Política

REBELIÓN POPULAR EN CHILE

Comienza a aparecer en escena la clase trabajadora chilena: ¡que despliegue toda su fuerza!

Aumentan las expectativas y entran en escena luchas parciales de la clase trabajadora a lo largo del país. Una dinámica que puede darle un nuevo aliento a las movilizaciones, que en su sexta semana enfrentan la intransigencia y represión del gobierno, así como los intentos de desvío por arriba, tanto de los partidos tradicionales como de sectores del Frente Amplio.

Dauno Tótoro

Santiago

Martes 26 de noviembre | 10:00

Categóricas. Así podríamos calificar las cifras entregadas por la encuesta Barómetro del Trabajo organizada por el Centro de Estudios MORI y la Fundación Instituto de Estudios Laborales de la CUT. No es difícil darse cuenta, es cuestión de mirar las cifras.

Expresando vivamente el alza de expectativas de las y los trabajadores, particularmente al calor de las movilizaciones que han marcado al país estas últimas semanas, la respuesta a la pregunta sobre cuál sería un salario digno (“para vivir dignamente”), el promedio arrojó la cifra de 908.000 pesos, y un 89% sostuvo que el salario mínimo debería ser de $500.000. Una también amplia mayoría (78%) sostuvo que la jornada laboral debiese ser de 40 horas semanales.

A su vez, un 85% apoya las movilizaciones. Un 83% desaprueba al gobierno mientras un 90% considera que ha habido violaciones a los Derechos Humanos. Por otra parte, un 56% opina que el mecanismo constituyente debiese ser una Asamblea Constituyente. Pero eso no es todo. Respecto a las condiciones laborales, un 61% opina que la ley laboral chilena no protege o protege poco a los trabajadores, un 84% opina que el trabajo es poco o nada valorado, mientras que un abrumador 94% sostiene que el trabajo en Chile es mal pagado.

Algo es claro: la fuerza de la movilización y el cuestionamiento a este Chile heredado de la dictadura ha abierto amplias expectativas en la clase trabajadora en el país. Pero esto no se reduce a opiniones o a encuestas. Hay tendencias de lucha que comienzan a aparecer en la escena nacional.

Inicio de dinámicas de luchas parciales

La enorme jornada de movilización del 12 de noviembre, con paralizaciones en sectores como los trabajadores públicos, portuarios, de la salud y otros, fue un primer ejemplo. El día de ayer hubo paralizaciones parciales en sectores, particularmente en la ciudad de Antofagasta. Veremos cómo se desarrolla este martes 26.

Pero particularmente los últimos días hemos podido observar cómo comienzan a desarrollarse luchas parciales en sectores obreros, envalentonados por la fuerza de esta movilización que ha puesto en cuestión al Chile heredado de la dictadura militar.

Se vio el día de ayer en el ex Pedagógico, donde sectores de los funcionarios se movilizaron exigiendo la renuncia del rector Espinoza (DC), uno de los principales responsables de las condiciones laborales precarias de trabajo en dicha Universidad.

Se ha visto también en el retail, con los trabajadores del Mall Florida Center en La Floridahace unos días,y ahora en Wallmart, cuestionando los horarios de cierre de los grandes centros comerciales.

Otro ejemplo fue el valiente paro y movilización de lostrabajadores de la recolección de la basura en la Región Metropolitana.

Ejemplos hay para seguir enumerando, como en Antofagasta TV contra los despidos, en el Metro, luego de la intención de los directivos de descargar los costos de la reparación del Metro sobre sus trabajadores, y tantos otros.

“Huelga general” ¿Y prepararse para negociar?

Por su parte el Bloque Sindical de la Mesa de Unidad Social convocó a la segunda “huelga general”, mientras al mismo tiempo aceptaban la invitación del Ministro del Interior Gonzalo Blumel a sentarse a “dialogar”, cuestión que se realizaría luego del miércoles 27 de noviembre.

Hoy la Mesa de Unidad Social, si bien ha rechazado el “Pacto por la Paz Social y Nueva Constitución” del gobierno con la ex Concertación y sectores del Frente Amplio y han convocado a estas movilizaciones que tenemos que impulsar con todo, lo hacen con el objetivo de presionar al gobierno para sentarse a negociar.

Fortalecer las luchas parciales para ir a un segundo momento de la movilización

En este escenario, tenemos que fortalecer con todo todas esas luchas parciales, sectoriales o locales que se vienen desarrollando en sectores de la clase obrera. Comienza, poco a poco, a aparecer en escena. Y no lo hará “de manera uniforme”, sino que tendrá mil formas, métodos y procesos diversos. Huelgas parciales, paros nacionales, peleas económicas puntuales.

Pero si apostamos que se vayan ligando al proceso de movilización nacional, para que efectivamente entre en escena la clase trabajadora. En ese marco se vuelve clave que también entren en acción los sectores estratégicos de la clase trabajadora, como los mineros, forestales, transporte público o salmoneros, porque serían un punto de apoyo fundamental para todos esos sectores que hoy han salido a luchar por sus justas reivindicaciones como el fin del subcontrato, que debe ser una pelea tomada a nivel nacional, contra los despidos (como ocurrió en el Metro de Santiago), por salarios dignos o mejores condiciones laborales (como ha ocurrido en el comercio). Esa alianza, tomando ese programa en sus manos por parte de los sectores estratégicos, podrá dotar de enormes fuerzas a la movilización, abriendo la posibilidad de conquistar todas esas demandas parciales que este régimen ha negado por décadas.

Por eso apostamos por ligar esas peleas a nivel nacional, para avanzar a un paro nacional efectivo, con plan de lucha escalonado para conquistar cada una de esas demandas económicas, pero con la perspectiva de con esa fuerza derrotar a Piñera y su represión. Porque este gobierno no nos dará nada, y una negociación en sus salones no resolverá las urgentes necesidades del pueblo trabajador que se han hecho latentes durante estas movilizaciones, y ahora también al calor de las diversas luchas parciales que hemos visto a lo largo del país.

Si entran en escena, con movilización, y ligando cada una de esas peleas con la lucha nacional, la clase obrera chilena y particularmente los sectores estratégicos de la economía (mineros, forestales, salmoneros, transporte, bancarios), podemos proponernos derrotar a este gobierno, y conquistar eso que nos han negado por 30 años: poner fin a las AFP y sus pensiones de hambre, acabar con el subcontrato y los trabajos precarios, terminar con los salarios de hambre y las deudas, por un salario mínimo igual a la canasta básica familiar, por el paso a planta de todos los trabajadores para el mínimo derecho al trabajo estable y la conquista de la negociación por rama.

Con esa fuerza podemos además enfrentar esa “cocina parlamentaria” que ofrece un proceso constituyente totalmente controlado por los empresarios, y conquistar efectivamente una Asamblea Constituyente realmente libre y realmente soberana, sin poder de veto de los poderosos, la derecha y las Fuerzas Armadas.

Cuando la clase trabajadora comienza a mostrar sus legítimas expectativas, y a aparecer poco a poco en escena, este es el desafío que hoy nos proponemos para que nuestra movilización pegue un salto, y en lugar de ser aplastados por la represión, como le gustaría a la derecha, podamos derrotar a los herederos de Pinochet.






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