertamente a los trabajadores que acudieran a trabajar. Consumaron así otra traición histórica después de cinco años sin convocar una huelga, boicoteando activamente la del 3-O.

Pero sí hubo huelga, se mantuvo firme la convocatoria de toda la izquierda sindical y alternativa. Así empieza a entrar en escena nuestro gigante dormido tras miles de traiciones de las direcciones burocráticas de CCOO y UGT. Y cuidado: en la manifestación convocada por la tarde de la izquierda sindical participaron cientos de miles.

5. Cacerolas contra el Palacio de la Zarzuela: El desgaste de la Corona tras la caza de elefantes, casos de corrupción varios, abdicación del heredero directo de Franco, no fue contrarrestado con el “renovado” hijo del heredero. El 3-O por la noche dio un discursoanunciando “actuar con la Ley”, es decir con el artículo 155 de la Constitución de 1978 que prevé la intervención militar del Estado central contra una comunidad autónoma (como Cataluña, el País Vasco, etc.) en caso de considerarla necesaria. La Corona se está jugando su futuro junto al decrépito Gobierno de Rajoy: ya no podrá ser “árbitro” en la situación política como lo fue históricamente, se ubicó firme en defensa férrea del “orden institucional”, tras la resaca de movilizaciones masivas en toda Cataluña y los aún más fuertes cacerolazos contra el Palacio de la Zarzuela que sonaron a la misma hora en Barcelona. Felipe VI fue el primer rey que recibió chiflidos en la historia de la democracia española, en Cataluña durante la manifestación por los recientes atentados de Barcelona y Cambrils. La Corona está en el punto de mira.

Primeras reflexiones de una crisis orgánica del Régimen del 78

1. Salto en la crisis orgánica: Estamos viviendo un salto en los elementos que conforman una “crisis orgánica”, que como sostenía Gramsci se producen “ya sea porque la clase dirigente ha fracasado en alguna gran empresa política para la que ha solicitado o impuesto con la fuerza el consenso de las grandes masas (como la guerra), o porque vastas masas (especialmente del campesinado y de pequeñoburgueses intelectuales) han pasado de golpe de la pasividad política a una cierta actividad y plantean reivindicaciones que en su conjunto no orgánico constituyen una revolución. Se habla de ‘crisis de autoridad’ y esto precisamente es la crisis de hegemonía, o crisis del Estado en su conjunto”. Algunos apuntes para analizar estas definiciones a la crisis actual.

2. El fracaso de una de las empresas burguesas pos franquista que tomó cuerpo en el Régimen del 78, la del Estado de las autonomías: un pacto político y económico que concedió a la burguesía vasca una autonomía fiscal casi plena, pero no así a la catalana, con un peso en el PIB estatal casi el doble que la primera; a cambio de una importante autonomía política y administrativa, y de beneficiarse de la expansión internacional del capitalismo español.

Frente a la crisis económica abierta en 2008, “tanto las políticas recentralizadoras del Gobierno del PP, como el giro soberanista de los herederos de Jordi Pujol -delfín del juancarlismo en Catalunya- tienen como telón de fondo el hecho de que sin ‘milagro español’ hay que redefinir las condiciones del pacto. El Estado español, azuzado por una deuda pública superior al 100% del PIB y con un horizonte de lenta y débil recomposición tras el ‘desastre’ que significó la crisis económica de 2008, necesita un adelgazamiento administrativo y sobre todo un mayor control de los recursos de los que depende el cumplimiento del déficit y el reparto de los costes de la crisis -en lo que se refiere al menor aporte público a los negocios privados- que no lleve a la quiebra a sectores de burguesías centralistas, que son los representados por los aparatos del PP y el PSOE”, (“Crisis del Régimen del 78 ¿Qué crisis es esta?”, Santiago Lupe)

En definitiva, el Estado central buscó más recursos de Cataluña y los representantes de la burguesía catalana defienden también sus intereses. Primero, esto se expresó con la pugna del pacto fiscal de Artur Mas, pero la emergencia de un movimiento democrático de masas por el derecho a decidir en 2012 lo complejizó aún más, como veremos.

3. ‘Vastas’ masas salen de la pasividad: esta crisis que comenzó hace años se enfrenta a “vastas masas” que salieron de la pasividad política. Se pasó de las maniobras parlamentarias y movilizaciones maniatadas por los partidos capitalistas catalanes para los días de Diada, así como a una pasividad cómplice de las direcciones sindicales mayoritarias, a un enfrentamiento con el Estado en una escalada de movilizaciones que acabó en la realización del Referéndum y en una huelga. En su “conjunto no orgánico” constituyen una revolución en sentido amplio y “no como sinónimo de crisis revolucionaria que abre justamente la posibilidad de resolución (por derecha o por izquierda) de la crisis orgánica”, tal como lo planteaba Gramsci (Fernando Rosso y Juan Dal Maso).

