Cultura

TRIBUNA ABIERTA: OPINIÓN

Arte y censura en el Perú

La estigmatización de las tablas de Piraq Causa por parte de las élites limeñas, por ser simbología, supuestamente, pro senderista.

Fabiola Dapino

Militante Pan y Rosas Perú

Viernes 16 de febrero de 2018 | 16:32

Imagen: Destrucción empresa comunal

Sarhua: Cuando el arte provinciano de denuncia enroncha a la Capital

El 24 de enero pasado, el diario Correo publicó en su edición limeña el siguiente titular: "Frenan exposición artística pro senderista". En aquella edición, en las páginas 2 y 3 se informa sobre la inmovilización de 34 cuadros y un retablo por presunta apología al terrorismo. De acuerdo al tabloide, los hechos se remontan al 17 de octubre del año pasado, cuando un grupo de obras peruanas que se encontraban en poder de la organización "CONVIDA –popular Arts Of The America", radicada en Nueva York, fue enviada en calidad de donación al Museo de Arte de Lima (MALI).

Una inspección ocular hecha por aduanas prendió la señal de alerta -según su informe-, al área de Inteligencia de la Policía Nacional del Perú (PNP), por haber encontrado diversos dibujos de personajes con el puño en alto y banderas rojas con la hoz y el martillo. La Policía Nacional del Perú PNP a su vez comunica el hecho a la fiscalía y se dispone la inmovilización de los trabajos artísticos, ordenándose además a la Dirección Contra el Terrorismo (Dircote) de la PNP que se encargue de investigar este presunto delito.

Imagen: Destrucción bienes del consejo

El MALI, en respuesta a la noticia publicada, emitió un comunicado indicando que las obras en mención se encontraban ya en su poder desde el 15 de enero del presente año. Pero el documento hace también hincapié en que estas no realizan algún tipo de apología al terrorismo y que, por el contrario, son en su mayoría tablas de Sarhua, las cuales grafican un relato de la violencia y resistencia que vivió durante el terrorismo la población de este distrito ayacuchano, ubicado en la provincia de Víctor Fajardo.

Sin embargo, esto no fue impedimento para la cacería de brujas que se desató en medios de comunicación y redes sociales especialmente contra la directora del MALI, Natalia Majluf a quien le crearon memes y fotomontajes en los cuales se la relaciona con miembros de Sendero Luminoso, como Abimael Guzmán Reynoso y Maritza Garrido Lecca.

Imagen: Empadronamiento

Pero Majluf no fue la única víctima de esta campaña difamatoria. Los integrantes de la Asociación de Artistas Populares de Sarhua también fueron acusados de pro terroristas, pro senderistas, traidores a la patria, entre otras calumnias.

Lo más preocupante fue que estas injurias también fueron difundidas por los integrantes de la bancada fujimorista en el Congreso de la República, encabezados por el parlamentario Carlos Tubino. “Mi rechazo total a ese comunicado!!! Es apología al terrorismo sin ninguna duda!!! Que se denuncie a los involucrados!!! #Terrorismonuncamas”, fue uno de los tuits publicado en ese momento por dicho congresista.

¿Pero qué son las Tablas de Sarhua y quiénes son sus artesanos calificados como pro terroristas?

Existe una centenaria tradición artística que se realiza en el pueblo de Sarhua. Es una crónica que se hace a través de dibujos de la rutina diaria y que muchas veces sirve como parte de rituales cotidianos como el techamiento de una casa, ocasión que sirve para que las tablas sean obsequiadas a los compadres que están construyendo, siendo estas colocadas en sus techos. En palabras de su mayor expositor, Primitivo Evanán, todos los pobladores quieren ser inmortalizados en estas pinturas:

Digamos que cuando tuve 7 u 8 años, mis padres construyen su casa y mis padrinos le trajeron una tabla. Allí he visto cómo se obsequiaban y luego cuando construyeron mis padrinos mi papá les regaló una tabla, entonces yo tuve que ayudar a pintar... Empieza de abajo con una leyenda, luego con imágenes católicas: el patrono de la comunidad,...luego viene las persona que construye la casa, sus costumbres, familiares de ambos esposos; se va combinando y separando con grecas”.

