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CRISIS POLÍTICA

Cae en Perú el segundo ministro del Interior en menos de una semana

Tras solo cinco días como ministro del Interior, el general Cluber Aliaga renunció a su cargo y en horas de la noche del lunes juramentó José Elice Navarro como su reemplazante. El no haber logrado la reposición de los 18 generales de la Policía pasados a retiro, habría sido la causa de la renuncia de Aliaga.

Martes 8 de diciembre de 2020 | 09:03

La situación política en Perú, al igual que el Gobierno del recientemente asumido Francisco Sagasti, sigue siendo precaria. En tan solo una semana el presidente Sagasti perdió a su segundo ministro del Interior. El primero de ellos, Rubén Vargas había renunciado la semana pasada atenazado entre dos conflictos. Por un lado enfrentaba una importante huelga nacional de los trabajadores agrarios, con cortes de caminos, por el otro la presión de la cúpula y la corporación policial por 18 generales que habían pasado a retiro tras los asesinatos de manifestantes durante las protestas contra el ilegítimo Gobierno de Manuel Merino, hace un mes.

A Rubén Vargas lo sucedió el ministro Cluber Aliaga. La huelga de trabajadores del campo terminó en un triunfo, tras obligar al Congreso a votar la derogación de la explotadora ley agraria heredada del fujimorismo. Pero la situación de los 18 generales de la Policía pasados a retiro se mantenía igual, y la presión por esta situación de parte de las cúpulas terminó dando por resultado la salida de Aliaga, a tan solo 5 días de asumir. Aliaga renunció a su cargo y en horas de la noche del lunes juramentó José Elice Navarro como su reemplazante.

Al parecer, y por las declaraciones vertidas en los medios de comunicación, lo que habría llevado a que Cluber Aliaga renuncie a su cargo como ministro del Interior, fue que la Premier Violeta Bermúdez y el mismo presidente Francisco Sagasti se habrían negado a aceptar su pedido de reposición de los 18 generales que fueron pasados a retiro por el exministro del Interior Rubén Vargas.

La violenta represión policial a las movilizaciones juveniles contra Manuel Merino que costaron la vida de dos estudiantes, además de muchos heridos por perdigones y secuestrados por parte de la Policía Nacional, despertó en sectores importantes de la población un cuestionamiento muy profundo hacia los miembros de esta institución, quienes también venían siendo cuestionados por actos de corrupción.

Era buscando que la población recupere la confianza en la Policía Nacional, que el nuevo presidente Francisco Sagasti, a través de su ministro del Interior Rubén Vargas, habían pasado a retiro a 18 generales, muchos de los cuales se encontrarían inmersos en casos de corrupción y de la brutal represión. Así mismo, el presidente apenas asumió el mando, hizo público que las compras de la policía nacional serian hechas por funcionarios de la Autoridad Nacional del Servicio Civil (Servir) y ya no por los altos mandos policiales.

Estos dos hechos habrían generado un gran descontento en las cúpulas policiales, por eso empezaron a amenazar con la realización de una huelga policial para el 4 de diciembre. Estos sectores policiales habrían actuado de la mano del sector de congresistas que llevaron al poder a Manuel Merino, para presionar por la salida de Vargas. Según se tiene conocimiento, este grupo de Congresistas habrían condicionado su apoyo al gabinete encabezado por Violeta Bermúdez, siempre y cuando Rubén Vargas renunciara al Ministerio del Interior, como ocurrió finalmente lo cual llevó a Cluber Aliaga a ocupar su puesto, con lo cual la cúpula policial y los congresistas en cuestión sentían que recuperaban protagonismo y presencia dentro del ejecutivo.

La renuncia de Aliaga y la asunción de José Elice Navarro, quien por cierto es militante del Partido Morado igual que Sagasti y tiene experiencia en cargos de alta dirección, podría profundizar la grieta entre el ejecutivo y los altos mandos policiales, quienes buscan impunidad y libertad plena para seguir actuando como lo venían haciendo hasta ahora y con una total vulneración de los derechos humanos y las libertades democráticas de la población. Este nuevo hecho también podría generara una respuesta en el grueso de los parlamentarios del denominado “bloque golpista” quienes, como ya se dijo, vendrían jugando en pared con los altos mandos policiales.






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