Aunque sí en el sentido de la ruptura que significa que las masas catalanas están luchando por algo más que votar en el Referéndum. En su lucha por la autodeterminación se plantean otro orden político que es la construcción de un Estado independiente en forma de república. Esto marca una dinámica de la situación determinada por la relación de fuerzas de la lucha del pueblo catalán, bajo todos los límites que va a imponer la dirección de Junts pel Sí.

4. La dirección del ’procés’: una dirección que fue trasmutando: de las fuerzas políticas convergentes del histórico Pujolismo -debilitadas por los casos de corrupción-, a sectores representantes de la mediana y pequeño burguesía como ERC y dentro del PDeCAT los seguidores de Puigdemont, junto a importantes entidades independentistas con amplia base militante y base social, los “Jordis” de la ANC y Omnium Cultural. También la CUP está totalmente integrada al proyecto de esta dirección pequeñoburguesa. Sin embargo la sombra de los convergentes sigue detrás, queriendo marcar los pasos para que no se hagan efectivos los resultados del 1-O.

Una dirección que mostró disposición a defender el referéndum, pero ¿la independencia? Como es de esperar de ERC y PDeCAT, que han pasado los mismos planes neoliberales que el PP y el PSOE, proyectan una república catalana (burguesa) muy parecida en muchas cosas al Estado español que pretenden abandonar, patente en la Ley de Transitoriedad, mediante métodos pacifistas (esencial para controlar que nada se desborde al orden institucional catalán). Y por supuesto sin trastocar todo el orden social existente, sin ir contra su propia gran burguesía catalana totalmente contraria a la independencia (ya algunas anuncian su "guerra económica") e incluso buscando el apoyo de los gobiernos imperialistas de la UE.

Aun así, es indudable que el proyecto de la pequeño burguesía catalana ha llevado a un frontal choque con el gobierno central que está llegando a escalas impredecibles. La propia actuación de la policía catalana, los Mossos d’Esquadra, durante el 1-O está contemplada en este enfrentamiento; y no por la falsa ilusión que se quiere sembrar de “Mossos buenos”, elevados a “héroes defensores de la represión de la Guardia civil”. De hecho dirigentes del PDeCat, ante la acusación de “burlar la ley”, declararon que los Mossos también han cerrado un buen número de colegios electorales. A este cuerpo policial no le tembló ni le temblará la mano cuando quiera actuar contra la juventud, inmigrantes y sectores de la clase trabajadora que salgan a luchar. Su prontuario represor es bien conocido.

5. Las calles serán siempre nuestras ¿más allá de Catalunya?: Un canto de masas con los brazos en alto que comenzó fuerte en Cataluña pero que se hace eco lentamente en otras ciudades. La crisis orgánica no toca sólo al Gobierno del PP. Siguiendo con Gramsci, se están preparando los elementos para una ‘crisis de autoridad’ o ’crisis de hegemonía o del Estado en su conjunto’. Hay un salto en la crisis del Régimen sin precedentes. La escalada entre el Estado central y la Generalitat puede acabar con duras represalias tras la aplicación del 155 u otras medidas del Tribunal Constitucional. Tanto para el Govern como para el Régimen, el actor peligroso ante un ataque represivo son las masas movilizadas y moralizadas con una percepción de triunfo.

Por un lado en Catalunya, las “vastas” masas podrían irrumpir y avanzar desbordando a las direcciones del procés. Uno, porque sus demandas, difícilmente pueda ser llevadas hasta el final con la estrategia de su dirección, y menos aún encausarlas dentro de los marcos del Régimen forjado hace 40 años. Si Junts pel Sí no llevara a cabo los resultados del 1-O, realmente tendría un gran problema. Dos, porque el derecho a decidir está teñido de otras demandas que el procés no quiere ni nombrar ni contemplar. Tres, porque entre las demandas democráticas más sentidas y las demandas sociales no hay un muro irrompible, las consecuencias de la crisis vienen golpeando fuerte: el paro, la pobreza, los recortes en sanidad y educación, los desahucios, la brutal precariedad laboral...

Por el otro, en el resto del Estado, estas demandas sociales son las que pueden unir a la clase trabajadora y sectores populares de todo el Estado. Si la política represiva contra el 1-O generó importantes reacciones en otras ciudades -un hecho inédito ha sido la solidaridad activa con el pueblo catalán-, medidas represivas de mayor alcance (como las que estamos viendo hoy mismo), podrían llevar a la extensión de las movilizaciones al resto del Estado y no sólo por solidaridad, sino poniendo en el centro del debate y cuestionando a las instituciones del Régimen, la Corona, el PSOE y todo lo que quedó pendiente en el proceso de movilizaciones desde 15M hasta ahora.