El éxito logrado por Primitivo en la ciudad de Lima, hace más de cuarenta años, lo impulsó a formar la Asociación de Artistas Populares de Sarhua y desde esta comunidad se comenzó a enviar las tablas desde el distrito de Sarhua a Lima y a distintas partes del mundo como Estados Unidos y algunos países de Europa y América Latina. Pero, esta situación convirtió a su comunidad en flanco fácil para el terrorismo, obligando así a la asociación a trasladarse a la capital para continuar con su arte.

Producto de esos años de violencia, tablas como la serie Piraq Causa, la cual fue motivo de la investigación policial, se elaboraron como una forma de denuncia y protestas de forma gráfica de “los tiempos de peligro” como llaman en la comunidad a la etapa de las intervenciones terroristas y del Ejército Peruano en su zona. Esta serie de tablas, además, fueron enviadas de forma semi clandestina a los Estados Unidos y a Europa para ser expuestas en diversos museos.

¿De qué trata Piraq Causa y por qué ha sacado tanta roncha?

En esta serie los artesanos trasgreden lo tradicional para ser cronistas de los hechos que marcaron a todo el pueblo. Los artistas retratan en su arte una catarsis para contar hechos que muchos prefieren olvidar, pero entienden que la única forma de cerrar heridas es contarlo, hablarlo, a través de dibujos y pinturas.

De acuerdo a las investigaciones realizadas en la zona por la antropóloga Olga González, en su publicación Testimonios y Secretos de un Pasado Traumático, el Piraq Causa relata paso a paso una etapa traumática denominada por la población como “los tiempos de peligro”, los cuales tuvieron como protagonistas a dos integrantes de la comunidad: Narciso Huicho y Justiniano Rojas.

El primero fue una especie de gamonal en la zona, con poder político y económico hasta 1969. Cuando se realizó la reforma agraria buscó por diferentes medios expropiar los terrenos de sus vecinos logrando, a fines de los 70, apropiarse de un terreno comunal lo que motivó a que los pobladores organizaran un levantamiento en 1981 y lo expulsaran. Como represalia, Narciso denunció a cinco de sus vecinos y los acusó de terroristas lo que permitió el arribo del grupo policial “Los Sinchis” a la comunidad. Estos policías detuvieron a 15 personas, entre ellas mujeres y maestros de escuela, quienes después de una larga investigación fueron absueltos.

Huicho desapareció de manera misteriosa a fines del año 81 pero a mediados de 1982 llega Sendero Luminoso y declara como zona liberada del Estado al distrito de Sarhua poniendo como cabeza del grupo terrorista a un comunero opositor a Narciso: Justiniano Rojas.

Rojas estuvo a cargo del comité popular y se encargó de las actividades de Sendero Luminoso en la comunidad. Fue él, el responsable del ajusticiamiento del alcalde de la comunidad, a quien acusaron de corrupto, y del ecónomo de la iglesia que fue asesinado por no entregar dos ovejas y una vaca al comité popular. Además, las personas que expresaban su descontento con su persona se les acusaba de soplonas y se les castigaba en público.

Para el año 1986, el gobierno de Fernando Belaunde Terry declara a Ayacucho en estado de emergencia provocando el pánico de los líderes de Sendero lo que origina que huyan a los cerros, y propicia el regreso de Los Sinchis.

En Sarhua los policías queman las casas de líderes senderistas y designan al nuevo alcalde y gobernador, pero no arrestan a nadie. Ante esta situación, la población captura a Justiniano y lo mata, hecho que genera la mayor etapa de paz en la comunidad. Posteriormente los sarhuinos se unen con otras comunidades y con el Ejército para protegerse de Sendero.