6. ¿Y el Referéndum pactado? La utopía de la Regeneración del Régimen: Podemos, IU y los comunes le dieron la espalda a la defensa del referéndum como tal. Lo mismo hicieron las direcciones de CCOO y UGT. Ada Colau primero se pronunció en contra de poner urnas. Pablo Iglesias desembarcó en la Diada para llamar a un “pacto histórico” con el PSOE y echar al PP, pero sin pronunciar palabra sobre el 1-O. Luego dieron un giro tibio contra la represión, pero su objetivo siempre fue prepararse para una estabilización tranquila del Régimen, llamando a más “pactos de gobiernos” con el PSOE -fiel compañero del PP contra el 1-O y el pueblo catalán- con maniobras por arriba para “regenerar la democracia”.

Hoy Podemos están actuado de bloqueo a la extensión de las movilizaciones en el resto del Estado. Estas son incómodas para la formación morada que pretende una regeneración del Régimen, de la mano del PSOE y la venia de la Corona, con las calles tranquilas o controladas. Ni siquiera se plantean levantar la bandera republicana y cuando el Rey mandó su mensaje de guerra contra el pueblo catalán, los líderes de Podemos e IU mostraron su “decepción” por no haber llamado al diálogo. Otro peligro para el Régimen: hay memoria histórica también “republicana” no sólo más allá de Catalunya.

7. Movilización y autoorganización: las masivas movilizaciones animaron a que sectores amplios empezaran incipientemente a autoorganizarse: en las ocupaciones de escuelas que garantizaron que se pudiera votar. Los barrios transformaron los comités de defensa del referéndum (CDR) en comités de huelga para preparar el 3-O. E incluso sectores pequeños del movimiento obrero como los estibadores que se sumaron a la huelga en asamblea y los bomberos que se jugaron a proteger a los colegios recibiendo palos de la Nacional. También en pequeños sectores del movimiento estudiantil con el nacimiento de la “asamblea de base”. Estas iniciativas de carácter local y por sector podrían extenderse.

Algunas propuestas anticapitalistas

1. Prepararse para la defensa contra el incremento de la represión estatal: La mayoría del pueblo catalán se pronunció este domingo de manera contundente a favor de constituir su propia república. Solo con la movilización y autoorganización de la clase trabajadora y sectores populares podremos derrotar la escalada ofensiva que preanuncia el discurso del Rey y hacer que se pueda llevar hasta el final esta voluntad.

2. ¡Los comités de defensa de los barrios siguen activos! Por su extensión y coordinación en las universidades, barrios y centros de trabajo, que tienen que tomar en sus manos la tarea de defender con la movilización su resultado frente a la amenaza del Estado central. Necesitamos que las organizaciones sindicales convoquen asambleas en los centros de trabajo para organizarnos. No podemos seguir atados a las traiciones de las direcciones sindicales de CCOO y UGT como la del 3-O.

3. ¡Fuera las fuerzas de ocupación! El gobierno mantiene las enormes dotaciones de guardias civiles y policías nacionales, incluso después del referéndum, como verdaderas fuerzas de ocupación. Su refuerzo por dos convoyes de logística del ejército de tierra señala que se preparan para prolongar su presencia.

4. Control de los movimientos de capitales de la gran burguesía catalana que sabemos que se opone al proceso, lo que deberían ejercer los propios trabajadores bancarios, para evitar la posibilidad de la fuga de capitales.

5. ¿Qué proceso constituyente necesitamos la clase trabajadora y sectores populares? ¿Qué república?: Un proceso constituyente que pueda debatir sobre todos los grandes problemas sociales, que no podremos resolver si no es cuestionando los intereses y privilegios de los capitalistas que nos están llevando al paro, la pobreza, la precariedad. Y que pueda debatir también qué república queremos conquistar ¿Una república capitalista con Puigdemont y Junqueras? Necesitamos una república de la clase trabajadora, independiente y socialista.

6. Soldar la unidad de la clase trabajadora de todo el Estado en una lucha común que permita acabar con la Monarquía. Y abrir procesos constituyentes en el Estado y el conjunto de las naciones que lo componen. Y así poder unir la lucha por una república catalana socialista con la lucha común por una libre federación de repúblicas socialistas en la península ibérica. Para ello todas las organizaciones obreras y de la izquierda tenemos que pelear por el derecho de los catalanes a constituir su propia república y contra la represión estatal. Y exigir a CCOO y UGT a que llamen a acciones de solidaridad y preparen una huelga general contra el Gobierno, la Corona y la ofensiva contra Cataluña.






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