Imagen: Descuartizamiento al jefe de "Onqoy"

Gran parte de esta historia está representada en el Piraq Causa, como una forma de arte testimonial que lleva a “la protesta y la denuncia en medida en que su papel como testigos, motivados por la urgencia de la guerra y la violación de los derechos humanos, los obligó a comunicar la lucha por la sobrevivencia de su pueblo”, manifiesta González.

Ni la PNP, ni el Ministerio Público, los medios de comunicación, el congresista Carlos Tubino, que dicho sea de paso es vicealmirante de la marina retirado, ni los linchadores de redes sociales se detuvieron a leer o por lo menos observar la leyenda de las cuestionadas tablas. Si lo hubiesen hecho hubieran descubierto que los artesanos explican los dibujos relatando paso a paso los hechos mencionados líneas arriba, ya sea por las intervenciones terroristas o las del Ejército.

Por poner un ejemplo, el desconcierto causado y el dolor por sus desaparecidos se observa en la tabla numero 5 Onqoy:

Portando metralletas, cuchillos, petardos, explosivos y bandera roja; con vestidos distintos llegaron intrusos elementos extraños a la comunidad, sacando de casa en casa a los comuneros a un cabildo, obligando con amenazas de muerte se les escucha sus falsas promesas de justicia social: mejor estándar de vida- humildes inocentes campesinos, netamente habla quechua con ideología propia, de tradición no comprenden discursos prometedores de los extraños, confundidos piden protección a los apus dioses.

ONQOY

Posiblemente la incomodidad de personajes como Tubino, quien además es un ex vicealmirante de la Marina, se haya exacerbado debido a que las tablas no solo denuncian la violencia de Sendero si no también la de las Fuerzas Armadas.

Como reza la tabla 2 Sinchis:

30 de septiembre de 1981, 2 p.m. entre granizadas rayos vientos semi uracan destruyeron a la comunidad 13 exaltados sinchis armados de metralletas bombas lacrimonegas valiéndose sin control manucio a solteras y niñas - afanose en saquear empresa comunal tiendas casas busco plata antigua recluto entre charcos de sangre sin compasión a inocentes humildes campesinos(as) creo terror fin del mundo - quedo centenares niños y ancianos enfermos - con el brutal inhumano agresión.

SINCHIS

La incapacidad para identificar la catarsis a través de la recreación artística de los artesanos los convirtió nuevamente en víctimas. La poca capacidad de empatía ha hecho que una vez más una población afectada por el terrorismo, y por la incursión militar, tenga que volver a callar por miedo o peor aún, sea acusada injustamente de apología al terrorismo como sucedió hace más de 30 años.

A la fecha Tubino y demás linchadores mediáticos no han pedido las disculpas del caso, y nadie en el Ejecutivo se las exige. Solo se siente la voz indignada de la directora del MALI. Y hay un pedido, a forma de reivindicación, del Ministerio de Cultura, para reconocer a las tablas como Patrimonio Histórico Cultural del Perú, tema que ha sido tocado de forma tibia por los medios de comunicación.

¿Qué pasa con el arte? ¿Por qué está recibiendo tantos prejuicios este tipo de muestras que refrescan la memoria histórica y colectiva de un pueblo? Hay una verdad irrefutable: el arte siempre ha sido incómodo a los gobiernos dictatoriales. Genera crítica, libertad de pensamiento, sensibilidad y denuncia. Es también una herramienta que ayuda al ser humano a mirar a través de los ojos de otros y un medio para contar, provocar y hacer sentir y reflexionar y eso al parecer no les gusta e incomoda a grupos de poder económico y político capitalino, a los gobernantes de turno y menos a sus co-gobernantes, herederos de una de las más nefastas dictaduras.

Fuentes:

Testimonio y secretos de un pasado traumático: los ‘tiempos del peligro’ en el arte visual de Sarhua, Olga González, Revista ANTHROPOLOGICA/AÑO XXXIII, N.° 34 PUCP. Revista Signos Nro 1 Abril 2009

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